miércoles, 6 de abril de 2022

Del tiempo y los lobos



Cuándo olvidaré las noches que me has querido
Cuándo olvidaré las noches que me has querido

Estoy atascado en un aeropuerto, o muy tarde o muy temprano, así he llegado a todos lados en la vida, incluso al nacer me adelanté unas cuantas semanas, y creo que así he llegado a la vida de las personas, al menos en la mayoría de los casos. He pensado últimamente en ese parte del concepto del tiempo; suena como si fuera un pensamiento nuevo, cuando en realidad es una constante en mi vida. 

Demasiado nostálgico para no evitar pensar en el pasado, demasiado ansioso para no evitar pensar en el futuro, lo nuevo de esta ecuación es que por primera vez en mucho tiempo he vuelto a pensar en tiempo presente; y a veces tienes que estrellarte contra la realidad para volver a lo básico, a lo que realmente importa, a lo que se tiene, que después de todo es el hoy. 

En la vida hay momentos en que las personas te dicen cosas que se quedan grabadas, no siempre deben ser cosas buenas, por supuesto las hay pero son a veces las más crudas las que se graban con más fuerza y más debajo de la piel. Lo cierto es que tampoco he dejado de pensar en el concepto del tiempo gracias a sus palabras, hace algunas semanas me decía que me había entregado su tiempo, algo que no se puede recuperar a diferencia de tantas otras cosas, no solo saber que me lo había entregado, sino saber que en su percepción de tiempo, sentía que lo había perdido. He pensado constantemente en eso y no me ha hecho sentir mucho mejor. La idea de pensar que robe tiempo de vida a una persona o que al menos así lo considere cuando yo no, es agotadora. 

Mi tiempo también lo perdí y asumo esa responsabilidad, a fin de cuentas es mío y yo decido cómo invertirlo, si leo, si pienso demasiado en algo, si algo me toma más tiempo, si duermo más de lo que debería, si paso horas frente a una pantalla o si decido regresar a casa tarde después de caminar por horas sin rumbo. Pero otorgarme a mí la potestad de tomar el tiempo de otra persona no está en mis planes ni intereses y de ser así no lo hubiera aceptado,  de no saber que sí tendría un propósito, no lo considero perdido, no al final. Como la semilla que germina con el tiempo y finalmente brota de la tierra como prueba de que incluso si no se ve por estar cubierta, las raíces se han afianzado y finalmente surge la vida.  Supongo que es algo que solo sabemos aquellos que alguna vez hemos sembrado o tenido un acercamiento a la botánica o la jardinería o la agricultura o como quiera que se le llame, a  mantener la fe, incluso si no se ve un resultado en la superficie. Supongo que la fe en mi nunca fue suficiente, nunca fui suficiente. 

Pienso en el tiempo y recuerdo estos días grises en los que el agua se ha llevado los nidos de las aves que sucumben a la fuerza de la lluvia, Fue hace casi un mes, caminaba y lo vi: un polluelo cayó de su nido y se estrello la noche anterior contra el asfalto en medio del aguacero. Está de más decir que murió y que su frágil cuerpo, aún sin plumaje, raquítico y gris quedó expuesto en la calle. Todo estaba muy fresco aquel primer día, después de ello pasé todos los días por allí, solo para ser testigo de su descomposición y no pude evitar pensar en nosotros, no en nuestra relación o quizá sí, pero más que todo en el cómo se pudrió todo en los últimos días.  Del polluelo hoy ya solo quedan algunos huesos que permiten aún adivinar de qué animal se trataba, de resto no queda nada. 

Hace algunos años en este mismo blog, hace una década, en mis escritos mencionaba un personaje que llamaba la bestia, el Hulk de Bruce Banner, misántropo, solitario, agresivo, calculador, arrogante, todas aquellas cosas que desprecio de mí y que guardo bajo muchas capas y sin embargo, sorprendentemente fuerte, más fuerte que mi yo original, pero una fuerza cimentada en sus emociones negativas, lo recuerdo, fuerte en su desprecio, desprovisto de alguna emoción positiva, con el corazón destrozado y el alma perdida, herido mortalmente y aun así con la vida suficiente como para levantarse.


He pensado mucho en ese personaje y no quisiera albergarlo más en mí, incluso si ahí vive. Pero lo cierto es y al fin lo he comprendido debo convivir con ambos. 

“Tengo la sensación de que dentro de mi corazón habitan dos lobos que luchan. Uno de ellos es negro, está enfadado y lleno de ira. Decide pelear muchas veces sin razón, guiado por la rabia ante el más mínimo contratiempo. Además dentro del lobo negro hay envidia, orgullo y ego sin límite. El otro es un lobo blanco, rebosa amor, paz y perdón. No le gusta combatir, solo lo hace cuando siente que necesita cuidarse a sí mismo o a los demás. Dentro del lobo blanco hay bondad, humildad, empatía y compasión hacia sí mismo y su entorno. Ambos lobos, el blanco y el negro, luchan por dominar la batalla dentro de mí”.


“¿Y cuál de los dos ganará?” 

 “Aquel al que yo alimente”.

“¿Cuál vas a alimentar para que se quede en tu corazón?”

“Ambos se quedarán en mi corazón y ganarán la batalla”.

Viene a mi mente esa leyenda Cherokee de los nativos que hablan de un lobo blanco y un lobo negro y la luz y la sombra que hay en todos nosotros y que debemos equilibrar y aunque sé que en ocasiones requiero de esa oscuridad para protegerme al sentirme vulnerable, he pasado mucho tiempo bajo esa sombra, desconfiado, irritable, precavido y eso me ha impedido realizar la vida de la forma en la que quisiera, estoy cansado de llevarlo conmigo o al menos de que guíe mis pasos, quizá es hora de que ceda el paso  y deje guiar a su contraparte la mayor de las distancias para recorrer el mundo en la búsqueda de ese algo.

Regreso al concepto del tiempo, no significa que todo lo que ha ocurrido a lo largo de este tiempo haya sido un desperdicio, quizá sí de un gasto de energía innecesario en asuntos que debieron ser solucionados antes y de haber girado a tiempo al norte para llegar a algún rumbo o al menos de andar por un sendero recto y no siguiendo huellas en el fango en busca de un rastro en círculos, acercándome al sendero pero nunca seguro de seguirlo, hasta hace algún tiempo. Tampoco quiero que me consuman de nuevo las emociones y sentimientos negativos que me han embargado a lo largo de estas semanas, no quiero ser más presa de la desconfianza, el miedo, la culpa, el abandono, el resentimiento, la frustración, no quiero ser más su esclavo, incluso si ahora es cuando más duelen. 

Hoy galopo entre la bruma, lobo blanco, lobo negro, aunque cueste admitirlo, vigilando al destino, (Me regaña el viento al oído) como quiera que lo interprete el lector, pero con convicción como hace mucho no la sentía, con la nobleza y la serenidad que  llega con la mejor versión de sí mismo y con la tenacidad y el coraje que sale del dolor,  A veces la oscuridad puede ser muy cómoda y ocultarla no significa que no exista. 


lunes, 28 de marzo de 2022

Woody



Y de la nada te arrojan al suelo y Andy juega con nuevos juguetes mientras permaneces inmóvil pero con la mirada pasmada, intentando comprender lo que pasa.  Soy una mezcla del Woody que ama a Andy, el Buzz que debe ser racional, la Jessie que ya sabía lo que se sentía el ser abandonado y se pone triste de saber que pasaría de nuevo y el señor Cara de Papa escéptico. Todos saben que así son las cosas, pero de la nada ponen un plan en marcha contra toda cordura para que Andy busque su celular en el baúl y se acuerde de ellos y Rex se pone feliz porque Andy lo volvió a tocar....

Dos personas viviendo dos realidades de un mismo momento, en la mía aguardo un poco más para poder decir lo que pienso  y siento; sin saber que tan mal está todo afuera o qué tanto dolor ha causado mi aislamiento. El no serle auténtico a mi corazón ha consumido mi vida y su vida, nadie lo entendería, no para este momento, cómo explicar que he sentido tantas cosas por tanto tiempo y preferí guardarlas esperando un momento que pensaba estaba escrito, pensaba que había un acuerdo implícito entre los dos de que solo queríamos estar con el otro.  

Despierto muy temprano en la mañana y existen tres segundos de no existencia en los que no sé quién soy ni dónde he amanecido, antes de volver a mi cuerpo y a mi mente y darme cuenta lo mal que está todo en este momento. Que su ausencia me consume y el vacío en mi pecho crece, igual que en las noches cuando no hay mensajes suyos y prefiero alejarme del celular, me alejo de las luces y procuro alejarme de mi mente, pero al final, siempre mi último pensamiento eres tú.  ¿Qué piensas antes de dormir y al despertar?

