viernes, 27 de septiembre de 2013

Chasing the Bus




Mi blog pasaba por un momento de orfandad, no porque no tuviera nada que escribir, de hecho tengo un montón de hojas sueltas, llenas de escritos e ideas y todo tipo de idioteces, pero simplemente en ocasiones no encuentro la forma de enlazar tantas ideas, y se quedan tantas por decir, que pienso ¿Para qué escribir algo mediocre que no me describirá en lo absoluto? prefiero esperar a tener todas las ideas concretas.

Maldita sea, siempre llego tarde, es como correr detrás del bus, un bus, he sido capaz de emularlo, ya es un hábito el correr por las calles,  gira y sonríe, únicamente estoy vestido así por una razón, siempre, todo está acaparado al menos la gran mayoría, las demás cosas son dificultades impuestas por nosotros mismos, relativamente cualquier propósito es fácil, pero somos demasiado arraigados para eso.

Me asomó por primera vez desde hace varios días al exterior, miro a lo lejos, una silueta se divisa en la lejanía, un labrador chocolate corre alegremente por el parque, no puedo evitar pensar en mi fiel compañero de aventuras,  mi mirada  perdida, no es pasada por alto, lo saben, doy un paso y me alejo, aparentando normalidad, como siempre.


Doy la espalda y sigo caminando, dando rodeos, siempre lo he dicho, si quieres quemar tiempo ata tus agujetas, se acerca,  un momento!, mis bolsillos están más livianos de lo usual, Idiota, debo devolverme, todo el tiempo quemado lo he perdido, sin embargo logro llamar su atención, el labrador aparece junto  a mí, aguardo, al fin puedo regresar, retomo el camino, se encuentra en una de las bancas en las que hace poco yo me ataba las agujetas, me sigue con la mirada, debo continuar, apenas salgo de su rango visual, corro, calculo el tiempo, debo resolver rápido el asunto por el cual salí, subo los escalones, de dos en dos, no gasto ni siquiera cinco minutos, corro de regreso, al llegar, ya es tarde, veo su figura alejándose acompañada de su fiel can, analizo la situación sigo derecho, en una loca carrera por salir al paso, la música resuena, una imagen se dibuja en mi mente, no saben cuanto valor tiene esa imagen para mí, esta representa todo, la canción, como siempre, de acuerdo a la situación.

Mientras corro no puedo evitar reír, cualquiera diría que estoy loco, siguiendo una corazonada, intento no ir tan rápido, en ocasiones ya ha ocurrido y forma de andar es más acelerada que la de algunas personas, error, le he subestimado y una vez más va adelante mío, no importa, camino seguro, nos encontramos de nuevo, pienso, me mira alejarme, que bien y que tonto me sentí a la vez.

Una vez más persiguiendo un bus, que presuntamente me llevará a buscarle una finalidad y un sentido a mi existencia, corriendo con fuerza hacia un mañana que parece nunca llegar, la verdad es que, cada capítulo me deja peor que el anterior


sábado, 7 de septiembre de 2013

Loui



Me parece aún verlo correteando por la casa, y escuchar sus uñas raspando el piso, creo que ninguna persona sería capaz de demostrar ese cariño tan fuerte, como lo hizo él, una amistad que lo único que pedía a cambio era amor y cariño, los años me han enseñado que los mejores amigos no existen, sin embargo el llegó  para cambiar en mi ese pensamiento, los mejores amigos si existen, y probablemente son los perros, yo siempre he sido una persona muy solitaria, he estado acostumbrado a caminar solo, y sin embargo me acostumbré a su compañía, a sus manías, a sus mimos,  a que me despertara en medio de la noche con sus ladridos, a sus mordiscos, a su lengua afuera cuando estaba feliz y cuando menos lo pensaba me encontraba hablando con él, como si hablara con otro ser humano, de hecho creo que hablé más con él que con muchas personas que conozco.



Lennon, Jagger, Floyd, eran nombres que pasaban por mi cabeza cuando la idea de tenerlo surgió, sin embargo de la nada surgió el nombre de Loui, era corto, sencillo y le daba personalidad, todos los perros se llaman Bruno, Mateo, Simón, el mío tenía que ser diferente...recuerdo cuando lo conocí, cabía en las palmas de mis manos, era pequeño, indefenso, frágil y con el tiempo se convirtió en un compañero, en un hermano, en un cómplice. En un amigo.  fueron seis meses en los que crecí mucho como humano, aprendí a ser responsable, a desprenderme de lo material, a ser una mejor persona, cuando Franklin murió creí que jamás podría tener otra mascota, el dolor es demasiado fuerte cuando esta se marcha, sin embargo con Loui, la alegría llegó al hogar, llegaron las persecuciones, las huellas en las paredes, las risas, los regaños, son recuerdos que me parece tan lejanos, ahora que lo veo marcharse, no puedo evitar sentirme triste, a pesar de que lo volveré a ver y que será feliz en otro hogar, imaginé un futuro diferente para los dos, no existe un ser más puro, no conoce de odios ni de guerras, ni de deudas, lo vano ni lo material, su existencia puede decirse incluso que es feliz, viviendo en la ignorancia y con los conocimientos básicos para su supervivencia, nos acogió como parte de su manada, y ahora que se marcha a otro hogar, no pude evitar sentirme como un traidor, no puedo evitar pensar que siempre que tengo algo bueno se escapa de mis manos, este es un gran sacrificio el que hago hoy.

Cuando despertaba lo primero que hacía era correr a mi cuarto a saludarme, me seguía a donde fuera, y en las noches cuando salíamos, no importaba la oscuridad y lo solo del lugar, me sentía seguro porque el estaba conmigo. No creo que exista otro perro que me entendiera tanto como el lo hizo, leal, , dócil,  silencioso,  parecía comprender las cosas cuando estabann mal, ver su alegría al verme llegar cada vez que venía de la universidad, es algo invaluable. En ocasiones, se quedaba mirando al cielo, con la mirada fija  y perdida, y yo siempre me preguntaba ¿en que pensara? y aún hoy, justo en el día que se va de mi hogar, aún me pregunto ¿Qué piensa de todo esto? Solo espero que no me olvide, sé feliz mi fiel compañero, mi peludo, mi mono, mi Loui, mi mejor amigo.