domingo, 21 de febrero de 2016

Andrew Loog Oldham, el hombre que descubrió a los Rolling Stones


A sus 73 años, Guillermo Alfredo Rueda murió en su vivienda en Villa de Leyva, tras una deficiencia pulmonar, pocos saben que antes de morir Gullermo tenía intenciones de crear un grupo musical, pocos saben que  este hombre natal de Bogotá, fue el baterista de Elvis Presley.

Guillermo Alfredo Rueda, más conocido como Bill Lynn o "Flash" como lo llamaba amistosamente Elvis, fue un muchacho con suerte que se mudo a temprana edad a los Estados Unidos, donde sus habilidades como percusionista lo llevaron a hacer parte d ela corte del rey del Rock 'n' Roll hasta el fallecimiento de Presley en 1977, la muerte del rey tomó por sorpresa a "Flash" quien se encontraba de visita en Colombia. 

Pocos saben que el baterista de Elvis Presley fue un colombiano, pocos saben que el primer productor de la banda británica: The Rolling Stones vive en Colombia.

En Apulo, un apacible municipio ubicado a tan solo dos horas de Bogotá, lejos de la mundana metrópolis, se encuentra Andrew Loog Oldham, el hombre que descubrió a los Rolling Stones.

Oldham conserva su aire de extranjero, es un hombre alto, a decir verdad se ve demasiado joven, incluso para su edad, se caracterizas por su fina barba blanca que cubre sus mejillas hasta llegar a su abundante cabellera, las arrugas surcan su rostro, dándola una expresión severa y seria. No solo abre las puertas de su casa, sino las de su memoria, sus recuerdos, su vida. 

"Empieza a formular algunas preguntas y por favor, se muy específico, contrario a la desafortunada y moderna forma de hacer periodismo", dice con su marcado acento británico, como si de cierta forma ya se hubiera enfrentado a otros periodistas con resultados no muy favorables.

Es consciente de quien es, de su labor en la música, sabe contar las historias  y aunque logra que la imaginación de las personas vuele, no busca que acepten su vision de las cosas, su relato es una puerta abierta al pasado, a otra época y a otro lugar. Sus primeros recuerdos los trasladan al año 1940, a un Londres en llamas mientras es llevado al metro, allí, recuerda sentirse asustado y poder percibir el olor a quemado a millas de distancia

Londres es una ciudad fría, donde todo se trata de la distinción de clases, el barómetro es el dinero y la riqueza remueve las subidas y bajadas que hacen de la vida algo colorido e interesante. Sin embargo con la llegada de la meritocracia, los jóvenes pueden intentar hacer realidad sus sueños y solo entonces, vino la música. 

Era el año 1956 y Bill Halley y sus cometas y el “Rock Around The Clock” eran la sensación conoció la radio gracias a una productora de la BBC que vivía en alquiler en una de las habitaciones de su casa, esta mujer y su hermano, quien también trabajaba en la BBC, le contaban historias acerca del negocio y de la música, la cual conoció años más adelante: “En la casa de al lado, vivía un tipo llamado Bob, nunca pensaría que era un gran fanático de la música, pero lo era, lo conocí casualmente una vez que me invitó a su casa, yo tenía cerca de 12 años, en fin, el chico de al lado, Bob, quería “purificarme” y salvarme de esa música del demonio llamada rock and roll e introducirme e iniciarme en el maravilloso mundo del jazz, por lo que le estaré eternamente agradecido, por supuesto que yo seguí apasionado por el rock n roll, pero desarrollé un saludable respeto y conocimiento por el jazz.”:

Poco sabía su vecino que estaba prácticamente fraternizando con el creador de los que en una década llamarían: “Sus Satánicas Majestades”. 

Antes de esa explosión de juventud en el Reino Unido, insatisfecho y ambicioso, Andrew abandonó la escuela a temprana edad y trabajó en numerosos lugares, clubes de jazz, servía té en los salones ingleses, hacía de todo…pero todo cambió cuando conoció a Mick Jagger y compañía: “No existen los accidentes, un periodista que yo conocía me recomendó que visitará un club de jazz, ubicado en la versión londinense de Bogotá-Chía pero en Londres, para ver un joven grupo del que la gente estaba empezando a hablar, fui y no porque estuviera interesado en convertirme en manager o productor, en realidad yo me encontraba muy feliz haciendo los trabajos que hacía, acepté ir por el respeto que sentía por ese periodista, esa decisión sin saberlo estaba a punto de cambiar mi vida.”

“Fui a ver a los Stones y una especie de ola vino hacia mí, me di cuenta de que todo lo que había hecho hasta entonces, cada acción, cada trabajo que había hecho, cada ajetreo, me había estado preparando para ese momento, para hacer eso que hice con los Rolling Stones. 

“Debes recordar que cualquier éxito en esos años, (finales de 1962, 1963 y 1964) significaba que no teníamos uno de esos deprimentes trabajos normales que la clase alta, la élite y el sistema que regían el Reino Unido tenían preparados para nuestro destino. Habíamos escapado del fango, y no sabíamos por cuánto tiempo podríamos escapar, las carreras musicales no siempre duran mucho, Ringo Starr alguna vez dijo después de su primera gira que con tal de conseguir una casa y un salón de belleza para su esposa sería feliz. “



"La llegada de The Beatles a América a principios de 1964 fue lo que cambió nuestras vidas, pasamos de un juego en el que debíamos escapar a trabajar muy duro, en 1965 cuando “Satisfaction” fue número 1 en 38 países en el mundo no había tiempo de relajarse y disfrutar el momento, necesitábamos otro sencillo que fuera #1 en 10 semanas, yo era especialmente bueno ayudando a lograr que los sueños de los demás se cumplieran, pero no era específicamente bueno manejando el dinero, cuando los sueños terminaron y el dinero comenzó a llegar, dejé a los Stones, había cumplido con mi propósito" y agrega.

