"Hay un juego de adivinación -continuó Dupin- que se juega con un mapa. Uno de los participantes pide al otro que encuentre una palabra dada: el nombre de una ciudad, un río, un Estado o un imperio; en suma, cualquier palabra que figure en la abigarrada y complicada superficie del mapa. Por lo regular, un novato en el juego busca confundir a su oponente proponiéndole los nombres escritos con los caracteres más pequeños, mientras que el buen jugador escogerá aquellos que se extienden con grandes letras de una parte a otra del mapa. Estos últimos, al igual que las muestras y carteles excesivamente grandes, escapan a la atención a fuerza de ser evidentes, y en esto la desatención ocular resulta análoga al descuido que lleva al intelecto a no tomar en cuenta consideraciones excesivas y palpablemente evidentes". - La Carta Robada, Edgar Allan Poe
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| Ilustración: Beatrice Rodríguez |
Cambiar un nombre no es fácil, un nombre debe permanecer desde el día de su bautizo hasta el día de su muerte, en sí mismo es una identidad, es una esencia, porque un nombre ya viene con unas características, piensas en Chaplin y ya viene una imagen a tu mente, y una serie de rasgos que ya vienen consigo, es algo universal, es la magia de reconocer algo en nuestra mente con solo ser nombrado, ¿Ven la importancia de los nombres? podría empezar un monólogo semiótico alrededor de los nombres, pero no quiero eso, solo quiero resaltar su importancia, es casi como abandonar un lugar por otro, sensación que deben conocer a la perfección los inmigrantes, los foráneos y los refugiados, porque ni siquiera se trata de dejar tu hogar, es acerca de tu tierra, tus creencias a veces hasta tu idioma.
Intentaré aterrizarlo con un ejemplo de la cotidianidad, estás a punto de mudarte y todas tus cosas ya están empacadas en cajas y echas un vistazo a tu alrededor, no hay nada colgando en las paredes y cualquier sonido retumba en el eco de ese espacio que solía ser tuyo y que ahora será de alguien más, hay una sensación de vacío, tu casa dejará de existir al cerrar la puerta tras de ti, esa ya no será tu casa, tendrás una nueva pero no será la misma.
Bien, supongo que hoy es el día de la mudanza y estoy contemplando un lugar que estoy a punto de abandonar, mi blog, que desde un principio y gracias a una filia hacia Pink Floyd siempre se llamó Another Freak In The Wall, está a punto de dejar de serlo, comenzó como un muro ¿Por qué un muro?
Porque un muro es resistente, requiere de tiempo para ser construido, un buen muro es firme, resiste al viento, a la lluvia, a una invasión, y lo más importante, sirve como linea divisoria de un lugar a otro, de un sujeto a otro, y eso era lo que requería en el momento en que lo construí, algo que me diferenciara de los demás, en primer lugar que me protegiera de todos esos arietes que intentaban romperme, en segundo lugar, un muro también es una prisión, me mantuvo apartado, supo aislarme cuando lo necesité.
Pero las cosas ya no son así, los años han pasado y un espacio que comenzó en el anonimato ya no me permite tales libertades, dejó de estar oculto, está a la vista de todos, expuesto como en una vitrina, y no busco que sea privado, busco que no se percaten de su existencia a pesar de estar ahí ya no requiero de ese muro, necesito adaptarme a otras necesidades, requiero de un lugar nuevo, los muros son difíciles de saltar, y no cualquier puede hacerlo, no cualquier puede cruzarlo, necesito algo diferente, un espacio que me permita moverme de un lugar a otro sin ser visto, casi como la red de túneles que usaban los japoneses durante la II Guerra Mundial, un lugar que me de refugio si quiero pero que permita salir a observar el mundo, un espacio, un lugar silencioso, lejos del estridente ruido de afuera, un lugar oscuro y pacífico, donde no sea fácil distinguir el día de la noche, pensé en muchas lugares, pensé en una caverna, pero el nombre tiene ya un referente Beatle, ya está gastado, además las cavernas son finitas, no, no quiero ser un cromagnon más, pensé en un guarida, pero de esas hay muchas, además la palabra tiene cierta connotación de forajido, no, descartada.
Pensé en una colmena o un hormiguero, pero creo que esas son construcciones grupales, requieren del funcionamiento de numerosos individuos y si hay un rasgo que busco es la soledad.
¡Un dique! pero si me pongo metafórico, la función de un dique es detener la corriente de un río, y yo no quiero detener ninguna corriente, quiero ser arrastrado por ella, sin embargo no hay que subestimar la capacidad arquitectónica de un castor, así que yendo por la misma línea, parece que lo más apropiado sería construir una madriguera, cientos de redes de túneles y cámaras conectadas entre sí, aisladas, apacibles, oscuras, acogedoras: está decidido, será una madriguera, pero no puede ser cualquier madriguera, madrigueras también hay muchas, los Weasley tienen la suya, así mismo Bugs Bunny, así que la mía también debe ser diferente, ahí está la importancia del nombre.
Así que en esencia es casi como mudarse de casa, será mi casa, pero no la misma casa, hoy muere el muro pero nace un nuevo refugio, una copia barata de la ciudadela de los hombres topo, rústica, oculta entre la maleza, expuesta y sencilla pero laberíntico y de difícil acceso, hoy caen los ladrillos, por última vez rayo este muro y por primera vez escribo bajo tierra,

