Quiero volver al día en que nos conocimos y sentir el pasto bajo nuestros dedos y sentir el frío sobre mi nariz de aquella tarde y noche que pasamos huyendo del frío escuchándonos hablar y volver a esa primer abrazo que nos dimos frente al centro comercial al conocernos y comer gomitas a tu lado y volver al día en que hablamos y caminamos por horas sin parar, descubriéndonos y al despertar del día siguiente y saber que vivías, que eras real, que estabas cerca que incluso nos podríamos ver al día siguiente.
¿Ya es tarde? ¿Ya fue tarde?
Los sueños tienen mucho poder sobre mí y al despertar y al recordar que ya no estás aquí, yo no puedo deshacer el pasado, ni puedo borrar los errores que he cometido, solo puedo decirte que aquí ahora, en este momento de espacio y tiempo, mi corazón es tuyo.
Quiero ser valiente, por todo el tiempo que me dejé vencer del miedo, ese miedo estúpido que me negó un futuro, pero temo que aceptemos que a veces el destino de las almas gemelas no es estar juntas sino vagar errantes buscando aquello que encontraron y perdieron, miedo de perder mi corazón de nuevo.
Hoy, no puedo evitar estar triste, esta tristeza no
la sentía hace mucho, es una profunda tristeza y recuerdo los momentos en los
que la he sentido.
Tú y yo nos comunicamos en un lenguaje donde no es necesario hablar, a la distancia, en silencio, a tientas en la oscuridad, las palabras sobra cuando algo dentro te dice que la vida no será la misma sin esa persona, es un lenguaje de la piel, un lenguaje de la memoria, de los ojos en los que me pierdo.
Cada año desde que comencé a salir con personas, siempre pedía porque me iluminara a alguien con quien pudiera ser feliz, pasaban los años y no pasaba nada… y entonces te conocí y en mis volátiles fantasías, en esa persona que conociste, ya se fabricaban sueños incluso si algunos míos seguían rotos, pero con el tiempo se nutrieron y se convirtieron en conciertos, en vacaciones, en cumpleaños y en días cotidianos, en no solo una sino muchas navidades, en los que destapábamos regalos, pero la noche de velitas era quizá la más bonita, imaginaba tu rostro iluminado por la velita, cantando algún villancico con tu voz, qué sé yo, es increíble todo lo que uno puede soñar en cinco segundos.Las suposiciones nos empujaron a este abismo, con seguridad más las mías. Sabes que siempre me esforcé por estar en mi mejor versión, muchas veces inerte, otras ausente, pero siempre enfocado en ello y al final, al conseguirlo, todo había cambiado.
Contigo comparto mi pasado y parte de mi futuro, desde mi lado más idealista, pero dejé escapar mi presente y nada me destruye más. Compartimos la idea tonta de haber tenido todo en nuestras manos y perderlo con el pasar de los días. Lo más doloroso es que aunque lo digas, no se si aún compartas la idea de que, como soñadores que somos aún creemos que un buen día llegará y juntos iniciaremos de cero, como si el tiempo y las lágrimas no contaran y solo nuestras sonrisas contaran como recuerdos, o al menos ese es mi sueño más profundo el que llega a veces en las noches, sin embargo, soy paciente.
Hoy prendí una pequeña velita, una de ellas por ti, por nosotros, por ti: para que sanes, para que estés bien, para que no sufras ni llores más y ojalá veas en mí a la persona que alguna vez viste. Otra por mí para dejar de sentir este vacío en el pecho, para dejar de sentirme incompleto, para sanar, para dejar de sentir ese miedo que quiere volver a sujetarme y del que huyo desde entonces, ruego para aceptar las cosas como son y tener la capacidad de distinguir entre las cosas que puedo cambiar y las que no, para aceptar la realidad, la última también la prendí, porque de alguna forma podamos volver a estar juntos. Eres la vida.
Te amo y te pido perdón
.gif)

No hay comentarios:
Publicar un comentario