viernes, 12 de diciembre de 2014

Aprendizaje



Y tuve muchos maestros de que aprender, Solo conocían su ciencia y el deber.


Un silencio incómodo y sepulcral le indicó que había metido la pata, que su comentario había ido demasiado lejos y que sus peores temores se veían confirmados, levantó la mirada para ver sus expresiones serias, así que era cierto, y él, que había pasado por alto todo hasta el momento lo comprendió, el recoger los libros y repartirlos, los cajones vacíos, las cámaras en sus estuches, los cables recogidos y las luces apagadas.

No, no podía ser cierto, no después de todos los momentos que habían pasado, los tragos amargos, los triunfos y las derrotas, parecía que el soldado finalmente había caído herido de muerte en combate, le aterraba el futuro, pues ahora serían una familia huérfana, sin un líder y sobretodo, sin un gran ser humano. Se sintió mal por no permanecer a su lado los últimos días, por abandonarle sin saberlo y dejar que se hundiera, que la devastación y la destrucción lo consumieran por dentro.

Admira aquella sala vacía y sonríe mientras piensa en todos aquellos momentos, los comentarios de doble dirección, los titulares caóticos, las reuniones, las madrugadas y las noches redactando, las historias sobre la guerra en el golfo y los conciertos de rock n roll, los riffs de Keith Richards sonando potentemente y el olor a nicotina impregnado en su ropa, todo cambia, nada permanece, como el río que no es igual dos veces o la lluvia irrepetible, de la misma forma que nadie puede contemplarse dos veces en unos ojos. 

La vieja cafetera rugiendo y los periódicos esparcidos en todas las direcciones, las revistas por leer,  y las lecciones aprendidas. No, no fue una educación impuesta, no eran clases, eran charlas, conversaciones, fue un aprendizaje personalizado, me tomó bajo su ala y me enseñó, no como un profesor le enseñaría  a un alumno, sino como un colega enseña a otro, más que un tutor, más que un maestro, siempre lo vió como un amigo que ahora parte tras esa puerta, como el telón que cae,, la puerta que se cierra, como la llama que se apaga o el libro que se acaba, como la noche que cae y el día que llega,




domingo, 7 de diciembre de 2014

La marcha de los Hibakusha,

Sadako Sasaki
¿Saben lo que es un Hibakusha? Es el termino con el que se designa a los sobrevivientes de las bombas atómicas lanzadas sobre Japón durante la II Guerra Mundial en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, tan solo imaginar lo que debieron sentir los habitantes de estas regiones aquel día causa escalofríos,, sin embargo el presenciar aquella famosa nube en forma de hongo también debió ser un panorama devastador, patético e igualmente cautivador ¿No es así?.

Imaginen el escenario, un B29 sobrevuela el cielo de Hiroshima, son los aviones que están acostumbrados a ver los japoneses pues ya conocen por costumbre la artilleria americana, no es un escenario extraño, pero si es inquietante el hecho de que sea solo un avión, de que haya dejado su formación atrás y se haya aventurado a sobrevolar los cielos japoneses de forma solitaria.

Un objeto se desprende del avión, silencio, algunos habitantes observan como el objeto desciende apoyado por un paracaidas, cuando el misterioso objeto continúa su descenso, súbitamente el cielo habitualmente azul pasa a ser amarillo y luego rojo, las nubes se expanden con velocidad y  un inmenso hongo de cenizas y fuego asciende, quienes lo vieron no lo sabían aún, pero eran testigos del inmenso efecto de la onda expansiva de la bomba atómica.

Detecta un repentino fulgor con el rabillo del ojo, que es seguido de un enceguecedor  destello de luz, una fuerza lo empuja varios metros hacia atrás, una repentina ola de calor insoportable y asfixiante lo rodea, los cristales vuelan por los aires, permanece tendido en el suelo, en su hogar o en su defecto en el lugar donde la explosión lo haya sorprendido, el resplandor ha desaparecido y todo queda inmerso en la oscuridad, aquellos desgraciados que se encontraba en el epicentro de la explosión nunca supieron que sucedió, sus cuerpos se desintegraron al instante. Es durante esos segundos que no piensa en nadie más, no piensa en sus hijos, no piensasen sus padres, no piensas en su amigo que está al lado sufriendo lo mismo que él, solo piensa en sobrevivir

Recupera el sentido debido al dolor que siente en su cuerpo, todo es incierto, solo hay silencio y un olor a carne quemada en el aire, es desconcertante saber que al final la carne ahumada huele igual no importa si es de humano, vaca o pescado. No sabe nada de nadie, el destino de quiene conoce es incierto. se levanta para descubrir que está completo pero que a pesar de eso, sus ropas ya no existen o en el peor de los casos se han fusionado con su piel y las quemaduras producto del estallido.

