domingo, 1 de marzo de 2020

Fantasmas

 Llorarlos no debes. Añorarlos tampoco. El apego a los celos conduce. La negra sombra de la codicia es.

Incluso si ya no están, si ya quedaron atrás personas del pasado, algunas siguen materializándose ante mí en forma de actitudes, de ansiedad, de emociones negativas e inseguridades. ¿Cuánto tiempo pensé que podría huir de ellas?

Mi mente me juega malas pasadas mientras pienso en cómo sin siquiera hacer parte de nuestras vidas aquellas personas que nos lastimaron continúan haciéndolo como un cobrador que llama a la puerta y exige lo suyo cada cierto tiempo.  Hay heridas que se creen cerradas y que luego arden en medio de  grietas a través de las cuales se filtran familiares sensaciones que alguna vez alguien despertó en nosotros y nos recuerda lo frágiles que somos ante el pasado. 

Me siento vulnerable, tan expuesto, que duele. Quise ser una memoria inolvidable, hacer parte de un momento medianamente único y al final, - como ya a esta altura deberíamos saberlo - las cosas nunca suceden como se esperan. A veces me pregunto si las personas serían capaces de dar lo que yo doy por ellas o lo que estaría dispuesto a sacrificar y es doloroso descubrirlo.



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