Deambulo triste por los callejones de mi memoria y rebusco los momentos en los que éramos felices y rebusco en los momentos en los que pude salvar todo y no lo hice, por ignorancia, por falta de iniciativa o porque simplemente pensé que llegaría un mejor momento.  Saber que con un simple, "espérame un poco más", "eres la mujer con la que quiero estar" "o un te amo" en el momento correcto, podría habernos salvado,  y elegir no hacerlo por miedo a fallar me pesa como un costal de piedras. Aún no entiendo cómo pudo pasar tanto tiempo y que ante mis ojos todo siguiera de la misma forma.

He dormido en campamentos guerrilleros, he estrechado la mano a de jefes del paramilitarismo, he recorrido sendas oscuras solo en la madrugada y nadado entre medusas. confrontado a alguno que otro ladrón, pero el miedo de perder a la persona que amas es verdaderamente el que te paraliza el que te nubla la mirada. No quiero jugar con nadie y si así lo has sentido resultado de mi indecisión, quisiera si te vuelvo a ver poderte pedirte perdón, 

Pienso en las cosas tristes que haremos para llenar el vacío y no son pensamientos agradables, no aportan nada en la cabeza y solo me hunden más en lo que es suposición y no realidad. Me consume la mente, cuándo fue el momento en que viste otros ojos y no los míos, los que permanecían cerrados pero seguían tu voz a donde fuera, ¿en qué momento de una noche de marzo, sus labios tocaron otros sin remordimiento mientras los míos aguardaban para besar los suyos? ¿en qué momento me convertí en una especie de jaula, una persona que no quieren ver, ni escuchar, ni amar, porque solo pueden producir tristeza? No saben la tristeza que produce ser el motivo de la tristeza y más en la persona que amas. 

Duele saber que al final de día, pudiendo estar conmigo en este momento decides no hacerlo y no solo eso, poner a otra persona a que ocupe un lugar que pensaba ayer, estaría yo. ¿Te hace reír como yo? ¿Tiene tantas anécdotas por contarte? ¿Te lleva a recorrer el universo de lo infinito como lo hacíamos los dos en nuestras conversaciones?   Quisiera transmitir la calma y paz que te di en el pasado, pero simplemente no es el día, y no lo entiendo, si el miedo vence, ya sabemos lo que sucederá. Solo sé que lo que se siente ser reemplazado no lo deseo a nadie, no así. 

Hoy me siento insuficiente, frustrado, rechazado y atrapado en un limbo, puedo entender cómo te sentiste, pero en mi mente no cruzó la idea de estar con alguien más y eso me rompe mi corazón. No sé si alguien había sentido hacía mí rencor por mis acciones o inacciones antes, supongo que sí, pero verlo desatado en la realidad es doloroso. Es doloroso planear algo junto a alguien y que al final no seas tú quien sostiene su mano, es doloroso perder tu música, TU PUTA MÚSICA y perder tu norte. Es doloroso ver a la mujer que amas con alguien más en un mismo espacio y que sepas que estás ahí y que no le importe, es doloroso saber que lo hizo sabiendo que podría tener un efecto peor en un vínculo que creía especial.

¿Por qué no puedo hacer sonreír tu corazón? ¿Por qué no me dejas siquiera intentarlo? Aún no comprendo cómo pasamos de hablar todos los días a que un día dejaras de escribir, y ya no vieras en mí lo que yo he visto en ti todo este tiempo y que ha crecido en silencio. Eddie Vedder grita desesperado "But why why why can't it be oh can't it be mine?" mientras Brandon dice "now I'll hold on to hope to have you back again".

Me cuesta saber qué de lo que me dijo las últimas semanas fue real y qué no, me cuesta saber si me quiere en el fondo o si tal como la expresado y demostrado con sus actos, ya no le importo y solo me sigo engañando. Seguramente todos estos pensamientos pasaron por su cabeza algunos meses atrás. Hoy siento el dolor que ella sintió, sumado al que es adicional de esta situación. Hoy piensas en ti como dos personas y yo pienso en mí como dos personas también, y la de hoy, la que llegó para asegurarse que todo está bien, le canta a la tuya, diciéndole que soy la persona que quiere estar contigo, y que espera que en el fondo también lo sientas. Te espero, te espero como lo hiciste tú, te espero porque vales toda la pena del mundo, porque te quiero, aquí conmigo. 

 



sábado, 26 de marzo de 2022

Velitas en marzo



No sé si soy víctima de la nostalgia como siempre, sin embargo, hay algo al final del día que me empuja siempre hacia ti, son las memorias, son los sueños, son las horas, es la llama que miro danzar en la velita que tengo en mis manos. 

Quiero volver al día en que nos conocimos y sentir el pasto bajo nuestros dedos y sentir el frío sobre mi nariz de aquella tarde y noche que pasamos huyendo del frío escuchándonos hablar y volver a esa primer abrazo que nos dimos frente al centro comercial al conocernos y comer gomitas a tu lado y  volver al día en que hablamos y caminamos por horas sin parar, descubriéndonos y al despertar del día siguiente y saber que vivías, que eras real, que estabas cerca  que incluso nos podríamos  ver al día siguiente. 

¿Ya es tarde? ¿Ya fue tarde? 

Los sueños tienen mucho poder sobre mí y al despertar y al recordar que ya no estás aquí, yo no puedo deshacer el pasado, ni puedo borrar los errores que he cometido, solo puedo decirte que aquí ahora, en este momento de espacio y tiempo, mi corazón es tuyo. 

Quiero ser valiente, por todo el tiempo que me dejé vencer del miedo, ese miedo estúpido que me negó un futuro, pero temo que aceptemos que a veces el destino de las almas gemelas no es estar juntas sino vagar errantes buscando aquello que encontraron y perdieron, miedo de perder mi corazón de nuevo. 

Hoy, no puedo evitar estar triste, esta tristeza no la sentía hace mucho, es una profunda tristeza y recuerdo los momentos en los que la he sentido. Donde estés mi mente viaja a donde estés, a pensarte, a imaginarte. Una de las nuevas series de Marvel, narran la historia del Doctor Strange, quien tiene el poder de manipular el tiempo y lo usa para salvar a su amor, el cual, no importa lo que haga siempre muere de alguna forma. Así me siento en este momento, como si tratando de detener el destino, yo mismo fuera el causante de lo que intento detener o de lo que temo suceda. 

Tú y yo nos comunicamos en un lenguaje donde no es necesario hablar, a la distancia, en silencio, a tientas en la oscuridad, las palabras sobra cuando algo dentro te dice que la vida no será la misma sin esa persona, es un lenguaje de la piel, un lenguaje de la memoria, de los ojos en los que me pierdo.

Cada año desde que comencé a salir con personas, siempre pedía porque me iluminara a alguien con quien pudiera ser feliz, pasaban los años y no pasaba nada… y entonces te conocí y en mis volátiles fantasías, en esa persona que conociste, ya se fabricaban sueños incluso si algunos míos seguían rotos, pero con el tiempo se nutrieron y se convirtieron en conciertos, en vacaciones, en cumpleaños y en días cotidianos, en no solo una sino muchas navidades, en los que destapábamos regalos, pero la noche de velitas era quizá la más bonita, imaginaba tu rostro iluminado por la velita, cantando algún villancico con tu voz, qué sé yo, es increíble todo lo que uno puede soñar en cinco segundos.

Desearía todo hubiera pasado de una forma diferente, alertar a mi yo del pasado y decirle que actuara con más celeridad, que fuera más atento, que no te dejara desfallecer, pero me siento en Interestellar gritándole a un yo que no puede escuchar en ese momento y hoy que soy yo, la persona que siempre he debido ser, no sé que debe pasar. 

Las suposiciones nos empujaron a este abismo, con seguridad más las mías. Sabes que siempre me esforcé por estar en mi mejor versión, muchas veces inerte, otras ausente, pero siempre enfocado en ello y al final, al conseguirlo, todo había cambiado. 

Contigo comparto mi pasado y parte de mi futuro, desde mi lado más idealista, pero dejé escapar mi presente y nada me destruye más. Compartimos la idea tonta de haber tenido todo en nuestras manos y perderlo con el pasar de los días. Lo más doloroso es que aunque lo digas, no se si aún compartas la idea de que, como soñadores que somos aún creemos que un buen día llegará y juntos iniciaremos de cero, como si el tiempo y las lágrimas no contaran y solo nuestras sonrisas contaran como recuerdos, o al menos ese es mi sueño más profundo el que llega a veces en las noches, sin embargo, soy paciente.

