domingo, 28 de noviembre de 2021

Suzy, delirio



"Sin embargo, algo también sucedió, que no lo hicimos a propósito. Cuando nos conocimos mutuamente, algo nos pasó".

Atascado en la calle, v
oy a escribir una de esas historias, sobre una de esas mujeres que llegan en sueños y que luego se desvanecen mientras a la memoria llega ese balde de agua fría que nos recuerda quiénes somos. Lo he decidido, es una convicción, la sensación no es nueva, pero sin embargo me resulta tan lejana que es como si la redescubriera, es esa sed de nuevo, un pensamiento que acecha mi mente,  que me impide retroceder,
 

Como el jugador que sigue un presentimiento, si se trata de jugadores, Dostoievski describe la sensación de apostarle a todo incluso si no existe una certeza.

 "Sí, a veces la idea más delirante, la que parece más imposible, se le clava a uno en la cabeza con tal fuerza que acaba por juzgarla realizable... Más aún, si esa idea va unida a un deseo fuerte y apasionado acaba uno por considerarla a veces como algo fatal, necesario, predestinado, como algo que es imposible que no sea, que no ocurra. Quizá haya en ello más: una cierta combinación de presentimientos, un cierto esfuerzo inhabitual de la voluntad, un autoenvenenamiento de la propia fantasía, o quizá otra cosa... no sé". 

La otra cosa, hace referencia a un terco pensamiento irracional que se alimenta de su propia insensatez y todo lo juzga posible. Huesos, tejidos, delicadas venas, músculos y fina piel, ya mi mente comienza a dibujarla, no es muy alta, en realidad es una chica normal, usa anteojos pero creo que prefiere quitárselos cuando le toman una fotografía, sus ojos son castaños pero con una especie de esfera extraña que rodea su pupila, sus labios son de un rojo intenso, no de color sino a la hora de besar y sus mejillas permanecen rosadas ante su piel que aunque toca la luz del sol, permanece blanca como la nieve.  

 


Suele llevar su cabello suelto, otras con alguna cola de caballo, alguna vez creí verla decorar su cabello con una trenza, la llamaré Suzy porque me recuerda un personaje enigmático de una película, Suzy gusta de beber café y probar nueva comida, Suzy escucha música de Mongolia con instrumentos mongoles y me parece que es la persona más interesante que pueda conocer. 

Suzy se viste bien y se expresa bien al hablar, le confiaría mi vida, porque a eso se dedica, Suzy salva vidas y ha salvado la mía más de una ocasión, ella no lo sabe pero así es, o quizá si lo sepa, pero nunca se lo he dicho, no soy bueno expresando lo que siento verbalmente, no soy elocuente, ni racional, no si me dominan los nervios y las emociones, pero no sé si eres consciente del poder que tienes sobre mí, eres una persona que con un beso me hace volar por los confines del espacio, pero que con una palabra puedes salvar o destruir mi realidad. Tienes tal poder sobre mí, no lo puedo explicar, pero es así, con una palabra tienes el poder cambiar todo entorno a mí.

 Suzy escucha con atención lo que tengo por decir y puedo ver en sus ojos cómo me quiere, nunca dejes de mirarme con esos ojos Suzy porque deseo verlos siempre. 

Suzy es una chica normal y sin embargo tiene un sentido del humor hilarante que la hace verdaderamente atractiva, es una chica normal pero lo que la hace verdaderamente especial es que elija estar conmigo, incluso si yo aún no estoy listo. 

 

Siento que la conozco desde siempre y sin embargo resulta todo un enigma, un atardecer de esos que me gustan ver en los que las nubes de su pelo parecen pequeños incendios. Al final de este párrafo, al finalizar el boceto, este esbozo cargado de ficción,  cuando el lápiz deja de rayar sobre el papel, sé que no es un producto de mi imaginación y que lo único imperfecto de su invención, es precisamente lo real que puede llegar a ser, es la persona con la que quiero ver películas un domingo y compartirle mi música y mis palabras. 


Suzy.
P.A.H.L