miércoles, 27 de marzo de 2019

¿Esperaban una entrada objetiva sobre la visita de Lenny Kravitz? ¡Olvídenlo!

Existen artistas que se demoran toda una vida en visitar cierto país,  a los Stones les tomó más de 50 años llegar a Colombia, a U2 o KISS quizá 40 años,  Madonna unos 35, Metallica por lo menos 15, por su parte, Lenny Kravitz llegó a nuestro país celebrando sus 30 años de carrera artística, algunos sectores opinan que esta clase de estrellas únicamente visitan a nuestro país porque ya no venden lo mismo en su tierras y deciden buscar nuevos destinos para sus giras y que únicamente vienen cuando ya ha pasado su furor.

Aunque no puedo desmentirlo, tampoco puedo criticarlo, de eso vive un artista, además de las ventas de sus trabajos discográficos, ventas que resultan cada vez más difíciles con la aparición de las plataformas digitales; de resultar así las cosas creo que la única banda de talla mundial que se atrevió a visitar otras tierras durante su apogeo fue Guns ‘N’ Roses en 1992 y si hablamos de épocas actuales es un panorama que ha mejorado mucho si pensamos en artistas contemporáneos como Ed Sheeran, Bruno Mars, Lana del Rey o  Katy Perry quienes han visitado en Colombia como parte de sus giras más recientes.
Por supuesto, Lenny Kravitz ya no es un artista que esté en furor, vivió su gloria en la década de los 90s y a principios de los años 2000, eso es un hecho, pero en particular, no pienso lo mismo que aquellos que critican la llegada de un artista años después a Colombia, tierra que se ha abierto paso poco a poco a través del tiempo en cuestión de eventos, festivales y artistas, antes me parece increíble que reconozcan a Colombia como uno de los países a los que pueden llegar y no seguir derecho como sucede con otras naciones de nuestro continente.
Este es un síntoma de que al menos, a los ojos del mundo estamos cambiando una reputación que se sustenta gracias a otros escenarios además de la música, el deporte y en general el arte. En conclusión creo que cuando un artista viene al país hay que ir a verlo, es una oportunidad y no debe ser pasada por alto.
Austin Powers, un viaje al pasado con Lenny
La primera vez que escuché sobre ese personaje llamado Leonard Albert Kravitz, mejor conocido en el mundo artístico como Lenny Kravitz, porque Albert como que no suena igual de cool, quizá fue seguramente en los primeros años de la década del 2000, cuando ya transmitían la segunda parte de ‘Austin Powers’, película que incluía dentro de su banda sonora la canción de ‘American Woman’ original de The Guess Who pero adaptada por Kravitz y que de hecho ha tenido más difusión que la versión clásica.
Años más tarde, seguramente en MTV, aparecería un viejo video que data de 1993, una mujer con gafas de sol y un voluminoso afro toca la batería con fuerza (Cindy Blackman) mientras a un costado con un corte de pelo similar otro hombre toca la guitarra y en medio, como un mesías, un hombre de rastas eleva sus brazos sintiendo la vibración de la música, y empiezan a tocar juntos 'Are you Gonna go My Way', la canción se volvió un clásico que revive la nostalgia de todos quienes ven en la música de los 90s una última estirpe de artistas originales previos al nuevo milenio.
Desde entonces quizá deseé que Lenny Kravitz viniera a Colombia, no es un artista que sea de culto y sin embargo tiene demasiadas canciones que sonaron por la radio y que tienen inexplicablemente una recordación, puede que las personas no sepan el nombre de la tonada pero saben cuál es al escucharla.
Un encuentro que tardó tres décadas
Desde un principio supe que tendría que ir solo a ese concierto, algunos de mis amigos gustan de la música de Kravitz pero no lo suficiente como para pagar una boleta, sin embargo a la final, uno se hace el ambiente y con el artista neoyorkino creo que esa esencia de música en el aire fue perceptible desde que subió al escenario.
El concierto comenzó con uno de sus clásicos, ‘Fly Away’ seguido de ‘Dig In’, con esta canción en particular sucedió lo mismo que señalo anteriormente, no la recordaba pero apenas la escuché me la supe, supongo que hace parte del efecto de sus canciones a las que le siguieron ‘Bring It On’ y ‘American Woman’, qué agradable fue escuchar esa canción en particular, quizá por su letra, quizá por estar solo y poderla cantar sin alguna clase de pudor, Colored lights can hypnotize, sparkle someone else's eyes, Now woman, get away…
Al finalizar esta canción, Kravitz hizo una especie de encore con un cover de ‘Get Up, Stand Up’ original de Bob Marley; es una mezcla muy interesante de sonidos, Lenny es una especie de amalgama de tantas cosas diferentes, la agresividad de Jimi Hendrix y la delicadeza de Prince, tiene lo mejor de dos mundos, no se trata solo del rock, es el funk, es el R&B, el reggae y por supuesto la presencia de toda su banda.
Aunque como en la mayoría de sus trabajos de estudio, Kravitz toca casi todos sus instrumentos, en su gira es notable la presencia del guitarrista Craig Ross, el mismo que aparece en aquel video de 1993 de ‘Are you Gonna go My Way’, el poder de la batería de Franklin Vanderbilt Jr (como la canción de Paul McCartney), los teclados de George Laks, mientras la energía de los saxofonistas Harold Todd, Michael Sherman y el trompetista Ludovic Louis le dan ese aire de funk que alcanza el climax con la presencia de la legendaria Gail Ann Dorsey, antigua bajista de David Bowie, y amigos ¡Qué galopar el de esos bajos!.
Este fue el momento ideal para que el artista neoyorkino desatara toda esa energía acumulada por aquellos que esperaron tanto tiempo por su llegada y poder expresar con calidez lo que significaba estar en Colombia por primera vez
“Escuchen, mi español no es muy bueno, así que lo diré en inglés, de ese modo puedo expresar realmente cómo me siento, por fin logramos venir a Colombia, había estado tratando estar aquí por 30 años" afirma Kraviz mientras ondea una bandera de Colombia en la que se envuelve para luego dejarla a un costado y continuar su discurso.