Hoy prendí una pequeña velita, una de ellas por ti, por nosotros, por ti: para que sanes, para que estés bien, para que no sufras ni llores más y ojalá veas en mí a la persona que alguna vez viste. Otra por mí para dejar de sentir este vacío en el pecho, para dejar de sentirme incompleto, para sanar, para dejar de sentir ese miedo que quiere volver a sujetarme y del que huyo desde entonces, ruego para aceptar las cosas como son y tener la capacidad de distinguir entre las cosas que puedo cambiar y las que no, para aceptar la realidad, la última también la prendí, porque de alguna forma podamos volver a estar juntos. Eres la vida. 

Te amo y te pido perdón

domingo, 28 de noviembre de 2021

Suzy, delirio



"Sin embargo, algo también sucedió, que no lo hicimos a propósito. Cuando nos conocimos mutuamente, algo nos pasó".

Atascado en la calle, v
oy a escribir una de esas historias, sobre una de esas mujeres que llegan en sueños y que luego se desvanecen mientras a la memoria llega ese balde de agua fría que nos recuerda quiénes somos. Lo he decidido, es una convicción, la sensación no es nueva, pero sin embargo me resulta tan lejana que es como si la redescubriera, es esa sed de nuevo, un pensamiento que acecha mi mente,  que me impide retroceder,
 

Como el jugador que sigue un presentimiento, si se trata de jugadores, Dostoievski describe la sensación de apostarle a todo incluso si no existe una certeza.

 "Sí, a veces la idea más delirante, la que parece más imposible, se le clava a uno en la cabeza con tal fuerza que acaba por juzgarla realizable... Más aún, si esa idea va unida a un deseo fuerte y apasionado acaba uno por considerarla a veces como algo fatal, necesario, predestinado, como algo que es imposible que no sea, que no ocurra. Quizá haya en ello más: una cierta combinación de presentimientos, un cierto esfuerzo inhabitual de la voluntad, un autoenvenenamiento de la propia fantasía, o quizá otra cosa... no sé". 

La otra cosa, hace referencia a un terco pensamiento irracional que se alimenta de su propia insensatez y todo lo juzga posible. Huesos, tejidos, delicadas venas, músculos y fina piel, ya mi mente comienza a dibujarla, no es muy alta, en realidad es una chica normal, usa anteojos pero creo que prefiere quitárselos cuando le toman una fotografía, sus ojos son castaños pero con una especie de esfera extraña que rodea su pupila, sus labios son de un rojo intenso, no de color sino a la hora de besar y sus mejillas permanecen rosadas ante su piel que aunque toca la luz del sol, permanece blanca como la nieve.  

 


Suele llevar su cabello suelto, otras con alguna cola de caballo, alguna vez creí verla decorar su cabello con una trenza, la llamaré Suzy porque me recuerda un personaje enigmático de una película, Suzy gusta de beber café y probar nueva comida, Suzy escucha música de Mongolia con instrumentos mongoles y me parece que es la persona más interesante que pueda conocer. 

Suzy se viste bien y se expresa bien al hablar, le confiaría mi vida, porque a eso se dedica, Suzy salva vidas y ha salvado la mía más de una ocasión, ella no lo sabe pero así es, o quizá si lo sepa, pero nunca se lo he dicho, no soy bueno expresando lo que siento verbalmente, no soy elocuente, ni racional, no si me dominan los nervios y las emociones, pero no sé si eres consciente del poder que tienes sobre mí, eres una persona que con un beso me hace volar por los confines del espacio, pero que con una palabra puedes salvar o destruir mi realidad. Tienes tal poder sobre mí, no lo puedo explicar, pero es así, con una palabra tienes el poder cambiar todo entorno a mí.

 Suzy escucha con atención lo que tengo por decir y puedo ver en sus ojos cómo me quiere, nunca dejes de mirarme con esos ojos Suzy porque deseo verlos siempre. 

Suzy es una chica normal y sin embargo tiene un sentido del humor hilarante que la hace verdaderamente atractiva, es una chica normal pero lo que la hace verdaderamente especial es que elija estar conmigo, incluso si yo aún no estoy listo. 

 

Siento que la conozco desde siempre y sin embargo resulta todo un enigma, un atardecer de esos que me gustan ver en los que las nubes de su pelo parecen pequeños incendios. Al final de este párrafo, al finalizar el boceto, este esbozo cargado de ficción,  cuando el lápiz deja de rayar sobre el papel, sé que no es un producto de mi imaginación y que lo único imperfecto de su invención, es precisamente lo real que puede llegar a ser, es la persona con la que quiero ver películas un domingo y compartirle mi música y mis palabras. 


Suzy.
P.A.H.L

viernes, 16 de julio de 2021

«Ojos de perro azul. He escrito eso por todas partes»


«Eres el único hombre que, al despertar, no recuerda nada de lo que ha soñado».

Y aunque hace unos meses no te veo, siempre vas conmigo a donde vaya, quisiera poder traerte conmigo a cada aventura y viaje que emprendo y que vieras a través de mis ojos lo bello que es ir por la playa, por los llanos, por la montaña.

Solo puedo describirte con palabras lo que vivo en cada lugar que visito pero deberías estar aquí, no solo para ver lo que yo veo, sino para verte a través de mis ojos, ojos de perro azul, que son los que también me evocaron esta imagen. 

Hoy me encontraba en Riohacha y vi este mural y no pude evitar evocarte, mira hasta hay un perrito atrás de la silueta, hasta el color de fondo se parece mucho a las paredes de tu cuarto. Ojalá supieras cuánto te quiero y te pienso al día. No quiero desilusionarte de nuevo y trabajaré para ser el mejor, y cuando esté listo lo sabré y estaremos juntos. 

Te siento cerca cuando estamos lejos. 
No olvides que haces parte de mí, 
P.A.H.L

 

domingo, 10 de mayo de 2020

Lluvia de hojas secas





"Una racha de viento nos visitó Y al árbol ni una rama se le agitó"

Hubo un primer presagio, una noche mientras caminábamos juntos tomados de la mano, sonreíamos al mundo, absortos en nuestro pequeño universo cuando unos tipos se cruzaron en nuestro camino., nos vieron y nos gritaron  ¡Todo se termina! palabras más, palabras menos, eso fue lo que recuerdo de aquella noche, los tipos siguieron su camino, nosotros nos miramos confundidos y nos reímos, como si aquello fuera posible, como si el mundo no fuera así de desgarrador y real, "eso no sucederá", nos dijimos mientras apretamos nuestras manos la una contra la otra. 


Todo es nítido aún en mi mente, me senté de espaldas mientras la esperaba, permanecí ansioso y cuando al fin escuché su voz,  me cautivó desde el primer momento en que la vi, usaba una camisa a cuadros roja que jamás podré olvidar, tampoco podré olvidar su perfume ni la primera vez que me vi reflejado en sus ojos ámbar.

Aquel día le tomé la foto a un árbol debajo del cual descansábamos, no tomé una foto de nosotros, tomé una foto del árbol, no sé por qué, solo quise guardar ese momento en mi memoria, como un momento histórico era un cielo azul y ambos escuchábamos música bajo él, fue ese el momento en que supe que era alguien especial.

"Un otoño el demonio se presentó Fue cuando el arbolito se deshojó"

Hoy hubo un último presagio, caminábamos, ya ni siquiera de las manos tomadas, pasamos frente a un árbol, un árbol venido a menos de esos que uno se pregunta cómo sobreviven a la sequía de la ciudad, el árbol comenzó a deshojarse y las hojas amarillas volaron sobre nosotros hasta caer al suelo  "¡Mira! una lluvia de hojas secas", me dijo señalando cómo caían al suelo, "quizá puedes escribir eso en alguna de tus historias", me dijo

- "Conozco una canción al respecto, pero no te gustará el final, es triste", le respondí pisando algunas de las hojas que resonaron bajo mis pies, mientras tarareé suavemente La canción de que el tiempo se atrasara Donde nunca pasó nada. Aquellas tardes la miré con tristeza cada que no se daba cuenta, incluso había algo en sus rasgos que yo ya conocía, esa misma chica, la misma chica de la camisa de cuadros roja, ya no existía.

La ciudad y los días eran luminosos y en esta ocasión todo se había tornado gris y opaco, qué fácil olvidamos las personas, las sensaciones, las palabras dichas, los actos de amor y qué difícil resulta revivir con intensidad en la oscuridad el candor que solo produce un beso o una caricia, consciente de esa dificultad, atesoré esos últimos instantes, intentado retenerlos en mi memoria,  nos recostamos en el pasto, la miré a los ojos fijamente, buscando una respuesta en sus ojos y escuchando las últimas notas de una canción que ya sonaba lejana. 

