domingo, 26 de abril de 2020

Caleidoscopio



"I felt like I was watching a dream I’d never wake up from… before I knew it, the dream was all over..."



Veo el pasado a través de un caleidoscopio, lo veo  a través de un cristal, lejano, en medio de espejos inclinados que reflejan el ayer, lo giro de manera que si se mueve el tubo puedo añorar y casi sentir aquellos tiempos sumergidos en figuras geométricas y multicolor rojo y azul, lo veo tan lejano, pese a que no ha transcurrido tanto.

Quizá no se trate de un caleidoscopio sino del iris que rodea mis pupilas que cambia el lente con el que se le mira, que ve todo de colores diferentes dependiendo de su estado de ánimo, despierto y me miro al espejo, mis ojos son más grises y cuesta respirar, ayer eran verdes y los puños permanecen apretados, hace algunas semanas eran azules y el  corazón latía incandescente. Hoy no importa el color del irís, mis ojos ven borroso en medio de lágrimas.

Me transporto al día que nos conocimos y me anticipa un vacío, el día que volveré a mirar un lago y musitaré tu nombre, un nombre que suena precioso al pronunciar.  Camino entre velos y siluetas, saltando de emoción en emoción mientras de entre el bote de la basura se asuman algunas hojas arrugadas con partituras y melodía, ¡con cuidado que la música no es basura!, pienso mientras saco de entre la suciedad los papeles desgastados. 


Te busco en medio de la madrugada,, te llevo en canciones, te llevo en espacios, te busco y te hablo en sueños, mientra mi mente que no tiene paz se pierde entre recuerdos de ratones corriendo por entre los matorrales, de una bicicleta y una confesión a gritos en medio de la calle, Mutante, leo cuentos de García Márquez mientras duermes en mis brazos, nadamos entre pulpos y recorremos en cuclillas los estantes de las librerías, Pizarnik, Wilde y Orwell nos observan correr en medio del centro, Achichay! el frío nos rodea pero puede más la calidez del momento.

Aahora me veo cruzando a todo velocidad un puente en búsqueda de una gaseosa peculiar, me besa frente a una catedral, el atardecer en sus ojos y el pasto en nuestras rodillas, México y las escaleras, tu saco de franjas que me recuerda a una caricatura,  te veo dormir y te susurro al oído lo que nunca sabrás; mientras recuerdo tu voz, la que cantaba para mí y que retumba inmortal en pequeños fragmentos que quedaron encapsulados en el tiempo porque sabíamos un día nos extrañaríamos. Debimos cuidarnos más. 


Permanecí allí, de pie, hasta el final, incondicional, sin saber si existían soluciones, si saber que un beso podía ser el último, sin saber que iban a quedar tantas promesas por cumplir, con un peso que voy a tener que cargar toda la vida,. Lloré mientras me escurría sangre de la nariz, la sal se mezcló con el hierro en mis labios y me  descubrí herido de muerte. La gente afirma que nadie se muere de amor, pero Edson  Velandia dice que es un privilegio morir de amor, si la vida casi no vale nada y cuánta razón tiene. 


Espero coincidamos para mostrarte otra ciudad, quizá en otro tiempo mejor, quizá nos veamos en otra vida o con suerte en la calle como el cuento que te conté mientras dormías, para cumplir esa cita en el cine, esa que nunca pudo ser. 

Siempre serás C.B

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