sábado, 11 de marzo de 2017

Es importante entender la historia de Megadeth: Kiko Loureiro

Fotografía: Creative Commons/Felipe Andreoli

 Por Cristian Mora J


El virtuoso guitarrista Pedro Henrique “Kiko” Loureiro se refirió al lanzamiento de Dystopia, el quinceavo álbum de estudio de Megadeth, banda a la que se unió en el 2015 y del aporte que ha dado su guitarra y su técnica desde entonces.

Kiko comenzó a tocar la guitarra acústica a los 13 años, inspirado por otros grandes guitarristas como Eddie Van Halen, Jimmy Page, Jimi Hendrix y Randy Rhoads.

El guitarrista recuerda cómo fue el día que se presentó ante Megadeth, “el día de la audición fui a Nashville, donde habita Dave, con mi guitarra acústica y mi guitarra eléctrica, preparé cuatro canciones de Megadeth, grabé “Hangar 18”, “Trust”, “Holy Wars” y “Symphony Of Destruction”, iba preparado porque pensaba que tenía una audición, y en realidad lo que paso fue que hablamos de la vida, hicimos bromas, pasamos el día juntos, almorzamos, cenamos, tomamos cerveza y fue algo muy relajado, la audición fue una cosa de conversación, de personalidad, pasé un par de días más con ellos y luego anunciaron mi entrada”.

El ex guitarrista de la banda brasileña de Power metal, Angra se unió a las filas de la banda de Thrash metal liderada por Dave Mustaine después de la salida de Chris Broderick, con su llegada inyectó vitalidad al sonido de la agrupación sin alterar el sonido característico de la agrupación.

“Es importante conocer el concepto de un grupo como Megadeth, su personalidad, sus integrantes qué buscan, qué quieren, la transición fue muy normal, es importante entender la historia de Megadeth”afirma el guitarrista acerca del cambio que significó pasar de Angra a Megadeth.

“Hay una gran amistad y buenas relaciones en Megadeth, creo que eso son los secretos de Dystopia, una gran energía, estar enfocados en hacer lo mejor y trabajar juntos”.

jueves, 9 de marzo de 2017

Denunciar la inequidad en La Guajira a través de la ley, la palabra y la imagen

Por Cristian Mora J

Gonzalo Guillen se mezcla entre los espectadores de su documental, sostiene un viejo portafolio en su mano izquierda mientras va de un lado a otro hablando, estrechando manos y saludando a académicos con los que intercambia opiniones mientras espera ansioso la proyección de su más reciente trabajo periodístico, el documental “El río que se robaron, el exterminio de la nación Wayúu”.

Fuertemente influenciado por su padre, el sociólogo Fernando Guillén, Gonzalo cumplirá 41 años de carrera periodística ininterrumpida, una larga trayectoria que le ha permitido distinguir los matices de su oficio y lograr ubicarse del lado correcto de la profesión: “siempre he sido simplemente un reportero, desde que comencé hasta hoy, he estado en lo mismo, siempre he salido a investigar, pero el periodismo es uno solo y es el que ejerzo, yo hago mi trabajo, no más que eso, no soy de farándula, por mi carácter tampoco me gusta ser protagonista de nada”. 

Sí, Guillén ha sido un hombre discreto, pero que su sigilo no lo engañe, su trabajo ha sido cauto pero certero, durante el proceso, Guillén y su periodismo de investigación han logrado poner tras las rejas a personajes como Juan Francisco Gómez Cerchar, mejor conocido como ‘Kiko’ Gómez, ex gobernador de La Guajira y responsable de 132 homicidios, entre ellos el de Yandra Brito, ex alcaldesa de Barrancas quien contactó a Guillén meses antes de morir, un suceso que volcaría la mirada del periodista al extremo norte del país, una región abandonada por el Estado y que hasta hace algún tiempo se encontraba bajo la intimidante sombra de temor que proyectaban Gómez y los suyos. 

En la mitad del lugar, mientras las personas llegan y se acomodan en sus asientos, un hombre permanece de pie, atento a cualquier movimiento extraño o sospechoso, este es tan solo uno de los hombres encargados de la férrea seguridad del periodista, porque hacer fuertes denuncias en Colombia bajo el silencio de los medios de comunicación y los discursos mediáticos del Gobierno lo ha convertido en uno de los periodistas más amenazados del país.

Cada que se toca el tema, Guillén le resta importancia e incluso se atreve a hacer un poco de humor con la situación:

“La cantidad de enemigos que tengo es inmensa, la recompensa por matarme a mí es de mil millones de pesos, así que el que este corto de plata…” - “Yo tengo que moverme con un ejército de escoltas, las amenazas son miles, eso me parece un tema secundario, toca enfrentar a la corrupción, porque es que si no, se nos va a acabar el país, hay que ganarle a la mafia, a la corrupción, hay que tener algo de valor, sí, uno se meter a torear mafiosos pues claro que está amenazado pero ningún periodista es más periodista, ni más valioso por estar amenazado, es algo personal”. 