Volví solo a casa, recordé los días en que regresaba pedaleando a toda velocidad para verla en las noches mientras hoy, cansado, apenas me dan las fuerzas para avanzar en medio de las calles. Me detuve frente a un árbol una vez más, Sin que nadie me viera, grabé su nombre en la corteza como si al hacerlo la grabara en mi corazón, como tinta en la piel. El árbol permanece y permanecerá perdido entre tantos otros, como tantos corazones pero ahora es suyo y siempre será así, aguardando, sin que ella sepa donde hallarlo, sin que yo sepa dónde hallarla. 







domingo, 26 de abril de 2020

Caleidoscopio



"I felt like I was watching a dream I’d never wake up from… before I knew it, the dream was all over..."



Veo el pasado a través de un caleidoscopio, lo veo  a través de un cristal, lejano, en medio de espejos inclinados que reflejan el ayer, lo giro de manera que si se mueve el tubo puedo añorar y casi sentir aquellos tiempos sumergidos en figuras geométricas y multicolor rojo y azul, lo veo tan lejano, pese a que no ha transcurrido tanto.

Quizá no se trate de un caleidoscopio sino del iris que rodea mis pupilas que cambia el lente con el que se le mira, que ve todo de colores diferentes dependiendo de su estado de ánimo, despierto y me miro al espejo, mis ojos son más grises y cuesta respirar, ayer eran verdes y los puños permanecen apretados, hace algunas semanas eran azules y el  corazón latía incandescente. Hoy no importa el color del irís, mis ojos ven borroso en medio de lágrimas.

Me transporto al día que nos conocimos y me anticipa un vacío, el día que volveré a mirar un lago y musitaré tu nombre, un nombre que suena precioso al pronunciar.  Camino entre velos y siluetas, saltando de emoción en emoción mientras de entre el bote de la basura se asuman algunas hojas arrugadas con partituras y melodía, ¡con cuidado que la música no es basura!, pienso mientras saco de entre la suciedad los papeles desgastados. 


Te busco en medio de la madrugada,, te llevo en canciones, te llevo en espacios, te busco y te hablo en sueños, mientra mi mente que no tiene paz se pierde entre recuerdos de ratones corriendo por entre los matorrales, de una bicicleta y una confesión a gritos en medio de la calle, Mutante, leo cuentos de García Márquez mientras duermes en mis brazos, nadamos entre pulpos y recorremos en cuclillas los estantes de las librerías, Pizarnik, Wilde y Orwell nos observan correr en medio del centro, Achichay! el frío nos rodea pero puede más la calidez del momento.

Aahora me veo cruzando a todo velocidad un puente en búsqueda de una gaseosa peculiar, me besa frente a una catedral, el atardecer en sus ojos y el pasto en nuestras rodillas, México y las escaleras, tu saco de franjas que me recuerda a una caricatura,  te veo dormir y te susurro al oído lo que nunca sabrás; mientras recuerdo tu voz, la que cantaba para mí y que retumba inmortal en pequeños fragmentos que quedaron encapsulados en el tiempo porque sabíamos un día nos extrañaríamos. Debimos cuidarnos más. 


Permanecí allí, de pie, hasta el final, incondicional, sin saber si existían soluciones, si saber que un beso podía ser el último, sin saber que iban a quedar tantas promesas por cumplir, con un peso que voy a tener que cargar toda la vida,. Lloré mientras me escurría sangre de la nariz, la sal se mezcló con el hierro en mis labios y me  descubrí herido de muerte. La gente afirma que nadie se muere de amor, pero Edson  Velandia dice que es un privilegio morir de amor, si la vida casi no vale nada y cuánta razón tiene. 


Espero coincidamos para mostrarte otra ciudad, quizá en otro tiempo mejor, quizá nos veamos en otra vida o con suerte en la calle como el cuento que te conté mientras dormías, para cumplir esa cita en el cine, esa que nunca pudo ser. 

Siempre serás C.B

domingo, 1 de marzo de 2020

Fantasmas

 Llorarlos no debes. Añorarlos tampoco. El apego a los celos conduce. La negra sombra de la codicia es.

Incluso si ya no están, si ya quedaron atrás personas del pasado, algunas siguen materializándose ante mí en forma de actitudes, de ansiedad, de emociones negativas e inseguridades. ¿Cuánto tiempo pensé que podría huir de ellas?

Mi mente me juega malas pasadas mientras pienso en cómo sin siquiera hacer parte de nuestras vidas aquellas personas que nos lastimaron continúan haciéndolo como un cobrador que llama a la puerta y exige lo suyo cada cierto tiempo.  Hay heridas que se creen cerradas y que luego arden en medio de  grietas a través de las cuales se filtran familiares sensaciones que alguna vez alguien despertó en nosotros y nos recuerda lo frágiles que somos ante el pasado. 

Me siento vulnerable, tan expuesto, que duele. Quise ser una memoria inolvidable, hacer parte de un momento medianamente único y al final, - como ya a esta altura deberíamos saberlo - las cosas nunca suceden como se esperan. A veces me pregunto si las personas serían capaces de dar lo que yo doy por ellas o lo que estaría dispuesto a sacrificar y es doloroso descubrirlo.



domingo, 1 de septiembre de 2019

Mi segunda de Linklater

Ocurrió durante una de esas caravanas espaciales, extensas autopistas flotantes que surcan la Vía Láctea y llegan casi hasta la atmósfera de los planetas en los que aterrizan.


Han pasado los años, la veo igual y la veo diferente, la veo con los ojos de la experiencia, con los ojos del perro que vagó por el olvido, la veo con los ojos que tantas veces la vieron en sueños, con los mismos que tantas veces la buscaron entre calles sin encontrarla, hasta que un día como quien se materializa, me saludó desde el otro lado de la acera. 


Está aquí y solo con eso puedo sentirme feliz, porque me lo prometí, porque juré que nos veríamos de nuevo, nunca supe cómo, pero lo deseé con todas mis fuerzas. Yo no sé si deba crear en eso de la atracción. pero fui capaz de alterar su destino, al menos temporalmente con un simple acto, creando una especie de realidad nueva, en la que puedo enmendar los errores del pasado. 

El día pasa rápidamente, es la ciudad que siempre quise compartirle, las nubes parece que descendieran en forma de rayo sobre el cielo casi despejado y los andenes se me antojan ligeros, la veo igual pero la veo diferente, se ha cortado el cabello, sin embargo aquí todo sigue igual, su risa, su voz, su forma de caminar, su mirada. 


No sé qué haremos a continuación y yo solo quiero compartir lo que me queda de tiempo junto a ella, quiero aprovechar todo las horas y todos los espacios y mientras lo hago no puedo evitar sentirme como un insecto que poco aprecia lo que tiene, porque una vez más,  me invaden mis universos paralelos. 


Y Drexler lo sabe porque me susurra al oído Sin nada más que hacer que acariciar aceras, susurra tan solo algunos  minutos después que nos despedimos, alzo la vista y veo la extraña forma de las nubes, como el cielo del protagonista del cuento que escribí la última vez que lo hice pensando en ella,  un cuento de otra galaxia, de seres de otro mundo que se encuentran y se pierden en la grandeza del universo; pienso que 'Ficciones' merece una segunda parte, que deje de llamarse ficciones y que comience a llamarse 'Realidades' y que me demuestren que 24 horas no son suficientes, este es mi Antes del Anochecer, mi segunda de Linklater. 


sábado, 18 de mayo de 2019

Saciedad Semántica


Maribel así te llamaba el viento 
Maribel te sueño y no despierto 
Sé que me habrás olvidado 
Si no me quedo a tu lado 
Amor si no eres verdad 
Tendré que mentir

Llueve, como siempre que a esta ciudad le da la gana, anochece, Fermín y Maribel están sentados en la banca de algún parque sin importar si la madera está mojada. Las manos de Fermín giran y él también, gira y da más vueltas, pobrecito Fermín quiere ser feliz.


Está parado otra vez frente a la misma calle, parado frente al mismo parque, parado frente a la misma hacienda, parado frente al mismo bosque, supongo que repitió el mundo tantas veces hasta que perdió su significado, repitió su historia, repitió sus protagonistas, repitió sus ausencias y sus regresos y una duda lo asaltó de repente. 

La realidad se le antojó absurda a sus ojos, cada acción, cada consecuencia, la bolsa de valores, las redes sociales, el orden del alfabeto, los ismos y el rumbo al que líderes locales y mundiales condenaban a una sociedad, influyendo en las vidas de millones de personas por las que no darían un peso. 

Fermín disocia como quien repite una palabra muchas veces hasta que pierde su sentido, es un fenómeno al que se le llama saciedad semántica, le explicaron alguna vez: el cerebro se agota de repetir la misma información en múltiples ocasiones hasta que su significado original se desvanece.