Brian Epstein, el manager de The Beatles, fue puesto en la Tierra para descubrirlos y dárselos a conocer al mundo, sin ese simple hecho nosotros no estaríamos teniendo esta conversación en este momento, yo fui puesto aquí para descubrir y promover a los Rolling Stones, esa fue mi suerte, vivir más que dos Brian Jones y terminar viviendo aquí en Colombia”. 

Andrew mira su reloj. “ Y eso es todo, los perros regresan en una hora y necesito una buena taza de te”. 



jueves, 18 de febrero de 2016

Cotidianidad




"Ever get the feeling you've been cheated?" Memorables palabras de Johnny Rotten en el último concierto de los Sex Pistols.

Primera entrada de febrero, a mediados de mes y la segunda en todo el año, no debería ser así, no está bien, no está nada bien, recuerdo aquellos días que tenía el tiempo para escribir todo lo que yo quisiera, mañanas, tardes y noches enteras que dieron para crear toda clase de historias: Proyecto Zombie, historia que volví a rescribir más original y que se hecho a perder al enterarme de que ya existía algo similar, que años más tarde alguien mayor pasaría a llamar The Walking Dead, o Yoyowatch, una de mis historias originales que no sobrevivieron al Pantallazo Azul del 2010.

Tristemente la única de mis historias que sobrevivió fue Piratas y Barloventos, una triste casualidad que es la fusión de Piratas del Caribe y de la a trilogía Las memorias del Águila y el Jaguar de Isabel Allende.

Era un escritor ambicioso, prolífico y sediento de literatura, ahora a duras penas encuentro tiempo para tomar un libro en mis manos, solía llevar uno a todos lados, extraño esa vieja costumbre, pero ahora mi tiempo está al servicio de gigantes, colosos empresarios que alimental el consumo, este es el mundo real.

¿Qué hice? Me compré un libro, una solución viable para ver si puedo retomar el camino del escritor, o al menos del escritor frustrado, la verdad entré realmente desorientado a la librería, así han sido los últimos días en realidad, me muevo por inercia, como una autómata, es agradable sentir esa sensación de nuevo, devorar un libro en medio del bus, percibir ese olor a nuevo en su cubierta y el interior de sus hojas, es gratificante.

Muchas veces me he preguntado ¿Qué hace en realidad que te llame la atención un libro? ¿Es su portada? ¿Es su grosor? ¿Es la reseña que viene en la parte de atrás? ....el joven protagonista de esta novela, redactor freelance todo terreno, después de pasar días sombríos siente la necesidad de volver a ciertos escenarios de su vida..... eso fue suficiente para mí. 

Perdí la creencia en muchas cosas, en muchas personas, la verdad perdí esa importancia que le daba a ciertos aspectos de mi vida, a duras penas veo a mi familia, y he aprendido a ser más independiente. ¿Así se sentirá perder el alma? Platón consideraba el alma como la dimensión más importante del ser humano, ahora no sé que pensar. 

De pequeño me repetía que no quería terminar trabajando en un cubículo y sin embargo aquí estoy. quizá el inicio de algo más grande, siempre es así, el inicio de una aventura, al principio me sentí indignado, casi como prostituyendo una profesión, después de un tiempo se vuelve común, nueve horas de trabajo, siete horas de sueño se convierten en dos de insomnio, dos horas en el transporte público y 24 horas tratando de ocultarme de la sociedad, ¡Vaya que si es molesto socializar!

Supongo que llevo la vida de un tío soltero, me despierto cuando el apartamento ya está solo, lo llamo apartamento no casa ni hogar, porque no lo considero como tal, solo soy un forastero a donde quiera que voy,  ¿qué es lo que puede ofrecerte un salteador de caminos perdidos?
un costurero en los hilos, que han enredado mi vida,
soy el que no tiene sitio...


Mi dieta está compuesta de cereal, me preparo y salgo a regañadientes a enfrentar a este mundo de hoy que busca echarte la mierda en la cara, me mantengo lo suficientemente activo con un par de tazas de café y altas dosis de coca-cola y me he convertido en un fiel de visitante de cadenas de comida rápida.

Finalmente el método del alcohol, catalizador, desinhibidor, carente de vida, amargo consuelo y silencioso acompañante pero satisfactoriamente enérgico, la espuma que emerge de la botella se torna en siluetas de mujeres y desamores, al tiempo que se difumina la mente mientras el licor penetra el organismo y se apodera del cuerpo lentamente, las luces se tornan difusas y yo lo recuerdo todo, los amigos, las risas incontenibles y los comentarios estúpidos mientras recorremos las calles llenos de alcohol, bebemos de una botella que se mantiene llena hasta que sacia la sed y anestesia el dolor.

Yo no soy un tipo raro
De veras lo creo
Quizá tampoco pueda decirse que soy un tipo corriente, pero raro no soy. Soy una persona extremadamente cabal, a mi manera. Muy directa, Directa como una flecha. Soy yo mismo de un modo sumamente natural e inevitable. Dado que es un hecho evidente, no me importa demasiado lo que piensan de mí. La manera en que los demás me ven, no me atañe. Más bien, eso es algo que solo les atañe a ellos.

Encontré el libro adecuado.