sábado, 18 de mayo de 2019

Saciedad Semántica


Maribel así te llamaba el viento 
Maribel te sueño y no despierto 
Sé que me habrás olvidado 
Si no me quedo a tu lado 
Amor si no eres verdad 
Tendré que mentir

Llueve, como siempre que a esta ciudad le da la gana, anochece, Fermín y Maribel están sentados en la banca de algún parque sin importar si la madera está mojada. Las manos de Fermín giran y él también, gira y da más vueltas, pobrecito Fermín quiere ser feliz.


Está parado otra vez frente a la misma calle, parado frente al mismo parque, parado frente a la misma hacienda, parado frente al mismo bosque, supongo que repitió el mundo tantas veces hasta que perdió su significado, repitió su historia, repitió sus protagonistas, repitió sus ausencias y sus regresos y una duda lo asaltó de repente. 

La realidad se le antojó absurda a sus ojos, cada acción, cada consecuencia, la bolsa de valores, las redes sociales, el orden del alfabeto, los ismos y el rumbo al que líderes locales y mundiales condenaban a una sociedad, influyendo en las vidas de millones de personas por las que no darían un peso. 

Fermín disocia como quien repite una palabra muchas veces hasta que pierde su sentido, es un fenómeno al que se le llama saciedad semántica, le explicaron alguna vez: el cerebro se agota de repetir la misma información en múltiples ocasiones hasta que su significado original se desvanece.


¿Pasa lo mismo con las personas? ¿Se evocan ciertas figuras con tanta frecuencia en la mente que en lugar de mantener sus rostros con vida, estos poco a poco se degradan, de tanto pensarles, como unos zapatos que se desgastan de tanto caminar? 


Maribel insiste en que él no puede cambiar el mundo, en que solo puede cambiar su realidad,  pero a quién le importa la realidad de un solo individuo cuando hay toda una sociedad por cambiar.


La ficción que soñó hace algunos años se volvería realidad de una forma peculiar dándole la razón de una forma bizarra, cambió su realidad y de paso la de alguien más y al cambiarla influyó en la de muchos otros. 

Un día, con suerte lejano, estará parado frente al mar o en la cima de alguna montaña divisando el cielo y entonces llegará a su mente aquel día en que estuvo sentado en esa banca, parado otra vez frente a la misma calle, parado frente al mismo parque, parado frente a la misma hacienda, parado frente al mismo bosque y escuchará a Maribel decirle "puedes anotar esto en tu libro".

Cambiar al mundo parece mucho más sencillo desde aquí. 

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