¿Pasa lo mismo con las personas? ¿Se evocan ciertas figuras con tanta frecuencia en la mente que en lugar de mantener sus rostros con vida, estos poco a poco se degradan, de tanto pensarles, como unos zapatos que se desgastan de tanto caminar? 


Maribel insiste en que él no puede cambiar el mundo, en que solo puede cambiar su realidad,  pero a quién le importa la realidad de un solo individuo cuando hay toda una sociedad por cambiar.


La ficción que soñó hace algunos años se volvería realidad de una forma peculiar dándole la razón de una forma bizarra, cambió su realidad y de paso la de alguien más y al cambiarla influyó en la de muchos otros. 

Un día, con suerte lejano, estará parado frente al mar o en la cima de alguna montaña divisando el cielo y entonces llegará a su mente aquel día en que estuvo sentado en esa banca, parado otra vez frente a la misma calle, parado frente al mismo parque, parado frente a la misma hacienda, parado frente al mismo bosque y escuchará a Maribel decirle "puedes anotar esto en tu libro".

Cambiar al mundo parece mucho más sencillo desde aquí. 

miércoles, 27 de marzo de 2019

¿Esperaban una entrada objetiva sobre la visita de Lenny Kravitz? ¡Olvídenlo!

Existen artistas que se demoran toda una vida en visitar cierto país,  a los Stones les tomó más de 50 años llegar a Colombia, a U2 o KISS quizá 40 años,  Madonna unos 35, Metallica por lo menos 15, por su parte, Lenny Kravitz llegó a nuestro país celebrando sus 30 años de carrera artística, algunos sectores opinan que esta clase de estrellas únicamente visitan a nuestro país porque ya no venden lo mismo en su tierras y deciden buscar nuevos destinos para sus giras y que únicamente vienen cuando ya ha pasado su furor.

Aunque no puedo desmentirlo, tampoco puedo criticarlo, de eso vive un artista, además de las ventas de sus trabajos discográficos, ventas que resultan cada vez más difíciles con la aparición de las plataformas digitales; de resultar así las cosas creo que la única banda de talla mundial que se atrevió a visitar otras tierras durante su apogeo fue Guns ‘N’ Roses en 1992 y si hablamos de épocas actuales es un panorama que ha mejorado mucho si pensamos en artistas contemporáneos como Ed Sheeran, Bruno Mars, Lana del Rey o  Katy Perry quienes han visitado en Colombia como parte de sus giras más recientes.
Por supuesto, Lenny Kravitz ya no es un artista que esté en furor, vivió su gloria en la década de los 90s y a principios de los años 2000, eso es un hecho, pero en particular, no pienso lo mismo que aquellos que critican la llegada de un artista años después a Colombia, tierra que se ha abierto paso poco a poco a través del tiempo en cuestión de eventos, festivales y artistas, antes me parece increíble que reconozcan a Colombia como uno de los países a los que pueden llegar y no seguir derecho como sucede con otras naciones de nuestro continente.
Este es un síntoma de que al menos, a los ojos del mundo estamos cambiando una reputación que se sustenta gracias a otros escenarios además de la música, el deporte y en general el arte. En conclusión creo que cuando un artista viene al país hay que ir a verlo, es una oportunidad y no debe ser pasada por alto.
Austin Powers, un viaje al pasado con Lenny
La primera vez que escuché sobre ese personaje llamado Leonard Albert Kravitz, mejor conocido en el mundo artístico como Lenny Kravitz, porque Albert como que no suena igual de cool, quizá fue seguramente en los primeros años de la década del 2000, cuando ya transmitían la segunda parte de ‘Austin Powers’, película que incluía dentro de su banda sonora la canción de ‘American Woman’ original de The Guess Who pero adaptada por Kravitz y que de hecho ha tenido más difusión que la versión clásica.
Años más tarde, seguramente en MTV, aparecería un viejo video que data de 1993, una mujer con gafas de sol y un voluminoso afro toca la batería con fuerza (Cindy Blackman) mientras a un costado con un corte de pelo similar otro hombre toca la guitarra y en medio, como un mesías, un hombre de rastas eleva sus brazos sintiendo la vibración de la música, y empiezan a tocar juntos 'Are you Gonna go My Way', la canción se volvió un clásico que revive la nostalgia de todos quienes ven en la música de los 90s una última estirpe de artistas originales previos al nuevo milenio.
Desde entonces quizá deseé que Lenny Kravitz viniera a Colombia, no es un artista que sea de culto y sin embargo tiene demasiadas canciones que sonaron por la radio y que tienen inexplicablemente una recordación, puede que las personas no sepan el nombre de la tonada pero saben cuál es al escucharla.
Un encuentro que tardó tres décadas
Desde un principio supe que tendría que ir solo a ese concierto, algunos de mis amigos gustan de la música de Kravitz pero no lo suficiente como para pagar una boleta, sin embargo a la final, uno se hace el ambiente y con el artista neoyorkino creo que esa esencia de música en el aire fue perceptible desde que subió al escenario.
El concierto comenzó con uno de sus clásicos, ‘Fly Away’ seguido de ‘Dig In’, con esta canción en particular sucedió lo mismo que señalo anteriormente, no la recordaba pero apenas la escuché me la supe, supongo que hace parte del efecto de sus canciones a las que le siguieron ‘Bring It On’ y ‘American Woman’, qué agradable fue escuchar esa canción en particular, quizá por su letra, quizá por estar solo y poderla cantar sin alguna clase de pudor, Colored lights can hypnotize, sparkle someone else's eyes, Now woman, get away…
Al finalizar esta canción, Kravitz hizo una especie de encore con un cover de ‘Get Up, Stand Up’ original de Bob Marley; es una mezcla muy interesante de sonidos, Lenny es una especie de amalgama de tantas cosas diferentes, la agresividad de Jimi Hendrix y la delicadeza de Prince, tiene lo mejor de dos mundos, no se trata solo del rock, es el funk, es el R&B, el reggae y por supuesto la presencia de toda su banda.
Aunque como en la mayoría de sus trabajos de estudio, Kravitz toca casi todos sus instrumentos, en su gira es notable la presencia del guitarrista Craig Ross, el mismo que aparece en aquel video de 1993 de ‘Are you Gonna go My Way’, el poder de la batería de Franklin Vanderbilt Jr (como la canción de Paul McCartney), los teclados de George Laks, mientras la energía de los saxofonistas Harold Todd, Michael Sherman y el trompetista Ludovic Louis le dan ese aire de funk que alcanza el climax con la presencia de la legendaria Gail Ann Dorsey, antigua bajista de David Bowie, y amigos ¡Qué galopar el de esos bajos!.
Este fue el momento ideal para que el artista neoyorkino desatara toda esa energía acumulada por aquellos que esperaron tanto tiempo por su llegada y poder expresar con calidez lo que significaba estar en Colombia por primera vez
“Escuchen, mi español no es muy bueno, así que lo diré en inglés, de ese modo puedo expresar realmente cómo me siento, por fin logramos venir a Colombia, había estado tratando estar aquí por 30 años" afirma Kraviz mientras ondea una bandera de Colombia en la que se envuelve para luego dejarla a un costado y continuar su discurso.

“Les puedo garantizar que ahora volveremos tanto como nos sea posible, he estado aquí por algunos días no he tenido la oportunidad de ver todo lo que quisiera, pero tú puedes saber dónde estás por cómo te sientes, por donde estás por cómo te sientes… y Bogotá se siente hermoso, yo siento su amor, y se los agradezco, se lo agradecemos. Habiendo esperado tanto para encontrarnos es muy importante que hagamos una conexión, yo vine aquí para conectarme con ustedes”.
Me he puesto a pensar qué es lo que ocasiona que Lenny sea del agrado tanto de hombres como mujeres, más allá de un aspecto físico que enloquece a sus fanáticos, no pasa lo mismo con otros artistas quienes son vistos más por su carisma o su trayectoria, creo que la cualidad que lo define está más ligada a su sensibilidad como artista, el tipo es capaz de hacer saltar a la audiencia mientras interpreta ‘Always on the Run’ o  ‘We are we running’  con locos solos de guitarra y tan solo un minuto después puede poner a flor de piel de todo su sentimentalismo con baladas como 'Can´t get you out of my mind', ‘It ain´t over’ till it´s over’ o ‘Again'.

Paradójicamente, a pesar que la gira se llame 'Raise Vibration Tour', Kravitz solo tocó dos canciones de su más reciente producción, una de ellas, 'Low' promocionada como sencillo y la otra titulada 'It´s Enough', una canción de tinte político y la corrupción dentro del sistema para más tarde darle paso  a uno de sus clásicos que como una gota de agua golpeando el suelo, constante y con ritmo comienza a sonar una tecla que da inicio a ‘I Belong to you’, acompañado del bajo de Gail Ann Dorsey va subiendo como la marea.

