Se abrieron las puertas del ascensor y en esa milésima de segundo se vino a su mente esa escena final de The Departed en la que de un inesperado disparo en la cabeza, Leonardo DiCaprio muere abatido, fugaces y efímeras, así debían llegar las cosas , era inevitable, cada que subía a un elevador esa escena venía a él, no como un mal augurio ni nada por el estilo, tan solo un simple reflejo de la retina cinéfila.
Se abrieron las puertas del ascensor, como de costumbre, acompañadas de aquel recurrente recuerdo, sin embargo esta vez fue diferente, sin saberlo recibió un certero impacto en su pecho, un proyectil que lo atravesó de lado a lado, fugaz, efímera, tan inesperada como el tiro que asesina a DiCaprio: una mujer y su fulminante sonrisa.