Finalmente las luces del auditorio se apagan y un enorme desierto surge ante los espectadores, mientras un par de personas arrastran los pies al atravesar el desolado paisaje que dibuja la pantalla, por ese mismo lugar solía correr el río Ranchería, única fuente de agua en La Guajira, ahora represado para explotar el carbón que se encuentra debajo del cauce, amenaza con matar de hambre y sed a los habitantes de las rancherías aledañas, una acción alcahueteada por las mafias y supervisada bajo la hipócrita mirada de las trasnacionales. 
Carlos Franco, gerente de Cerrejón, complejo de minería que se abastece del Ranchería, habló con Guillén, y se refirió a las enormes cantidades de agua que demanda su compañía y aseguró que “únicamente un 10% del agua que se usa es tomada del río, sin embargo, admitió que toda acción humana tiene consecuencias”, tal como si su afirmación justificara la alarmante situación que se vive en La Guajira. 


El encarcelamiento de ‘Kiko’ Gómez, golpe asestado por Guillén a la corrupción en el departamento, fue clave para lograr ingresar a la frágil comunidad Wayúu, una gran amistad y cercanía con el pueblo indígena basada en la confianza y la paciencia le permitió materializar “El río que se robaron, el exterminio de la nación Wayúu”, lo que originalmente comenzó como un denunció se convirtió en el medio parar mostrar al mundo el genocidio que se vive en La Guajira.

Javier Rojas, representante Wayúu quien ha sido constantemente amenazado por denunciar la corrupción de la zona, afirma que “La realidad Wayuu es miserable, no existen los servicios públicos, y el tema del agua es muy complicado y eso es lo que básicamente está matando a la comunidad. El suministro de alimentos es nulo también y a causa de esa situación han muerto 14 mil niños en los últimos 15 años”,

Durante los siguientes 60 minutos, el documental de Guillén navega a través del océano de tragedia que vive La Guajira, “lo más grave es la mortandad de niños productos de la corrupción, producto de entregarle los recursos de La Guajira a la mafia, todo el dinero que se destino es robado, no puede ser posible que la corrupción y la explotación vayan a estar eternamente por encima de la vida de los seres humanos, particularmente de los más indefensos”. 

Cálculos de analistas apuntan a que han fallecido cerca de 6.000 personas en La Guajira, de los cuales 70% son niños, todo como saldo de la desnutrición en la región, por cierto, la zona más seca de toda Colombia.

El lanzamiento de “El río que se robaron, el exterminio de la nación Wayúu” coincidió con el anuncio definitivo de la firma del acuerdo de paz con las Farc con el Gobierno colombiano, Guillén es un defensor del tratado de paz sin embargo mantiene una posición crítica frente al Estado, después de todo ha sido la ausencia de este en La Guajira, y su laxa actitud las que hoy por hoy han discriminado a La Guajira y sus habitantes. 

“La firma de la paz acaba la guerra con las Farc, pero no se va a mejorar el clima en el país, ni va a acabarse la corrupción, ni se van a remediar los huecos en Bogotá, los problemas en el país siguen, la paz con las Farc no creo que vaya a lograr nada en La Guajira, allá hay una corrupción rampante, el proceso de paz no va a devolver el río, no se puede confundir una cosa con otra, El Estado tiene un papel que cumplir, y nosotros también tenemos el nuestro”.

Allí, contemplando su obra, Guillén sabe que la lucha por la equidad con los Wayúu sigue, después de numerosas batallas y experiencias para él solo hay una verdad, “defiendan una causa y háganlo de por vida, cualquier cosa, para que su vida sea útil, no para que les paguen, abrácenla y comprométanse con ella”.


jueves, 2 de marzo de 2017

Clasificación R


"Soy el mejor en lo que hago...aunque lo que hago no sea muy agradable". J.H

Un tipo duro camina resuelto entre los restos de una autopista destruida, arroja su arma al suelo y prende su cigarro,  tras él, una combustión se alza por los aires y los vehículos vuelan a su alrededor envueltos en llamas mientras él se aleja impasible. 

El tipo cercena la  cabeza del primer matón de turno al que enfrenta, en un baño de sangre y entrañas y no puedo evitar pensar en Taxi Driver de Martin Scorsese, en su primera cita, Robert de Niro AKA Travis Bickle invita a una mujer a salir y la lleva a un cine, sin embargo no se trata de una película cualquiera, se trata de una función de cine porno, el resultado era predecible y la mujer lo abandona tras ver los primeros minutos de la cinta.

Regreso a la realidad, este tipo duro acaba de aplastar el cráneo de otro de los secuaces del villano contra el suelo, sus huesos resuenan en la sala como lo haría una nuez al abrirse, a mi lado ella se revuelve en su asiento, mientras cubre su rostro, en cualquier momento se levantará de su silla y se irá como Betsy lo hace en Taxi Driver. Aguardo al tiempo que en la cinta un desgraciado pierde su brazo, en mi mente Tarantino asiente con la cabeza mientras aprueba  tal derroche de violencia en la cámara, es el fin.

La escena finalmente acaba y el héroe, cubierto de sangre ajena y propia, ha acabado con todos sus enemigos quienes yacen en el suelo sin vida, ella gira su rostro hacia mí y  en medio de la oscuridad de la sala de al fin veo su expresión radiante, y me siento tan poderoso como aquel hombre en la pantalla.