Una vez más presa de la emoción y en medio de una larga versión de ‘Let Love Rule’, expresó su agradecimiento con el público y de la nada como un niño que espera el permiso de sus padres para ir a jugar con sus amigos, el cantante se perdió entre la multitud, entre las manos que lo aferran con fuerza como si se tratara de un dios, mientras lo veo, me recuerda en cierto modo una figura mesiánica, sin miedo de meterse entre sus espectadores, su gente, la que lo hizo grande, lo que lo esperó décadas, quiere ser uno más de nosotros, se siente, quizá no en un acto de humildad pero sí de entrega para un país que recordó con nostalgia su música.
¡Quisiera estar allá arriba con todos ustedes! Grita dirigiéndose a las gradas superiores que con una mezcla de emoción y envidia observan como solo algunos afortunados de la parte posterior del escenario pueden estar cerca de su ídolo.
Finalmente y como era de esperar, Lenny regresa al escenario  y tal como en aquel video de 1993 se une a su “hermano”, Craig Ross y en medio de un show final de luces y estruendo ,  el riff de ‘Are you gonna go my way ‘ se apodera de los presentes que saltan y gritan al unísono mientras Lenny entona una vez más y por primera vez en el país aquel estribillo audaz  “I was born long ago I am the chosen I'm the one I have come to save the day”  Sí, Lenny llegaste a salvar el día.
Las que faltaron: I’ll Be Waiting, Calling All Angels, Lady. 

domingo, 3 de marzo de 2019

Al mejor detective

"Nos despedimos. Vi cómo el taxi se perdía de vista. Subí de nuevo, entré en el dormitorio, deshice la cama y volví a hacerla. Había un largo cabello oscuro en una de las almohadas y mí se me había puesto un trozo de plomo en la boca del estómago. Los franceses tiene una frase para eso. Los muy cabrones tienen una frase para todo y siempre aciertan. Decir adiós es morir un poco".-Raymond Thornton Chandler



Esta narración solo podía ser concebida como una historieta: primera viñeta, una placa de algún edificio en el centro de la ciudad, atardecer el sol cae y se refleja en la ventana, segunda escena, una oficina desordenada recibe aquel sol anaranjado a través de las persianas a medio abrir, la placa al mejor detective colgaba sobre una pared de mi oficina, estoy molesto, y así se ve mi rostro en el siguiente cuadro.

Recuerdo aquella tarde, el día en que todo comenzó:

"Pobre diablo" pienso mientras recibo el cheque y lo guardo en el bolsillo de mi gabán.
Hoy soy Jones y me han pagado por espiar de lejos a la esposa de un desgraciado, cuan patética podía llegar a ser una persona desesperada, pagar para saber a dónde diablos va su mujer cada noche; incluso si tuviera el dinero no lo desperdiciaría de esa forma, pero nadie me dijo que sería yo quien tendría que acudir a la misma táctica.

Tengo la fotografía de la persona a la que debo seguir, es una mujer de vestido negro, su esposo estaba en lo cierto, aquella mujer veía a otro hombre, ni siquiera tuve que seguirla, no tuve que recolectar evidencia, después de todo aquel hombre era yo.

Ella es la mujer de vestido negro, la de los besos que nunca se dieron, los encuentros que no ocurrieron y las palabras que nunca se dijeron o que quizá si fueron y sin embargo no alcanzaron para más, ella es la misma mujer de negro que un día cualquiera, sin pistas me dejó tal como hizo con su marido.
Estoy molesto, me siento en cierto modo inseguro, viví tranquilo, siempre con la idea que era singular, diferente y superior en mucha formas a muchos hombres, entre ellos a aquel que me pagaba por decirle que su esposa ya no lo amaba, que ahora andaba con un pobre diablo que lo único más parecido que creía que existía a él era el reflejo agotado que veía todas las mañana frente al espejo, sin embargo esa idea cambió el día que descubrió que existía Poirot.

El protagonista de una historieta promedio tiene ciertas cualidades físicas, mentales y espirituales que lo hacen único, las causas que defiende, su modo de hablar, su manera de vestir, sin embargo todo aquella esencia existe de forma inversa y a menudo le otorga vida a un némesis.

Una versión alterna y torcida del protagonista original, Superman tiene a Bizarro, Batman tiene a ManBat, Flash tiene al Flash Reverso y Spider-Man tiene a Venom, era cuestión de tiempo para que apareciese una versión opuesta y a su vez igual a mí, tan igual que había sido seducido por la mujer del vestido negro.

Poirot, así se llama el sujeto, una nefasta copia mía, el mismo sombrero, el mismo gabán, el mismo dejo de soledad, inconformismo, honestidad y cinismo, podría apostar que en su casa guardaba el mismo vinilo de Dean Martin que conservo en un estante de mi oficina; siento como si toda mi vida hubiera sido un libreto que ha leído a la perfección para apoderarse de mi discurso, de mi esencia.
Hoy soy Humphrey y sin quererlo ahora siento la misma desesperación del patético hombre que quiere saber dónde está su mujer, por primera vez desde que tomé este caso la sigo, lo hago más por mí que por el trabajo que me han asignado, y sé que si mi olfato es correcto, este sabueso encontrara más dolor del que ya ha cargado.

Hoy soy Dupin y les veo recorriendo el mismo parque que alguna vez caminamos, lo hago desde la seguridad que me ofrece una banca y unos lentes oscuros que impiden a los demás ver la calavera que se dibujan mis pupilas al ver la escena; la mujer de negro insiste que no puede andar con un detective y sin embargo veo como se las arregla para besarlo; no puedo evitar preguntarme cuánto ve de mí en esa artificial versión.

Hoy soy Spade y la espero sentado en un café, la he escuchado hablar por el teléfono de la esquina sin que lo note, marca el número de Poirot y le dice que se verán a las 7:00 en el lugar de siempre, pero que antes tiene un asunto que resolver, llega puntual a nuestro encuentro.

La traición sabe bien en sus labios, mira su reloj y dice que debe regresar a casa, le concedo la razón, aún no lo sabes pero la paranoia me ha mantenido con vida incluso al escuchar las palabras que salen de su boca, para ser alguien quien detesta las mentiras, miente bastante bien. ¡Ya te tengo muñeca!
Hoy soy Marlowe, es irónico cuando uno dibuja o escribe una ficción en su cabeza y esta termina por volverse una realidad, disfruto conocer la verdad que otros creen que ignoro, me despido y finjo tomar la dirección contraria mientras ella camina un par de cuadras hasta encontrarse con Poirot, todo lo que no soy y a la vez todo lo que he sido.

Les sigo de lejos por el mismo andén, solo sus colillas de cigarro son diferentes, piso una de ellas mientras los veo detenerse frente a la fachada de un clandestino motel y verlos entrar juntos., qué satírico es ver cómo se materializan ciertos temores, que agridulce es saber tener la razón incluso en la derrota.

Hoy soy Sherlock y mi corazón me duele, ¿dónde debo cerrar la herida cuando me duele el alma? Doy media vuelta, viñeta, la sombra del ala de mi sombrero cubre mis ojos; salgo a correr. Nunca entendí por qué había corrido tanto toda mi vida, pero ahora que siento que me cazan ciertos fantasmas, mis piernas se mueven con mayor rapidez, siempre he corrido porque así puedo huir de mis pensamientos.

Última viñeta, onomatopeyas musicales salen de un viejo vinilo que gira al ritmo de Dean Martin, una canción retumba ahora en mi mente todo el tiempo desgarradora como la imaginación y sus escenarios, la veo, ahora es una mujer cualquiera, despojada de su vestido negro el cual reposa en algún lugar del suelo de esa habitación, cierro los ojos, pero es inútil, la imagen puede volverse más nítida.

Este es el precio que pagué ¿Es peor ser silueta o ser sombra? ¿Sigo siendo el original, el protagonista de esta historia? ¿Alguna vez se trato de mí o soy la versión bizarra de esta historia?, la extraño una última vez al escuchar su voz por teléfono, me despido y dejo que su silueta de femme fatale se dibuje en el humo que exhalo de mis pulmones al fumar.

Uno piensa que el cambio llegará al día siguiente pero no se da cuenta que el cambio ha comenzado una vez piensa que todo está a punto de cambiar, sostengo la mirada, satisfecho, seguro de que Poirot no es una mejor versión mía, seguro de que soy el original y sobre todo de que soy diferente, seguro de que no es ni tiene todo lo que soy, pues la placa al mejor detective aún reposa sobre la pared de mi oficina.



jueves, 17 de enero de 2019

Soltar

En medio de la oscuridad intentarás tomar mi mano, nuestra piel hará contacto e incluso si esa sensación de calidez recorre mi cuerpo, permaneceré impasible, acariciarás mi brazo y yo miraré al cielo.