“Les puedo garantizar que ahora volveremos tanto como nos sea posible, he estado aquí por algunos días no he tenido la oportunidad de ver todo lo que quisiera, pero tú puedes saber dónde estás por cómo te sientes, por donde estás por cómo te sientes… y Bogotá se siente hermoso, yo siento su amor, y se los agradezco, se lo agradecemos. Habiendo esperado tanto para encontrarnos es muy importante que hagamos una conexión, yo vine aquí para conectarme con ustedes”.
Me he puesto a pensar qué es lo que ocasiona que Lenny sea del agrado tanto de hombres como mujeres, más allá de un aspecto físico que enloquece a sus fanáticos, no pasa lo mismo con otros artistas quienes son vistos más por su carisma o su trayectoria, creo que la cualidad que lo define está más ligada a su sensibilidad como artista, el tipo es capaz de hacer saltar a la audiencia mientras interpreta ‘Always on the Run’ o  ‘We are we running’  con locos solos de guitarra y tan solo un minuto después puede poner a flor de piel de todo su sentimentalismo con baladas como 'Can´t get you out of my mind', ‘It ain´t over’ till it´s over’ o ‘Again'.

Paradójicamente, a pesar que la gira se llame 'Raise Vibration Tour', Kravitz solo tocó dos canciones de su más reciente producción, una de ellas, 'Low' promocionada como sencillo y la otra titulada 'It´s Enough', una canción de tinte político y la corrupción dentro del sistema para más tarde darle paso  a uno de sus clásicos que como una gota de agua golpeando el suelo, constante y con ritmo comienza a sonar una tecla que da inicio a ‘I Belong to you’, acompañado del bajo de Gail Ann Dorsey va subiendo como la marea.