Tras el silencio sepulcral de los primeros segundos, sale a la calle para descubrir que es el único en pie, avanza un par de pasos más mientras una espesa capa de polvo cubre todo a su alrededor, no hay forma de disipar aquella siniestra bruma que ha dejado la explosión, solo, desprotegido, sin saber que demonios está sucediendo alrededor, puede escuchar alaridos y gritos de dolor, gente que suplica por agua o por un médico, pero en el fondo, él sabe que no sobrevivirán más allá de la noche, una a una se van apagando las voces hasta que solo puede escuchar su propia respiración .

En muchos sentidos, ser Hibakusha equivale a ser un solitario, no solo por la apariencia o el aspecto que ha dejado la bomba sobre su cuerpo y que lo convierte enseguida en un paria de la sociedad, una escena apocalíptica en la que descubre que los sitios que solía visitar, las personas con las que solía hablar han desaparecido, debe asimilar esto mientras camina entre los miles de escombros y cadáveres que hay en el suelo, manos que surgen de entre los escombros y que intentan tomar sus tobillos pidiendo ayudam, mientras otros como él deambulan sin rumbo en una ciudad que fue destruida,  la marcha de los Hibakusha,




La guerra no solamente causa destrucción y muerte, también destroza los corazones de la gente. Eso es la guerra.



viernes, 5 de diciembre de 2014

Hipocondría


She's a certified mind blower
Knowing full well that I don't


No sé por donde empezar, ni siquiera se que pensar, es realmente confuso, es gracioso porque escucho una canción y la relaciono a esa persona, es como el momento en que Adam Levine decidió componer el Songs About Jane, algo así debe sentirse.

Siempre me ha gustado, no, la palabra no es gustar, la palabra es atraer, siempre me ha atraído,  gustar es quizá algo superior, cuando en realidad sé y soy consciente de que no siento gran cosa, es un pensamiento cruel pero es la verdad. Se que no es mi tipo de chica y no es como si con cualquier persona me sintiera bien, es simplemente algo físico, no sé que es, quizá es algo dulce, pero sensual, pero a la vez cuando estoy con ella solo deseo irme, eso o poner una cinta en su boca quizá porque nunca podríamos hablar de las mismas cosas o porque tenemos diferentes perspectivas de la vida, creo que sería una relación falta de oxígeno e hipocondríaca, no puedo vivir atado a una persona así, y sin embargo logra cautivar mi atención, al final una de las dos personas terminaría sucumbiendo, o yo terminaría siendo más como ella o viceversa,  no soy una persona conformista pero hay gente que tiene una queja acerca de todo y esta parece ser una de ellas, a pesar de eso, han sido varias las veces que me he escabullido de mis amigos para ir en su búsqueda y los detalles en nuestros encuentros son quizás los que me inquietan, pero me repito, no me gusta, me atrae.

En unas horas podría estar bebiendo a su lado un costoso cóctel, cóctel  que me costaría mi modus vivendi de al menos una semana, estaríamos probablemente en la oscuridad  de algún bar, rodeados de gente extraña para mí, y de otros hombres ansiosos por hablar con ella, en algún punto ella se iría y yo quedaría solo con aquel vaso de licor, bebería, no por el hecho de que me guste el contenido del vaso, sino por mantener la apariencia del tipo interesante que admira el lugar mientras bebe imperturbable, hasta que su figura apareciera de entre la gente y mi sobriedad se hubiera ido con ella,  es un escenario ficticio pero que sin embargo ese no es mi estilo de vida y ya lo he descubierto, a veces preferiría haber conocido a alguien hace mucho tiempo atrás cuando podías garantizar una relación sin que existieran otras cosas de por medio como el mismo licor, un pase de conducción o un empleo y no lo cuestiono, una mujer busca seguridad, solo digo que muchas veces esas cosas se tienen en cuenta, es cuando prefiero quedarme en la noche viendo alguna película de los años 50, dibujar o perder mi tiempo en algún juego, es entonces cuando pienso que la humanidad tiene costumbres extrañas, ya sea al salir a un ostentoso lugar para beber exóticas bebidas o quedarse en casa frente a una pantalla viviendo a través de un personaje que lleva una vida más interesante que la tuya. Que idiota soy.