- ¿Estás bién? - preguntarás
Y yo responderé, "no, no lo estoy" mientras lucho contra el más primario de mis instintos.
- ¿Qué te pasa? - dirás, intentando verme en medio de la penumbra
- No estoy aquí - Diré concentrando mi mirada en alguna constelación, enfocándome en la sensación de sentirme incompleto incluso cuando ella está.
- ¿Dónde estás? -
- Atascado: en el ayer - responderé, mirándote a los ojos con el semblante serio e inexpresivo.

¿Soltarás o te aferraras más fuerte a mi mano? ¿Seré capaz de soltar la tuya?

domingo, 13 de enero de 2019

Piedra y plomo





Es el tercer auto que ha estado a punto de atropellarme hoy, creo que una parte de mí se lanzó
hacia el segundo a propósito en medio de una lluvia de puteadas y bocinas. Estoy enfermo, me
siento como un muerto viviente, They re coming to get you Barbara, huye, huye mientras aún controlo lo que queda de mi razón.

Estoy delirando, en mi mente puedo ver una versión pequeña de mí mismo cayendo a través de un foso oscuro , mi respiración se entrecorta y aprieto los puños mientras traquean mis dedos, me lastimo, una vez más y sin embargo se siente familiar. Es lunes y bebemos cerveza con Manuel quien camina a mi izquierda mientras a la derecha una versión fantasma de Mick Jagger surge de la nada, pone su mano sobre mi hombro y susurra "el pasado es un gran lugar, no quieres borrarlo ni arrepentirte, pero tampoco quieres ser su prisionero", agito la cabeza como quien espanta una mosca  y el cantante desaparece. Atardece mientras recorremos el sendero, los vagos duermen y hacen hogueras a un costado de la carrilera del tren intentando entrar en calor, la última gota de cerveza cae y se desliza sobre el cristal de mi reloj dibujando a su paso los múltiples rayones y cicatrices que ha dejado el tiempo sobre este, puede leerse un "AM" grabado con un bisturí alguna tarde de hace al menos una década.
- ¿AM? - Pregunta Manuel desconcertado
- Ana María - respondo mientras recorro con los dedos el grabado, la marca sigue y seguirá ahí. Cuando me preguntan por una persona de mi pasado, la lógica dicta que su existencia haya dejado de tener algún significado, pero no es así, su nombre y su historia siguen ahí, a través de mi narrativa que resulta ser la cloaca de mis memorias. Por dentro soy una persona infeliz. Lo perdí todo en un corto periodo de tiempo y en todas las ocasiones fui yo quien se interpuso; incluso cuando sé que la felicidad no debería depender de otros, que existe el amor propio y unos cuantos pajazos mentales más de autoestima, la terquedad siempre ha sido mi más grande debilidad.


Desde hacía un tiempo los momentos que compartimos habían sido reemplazados por ciertas palabras
que giraban alrededor de mi cabeza en Arial 60, como un detective que analiza cada oración, cada huella dactilar esperando encontrar un indicio, podría ser cualquier cosa, una batería descargada, un trancón en la autopista, un robo, una cena familiar, pero mi instinto sabe que no es así.

Mi instinto no sabe seguir buenos indicios solo malos presagios, como un perro rescatista que únicamente es capaz de seguir la huella de cadáveres; Ana siempre había sabido como entristecerme de forma consciente o inconsciente, antes lo hacía cuando estaba, ahora ni siquiera era necesaria su presencia para lograrlo.

Me encontró hace unos años atrás, merodeando por la calle, perdido y cabizbajo recogiendo piedras, la amé porque supo ver algo que las demás personas no habían apreciado en mí, nunca supe qué pero supongo que fue lo mismo por lo que me dejo cabizbajo y recogiendo piedras, pero esta vez incompleto, como aquel soldadito de plomo del cuento, que se mantenía firme aunque sólo tuviera una pierna,
Han pasado los años y como un boomerang ella siempre regresa a mí, como si supiera lo que pasa por mi cabeza, como asegurándose que aún sigo ahí, que aún la amo, incluso si ella no lo hace de igual forma. Son ya muy lejanos los días en los que Ana, la bailarina solía danzar al ritmo de la caja de música,

Subimos la ladera con Manuel mientras debatíamos qué tan fácil sería instaurar un tercer día de fin de semana en el mundo y las repercusiones que esto tendría en la economía. Es lunes y parece como si todos desaparecieran y regresaran a sus madrigueras pues lo único que desean es hibernar como los mamíferos que son, es lunes, día que instauramos como parte del nuevo fin de semana en nuestra utópica realidad.

https://www.youtube.com/watch?v=aBoFKFFUWWE

Era usual plantearnos escenarios ficticios como ese o reformulando situaciones del pasado que vivimos alguna vez, a diferencia mía Manuel era un futurista que veía en el mañana algo mejor que el hoy, por mi parte yo era un nostálgico que vivía del ayer, pensábamos en pasado y futuro, lo hacíamos porque ese no era nuestro mundo, porque debía existir algo más allá de nuestras cabezas, ya fuera hacia atrás o hacia adelante en nuestra línea cronológica.

Manuel mueve su boca, gesticula, su voz se apaga y ya no logro escucharlo, yo solo miro de cuando en vez su rostro para aparentar que sigo en este planeta, disocio al tiempo y me pregunto cómo luciría mi semblante en ese momento, ¿acaso era un cascarón vacío que sorteaba expresiones al azar?

A pesar que fingía estar presente mi amigo sabía que yo ya no estaba ahí, él sabía que yo había regresado al día en que conocí a María, a los días en que su sombrilla salía a volar o leíamos en la biblioteca, María incluso nos acompañó a mí y a Manuel el día que estrenaron el cine en aquel nuevo teatro de la ciudad. - Aún no sé qué película veremos -

- La de vaqueros - sentenció María leyendo mi mente; me di cuenta de que quería ver películas con ella por el resto de mi vida.

Recuerdo todo esto a medida que ascendemos por la empinada loma, el pozo aparece poco a poco frente a nuestros ojos, debo admitir que es el doble de difícil el ascender con los bolsillos llenos de piedras.





Las piedras las recolecté durante mi infancia y lo seguí haciendo después que Ana se fue y lo seguí haciendo cuando llegó María, no había un patrón simplemente si me gustaba una, la recogía y la agregaba a mi colección: piedra caliza, arenisca, cuarzo, granito, todas simbolizaban algo diferente y a pesar de ello, pocos conocían de mi pasatiempo y la existencia de esas piedras en mi inventario, total a pocos debía importarle.

Por su parte a María le habían parecido fascinantes, las sacó de la bolsa en la que había permanecido intactas y sin importarle si llenaba de tierra y polvo sus manos, las examinó una por una, yo observaba atónito, fue definitivo, decidí amarla pues a través de simples actos que reafirmaba todo lo que para mí era simple y para ella especial, decidí amarla porque vi esa misma chispa que quizá Ana alguna vez vio en mí y que yo aún no podía creer que nadie hubiera visto en María. Y así lo pensé por años, hasta que alguien la descubrió, me enteré mientras comía, el pollo perdió su sabor y la realidad adquirió un tono sin contraste, confirmé mis sospechas y descubrí que el astro que giraba alrededor mío o más bien el planeta alrededor del cual yo giraba, era arrastrado por una atracción mayor a la mía, entonces el mundo se derrumbo. Son ya lejanos los días en los que María y yo salíamos a tomar fotografías de la ciudad y me siento como si todas aquellas piedras que coleccioné ahora reposaran en el interior de mi estómago.

Eran esas mismas piedras, las que atesoré por años, las que ahora llevaba como tributo al pozo,seguro de que cumplirían mi deseo. Al fin hemos llegado, Manuel se queda atrás mientras yo me acerco al pozo, me asomo y veo mi propia existencia en el reflejo del agua, "ahí ya no hay nada", susurro. Arrojo las piedras, y de paso también me arrojo al pozo, añoro chocar con la suficiente agua para que se hundan mis piedras o el fuego necesario para que se consuma este cuerpo de cera. Los recuerdos van a enloquecerme.




martes, 25 de diciembre de 2018

Breve soliloquio navideño



Esta fue la primera de las navidades en las que me fui a dormir sin escribir nada a nadie, ningún tipo de mensaje personalizado a mi familia o amigos. Llegué a un punto en el que dejé de darle importancia, como si esa especie de compromiso social me agotara, después de unas horas de silencio me sentí desvanecer y comprendí tarde, que a nadie le importa ya.