Una vez más presa de la emoción y en medio de una larga versión de ‘Let Love Rule’, expresó su agradecimiento con el público y de la nada como un niño que espera el permiso de sus padres para ir a jugar con sus amigos, el cantante se perdió entre la multitud, entre las manos que lo aferran con fuerza como si se tratara de un dios, mientras lo veo, me recuerda en cierto modo una figura mesiánica, sin miedo de meterse entre sus espectadores, su gente, la que lo hizo grande, lo que lo esperó décadas, quiere ser uno más de nosotros, se siente, quizá no en un acto de humildad pero sí de entrega para un país que recordó con nostalgia su música.
¡Quisiera estar allá arriba con todos ustedes! Grita dirigiéndose a las gradas superiores que con una mezcla de emoción y envidia observan como solo algunos afortunados de la parte posterior del escenario pueden estar cerca de su ídolo.
Finalmente y como era de esperar, Lenny regresa al escenario  y tal como en aquel video de 1993 se une a su “hermano”, Craig Ross y en medio de un show final de luces y estruendo ,  el riff de ‘Are you gonna go my way ‘ se apodera de los presentes que saltan y gritan al unísono mientras Lenny entona una vez más y por primera vez en el país aquel estribillo audaz  “I was born long ago I am the chosen I'm the one I have come to save the day”  Sí, Lenny llegaste a salvar el día.
Las que faltaron: I’ll Be Waiting, Calling All Angels, Lady. 

domingo, 3 de marzo de 2019

Al mejor detective

"Nos despedimos. Vi cómo el taxi se perdía de vista. Subí de nuevo, entré en el dormitorio, deshice la cama y volví a hacerla. Había un largo cabello oscuro en una de las almohadas y mí se me había puesto un trozo de plomo en la boca del estómago. Los franceses tiene una frase para eso. Los muy cabrones tienen una frase para todo y siempre aciertan. Decir adiós es morir un poco".-Raymond Thornton Chandler



Esta narración solo podía ser concebida como una historieta: primera viñeta, una placa de algún edificio en el centro de la ciudad, atardecer el sol cae y se refleja en la ventana, segunda escena, una oficina desordenada recibe aquel sol anaranjado a través de las persianas a medio abrir, la placa al mejor detective colgaba sobre una pared de mi oficina, estoy molesto, y así se ve mi rostro en el siguiente cuadro.

Recuerdo aquella tarde, el día en que todo comenzó:

"Pobre diablo" pienso mientras recibo el cheque y lo guardo en el bolsillo de mi gabán.
Hoy soy Jones y me han pagado por espiar de lejos a la esposa de un desgraciado, cuan patética podía llegar a ser una persona desesperada, pagar para saber a dónde diablos va su mujer cada noche; incluso si tuviera el dinero no lo desperdiciaría de esa forma, pero nadie me dijo que sería yo quien tendría que acudir a la misma táctica.

Tengo la fotografía de la persona a la que debo seguir, es una mujer de vestido negro, su esposo estaba en lo cierto, aquella mujer veía a otro hombre, ni siquiera tuve que seguirla, no tuve que recolectar evidencia, después de todo aquel hombre era yo.

Ella es la mujer de vestido negro, la de los besos que nunca se dieron, los encuentros que no ocurrieron y las palabras que nunca se dijeron o que quizá si fueron y sin embargo no alcanzaron para más, ella es la misma mujer de negro que un día cualquiera, sin pistas me dejó tal como hizo con su marido.
Estoy molesto, me siento en cierto modo inseguro, viví tranquilo, siempre con la idea que era singular, diferente y superior en mucha formas a muchos hombres, entre ellos a aquel que me pagaba por decirle que su esposa ya no lo amaba, que ahora andaba con un pobre diablo que lo único más parecido que creía que existía a él era el reflejo agotado que veía todas las mañana frente al espejo, sin embargo esa idea cambió el día que descubrió que existía Poirot.

El protagonista de una historieta promedio tiene ciertas cualidades físicas, mentales y espirituales que lo hacen único, las causas que defiende, su modo de hablar, su manera de vestir, sin embargo todo aquella esencia existe de forma inversa y a menudo le otorga vida a un némesis.

Una versión alterna y torcida del protagonista original, Superman tiene a Bizarro, Batman tiene a ManBat, Flash tiene al Flash Reverso y Spider-Man tiene a Venom, era cuestión de tiempo para que apareciese una versión opuesta y a su vez igual a mí, tan igual que había sido seducido por la mujer del vestido negro.