Son las cuatro de la mañana y Syd Barret repite en el tocadiscos, "Inside me I Feel Alone and Unreal", el chiste de Satán y la dislexia dejó de ser gracioso hace unas semanas, concluyo mientras leo un par de mensajes obsoletos y otro par de esos que a veces es mejor que no escriban nada de lo simples y mecánicos que son.


Excuso, como una especie de ceremonia mental y absurda a todos aquellos que ya han crecido y que solían escribir pero que esta noche viven sus vidas casi erigidas  mientras la mía sigue siendo un cúmulo de decisiones inconclusas: a mis viejos amigos y a mis mejores amigos, a mis familiares y a aquellas personas por las que sentí algo, a lo mejor todos ellos también ya se cansaron de escribir.

Después de todo, uno escribe solo escribe a aquellos que quiere y hoy, no he escrito a nadie. 


lunes, 19 de noviembre de 2018

Consume tu tiempo y adáptate



En la pantalla las personas hablan y para mí no tiene coherencia lo que dicen, no presto atención, solo finjo que lo hago mientras mi mirada sigue clavada en el televisor, me invade una especie de vértigo el mismo que siento cuando me dictan una serie de números y no soy capaz de memorizarlos o cuando debo responder a mi interlocutor con una frase que siento carece de sentido.

Miro a mi alrededor y agradezco que nadie pueda leer mis pensamientos, han pasado los años y sigo sin entender las conductas sociales de quienes me rodean, quizá no se trata de ellos sino de mí y mi poco interés sobre las cosas que a los demás les resultan esenciales. 

¿Qué hago aquí? Llevo más de una hora viendo a la pantalla, siguiendo con mi retina los movimientos de las pequeñas personas que se mueven en el televisor y yo sigo sin entender porque todos continúan observando la pantalla con tanta atención, ojalá pudiera dormir con los ojos abiertos, pero allí en aquella solo solo puedo soñar, intento concentrarme pero tampoco los sueños acuden  mí, podría estar en otro lugar ahora, quizá no haciendo nada pero el tiempo será mío y no de alguien más.

Repito su nombre y suena lejano, como una palabra que perdió el sentido hace mucho, hasta pareciera que nunca se llamó así y que ese no fue su rostro ni  que su cuerpo corresponde a esa anatomía,  como en un trabajo, todos somos prescindibles.

Otra vez este estupor, siento unos ojos clavarse en mi espalda y finjo que sigo viendo la película, ¡vaya basura! cada fundido a negro es una falsa alarma de que ya acabó la tortura pero una vez más los pequeños hombrecitos vuelven a aparecer en la pantalla, de nuevo me siento agradecido que mis pensamientos permanezcan en el anonimato de mi mente. Debo encontrar la forma de hacer que el tiempo pase más rápido, desvío mi mirada ¡Qué poco me importa esto!

Y ahí vienen, los aplausos, la apreciación de cada espectador, las palabras de agradecimiento, las alabanzas que funcionan como una especie de contrato y que son las que el auditorio debe entregar para que se acabe este tedioso espectáculo, yo miro con disimulo mi reloj, para alguien a quien no parece importarle mucho las cosas, me siento frustrado al ver perdido un par de horas, es el precio a pagar por un poco de aprobación social, una aprobación que no me interesa tener, debí quedarme en casa hoy. 


jueves, 18 de octubre de 2018

Dos cuentos de pesadilla en otoño

Sala de trofeos


No puedo luchar contra ello mucho tiempo
Algo está tratando de salir 
Y nunca estuvo más cerca
Entonces si mi corazón falla 
Inventa alguna historia
Pero si nunca regreso
Dile a mi madre que lo siento



Es lunes, llueve y parece como si todos desaparecieran y regresaran a sus madrigueras y lo único que desearan es hibernar en la soledad de sus madrigueras como los mamíferos que son.

A veces me pregunto si mas allá de ser un fenómeno meteorológico la lluvia es ocasionada por una tristeza colectiva que se eleva hasta el aire y cae sobre la ciudad y el campo como respuesta a nuestras emociones.

Tengo ampollas en los dedos y las luciérnagas ya no brillan, desciendo a ciegas peldaño por peldaño mientras pierdo apego a la vida, como una hoja que desea caer del árbol y dar por terminado su ciclo.

Sigilo, fuerzo la cerradura y me abro paso en medio de la oscuridad, el lugar parece un mausoleo, iluminado por débiles luces que se asemejan al fondo de un acuario. Sin distracciones, solo debo encontrarlas, tomarlas y huir, debían estar en alguna parte, pronto comprendí que no sería fácil.

En estantes, como una galería de un cazador que ubica las cabezas de animales como trofeos, allí estaban, no solo las que alguna vez yo le regalé, pues mi nombre no era el único en esa habitación, en cada pared diversos nombres destacaban en una placa dorada.

Nunca comprendí en realidad por qué las personas llegan tan destruidas al conocer a alguien nuevo, incapaces de abrirse por completo, inseguros de sus capacidades, como si no merecieran amar o ser amados, como si no fueran lo suficientemente buenos. Solo lo comprendí hasta que las vi allí, aprisionadas.

Me sentí enfermo, me dolió el estómago de ver aquel lugar. A pesar de estar conservadas con cuidado, no dejaban de ser más del montón, a pesar de haber sido seleccionadas con precisión, las exhibiría ante los visitantes de esa terrorífica galería como un triunfo personal.

Siento taquicardia de solo pensar que ya no cantaría para mí y que a la última persona a la que escribía y a la primera a la que saludaba en las mañanas era alguien más, alguien a quien ya le construían su propio estante de colección.

Que sepa, nunca hubo un descanso entre una y otra ilusión, esperando que una nueva esperanza nos rescate del dolor que se siente de la más reciente decepción, no hay pausas, solo algunas semanas de preludio para aquellos que temen a la soledad.

Ya no importa nada, solo las quiero de vuelta, devolverlas a mi preciada y egoísta caja musical. 

No hay tiempo, quisiera tomarlas y huir pero sé que
 aunque vuelvan conmigo jamás podrán dejar de ser suyas y que la Coleccionista de baladas jamás me devolverá mis canciones.


Mi vieja guitarra

Mi padre, al igual que su padre fue un hombre ausente en al vida de sus hijos. Únicamente aparecieron juntos el día de mi grado. 



Me gradué de una de esas profesiones que hacen inflar de orgullo el pecho de un padre, quizá medicina o derecho, quizá a eso les debía su presencia aquel día. Cruzaron la estancia bajo la mirada de reprobación de los invitados a la celebración y se pararon frente a mí.

Mis dedos trazan coordenadas con un punteo en mi guitarra, mientras se deslizan por las cuerdas y los trastes, amenizando la reunión y de repente estos dos hombres se paran frente a mí - la melodía se detiene -  mi abuelo, un hombre encorvado y vencido por los años saluda con una sonrisa desbaratada y de dientes torcidos y que sin embargo no deja de ser auténtica.

Le reconozco de fotos, dejo mi guitarra a un costado y el hombre me abraza, "gracias abuelo" le digo al oído y el anciano no puede contener las lágrimas, atrás, mi padre una versión más joven pero no menos deteriorada que la de mi abuelo también me abraza, casi sin esfuerzo es tan similar como abrazar un maniquí o un cadáver.
Colgado en su espalda, forrado en papel regalo mi padre carga un presente que me entrega mientras me da una palmada en la espalda, es sencillo adivinar lo que hay oculto tras el papel regalo, las curvas, el sonido hueco, el rozar de las cuerdas, a medida que desgarro el papel surge ante mis ojos la silueta de una guitarra nueva.

Mi abuelo examina mi vieja guitarra mientras yo hago lo correspondiente con la nueva, la admiro y ensayo concentrado mientras pienso que no puede ser tan buena como la original, la que llegó tanto años atrás en el momento ideal, única en su sonido, con su madera de sauce al tacto, el acero en sus cuerdas, su olor a lacado, su color arce, las pequeñas cicatrices y las batallas e historias que protagonizó, no, la nueva nunca podrá reemplazar a mi vieja guitarra.

Salgo de mi ensimismamiento dispuesto a volver a a tocar con mi antiguo instrumento, mi padre y mi abuelo ya se han ido y probablemente no los vuelva a ver, sin embargo tampoco veo mi vieja guitarra.

Un frío sudor recorre mi cuerpo y el vacío, ese mismo que se siente al no hallar algo en un bolsillo me atraviesa.

¿Dónde están? ¿ A dónde fueron y donde está mi vieja guitarra?

¿DÓNDE ESTÁ MI VIEJA GUITARRA?