Poirot, así se llama el sujeto, una nefasta copia mía, el mismo sombrero, el mismo gabán, el mismo dejo de soledad, inconformismo, honestidad y cinismo, podría apostar que en su casa guardaba el mismo vinilo de Dean Martin que conservo en un estante de mi oficina; siento como si toda mi vida hubiera sido un libreto que ha leído a la perfección para apoderarse de mi discurso, de mi esencia.
Hoy soy Humphrey y sin quererlo ahora siento la misma desesperación del patético hombre que quiere saber dónde está su mujer, por primera vez desde que tomé este caso la sigo, lo hago más por mí que por el trabajo que me han asignado, y sé que si mi olfato es correcto, este sabueso encontrara más dolor del que ya ha cargado.

Hoy soy Dupin y les veo recorriendo el mismo parque que alguna vez caminamos, lo hago desde la seguridad que me ofrece una banca y unos lentes oscuros que impiden a los demás ver la calavera que se dibujan mis pupilas al ver la escena; la mujer de negro insiste que no puede andar con un detective y sin embargo veo como se las arregla para besarlo; no puedo evitar preguntarme cuánto ve de mí en esa artificial versión.

Hoy soy Spade y la espero sentado en un café, la he escuchado hablar por el teléfono de la esquina sin que lo note, marca el número de Poirot y le dice que se verán a las 7:00 en el lugar de siempre, pero que antes tiene un asunto que resolver, llega puntual a nuestro encuentro.

La traición sabe bien en sus labios, mira su reloj y dice que debe regresar a casa, le concedo la razón, aún no lo sabes pero la paranoia me ha mantenido con vida incluso al escuchar las palabras que salen de su boca, para ser alguien quien detesta las mentiras, miente bastante bien. ¡Ya te tengo muñeca!
Hoy soy Marlowe, es irónico cuando uno dibuja o escribe una ficción en su cabeza y esta termina por volverse una realidad, disfruto conocer la verdad que otros creen que ignoro, me despido y finjo tomar la dirección contraria mientras ella camina un par de cuadras hasta encontrarse con Poirot, todo lo que no soy y a la vez todo lo que he sido.

Les sigo de lejos por el mismo andén, solo sus colillas de cigarro son diferentes, piso una de ellas mientras los veo detenerse frente a la fachada de un clandestino motel y verlos entrar juntos., qué satírico es ver cómo se materializan ciertos temores, que agridulce es saber tener la razón incluso en la derrota.

Hoy soy Sherlock y mi corazón me duele, ¿dónde debo cerrar la herida cuando me duele el alma? Doy media vuelta, viñeta, la sombra del ala de mi sombrero cubre mis ojos; salgo a correr. Nunca entendí por qué había corrido tanto toda mi vida, pero ahora que siento que me cazan ciertos fantasmas, mis piernas se mueven con mayor rapidez, siempre he corrido porque así puedo huir de mis pensamientos.

Última viñeta, onomatopeyas musicales salen de un viejo vinilo que gira al ritmo de Dean Martin, una canción retumba ahora en mi mente todo el tiempo desgarradora como la imaginación y sus escenarios, la veo, ahora es una mujer cualquiera, despojada de su vestido negro el cual reposa en algún lugar del suelo de esa habitación, cierro los ojos, pero es inútil, la imagen puede volverse más nítida.

Este es el precio que pagué ¿Es peor ser silueta o ser sombra? ¿Sigo siendo el original, el protagonista de esta historia? ¿Alguna vez se trato de mí o soy la versión bizarra de esta historia?, la extraño una última vez al escuchar su voz por teléfono, me despido y dejo que su silueta de femme fatale se dibuje en el humo que exhalo de mis pulmones al fumar.

Uno piensa que el cambio llegará al día siguiente pero no se da cuenta que el cambio ha comenzado una vez piensa que todo está a punto de cambiar, sostengo la mirada, satisfecho, seguro de que Poirot no es una mejor versión mía, seguro de que soy el original y sobre todo de que soy diferente, seguro de que no es ni tiene todo lo que soy, pues la placa al mejor detective aún reposa sobre la pared de mi oficina.