Un cuento pendiente del ejercicio de Ray Bradbury
Es raro, cuando nuestra mente habla, no tiene una voz en particular, no la escuchamos diferente, sin embargo si tiene una personalidad peculiar, y sin embargo a la mente obedecen voces diferentes, como los fragmentos de un alma o un espíritu, Nunca lo he comprendido bien, algunos afirman que se trata de ese tipo de cosas etéreas van en el corazón, allá donde una pequeña chispa permite que saquemos de la nada la energía suficiente para hacer lo que debemos o tenemos que hacer cada día, como una especie de invención que funciona impulsada por alguna de las fuerzas de la naturaleza o de la ciencia, magnetismo, gravedad, inercia, velocidad, que sé yo,
Yo sospecho que se trata de una biblioteca custodiada por diferentes seres etéreos que van de aquí allá, es una biblioteca mental, como el lugar donde archivas los rostros de las personas, la música que escuchas o las películas que has visto.
Nos llamo "Nosotros" porque a pesar de ser diferentes convivimos en un mismo plano, hasta donde sé somos cinco, contándome, son muy similares a lo que sería una buena definición de una Liga de los Hombres Extraordinarios de Alan Moore, son un grupo disparejo que en cierta forma ha logrado convivir.
Primero tenemos a El Gris, es un ser proveniente de un astro lejano, tiene extrañas costumbres, taciturno y usualmente inmerso en sus propios pensamientos, fantaseando con todas aquellas galaxias y tierras que visitó, al punto de la alucinación, sueña despierto, lo veo en sus enormes pupilas inexpresivas, no suele ser muy sociable, así que pocas veces comparte su opinión, a pesar de su inteligencia, superior, hasta donde sé quedó atascado aquí, en este planeta, condenado a una coexistencia con la raza humana, la cual realmente detesta, tengo la teoría de que ve la realidad de una forma distinta, como si existiera en diferentes planos, nunca he logrado entenderlo, pero su compañía es agradable,
Después tenemos a El Piloto, un veterano de alguna guerra que combatió desde los aires, recorriendo los cielos luchando contra fuerzas enemigas, su nave aterrizó en este tierra de nadie, o bueno casi nadie, y desde entonces se dedicó a pasear entre los pasillos de la biblioteca, en ella encontró la paz que buscaba después de tantos años de guerra, a pesar de eso es un hombre con alas, de esos que no soportan quedarse en un mismo lugar por mucho tiempo, un trotamundos, aventurero, valiente, sus historias son las que escucharías alrededor de una fogata y no te cansarías de hacerlo, son tan interesantes que no sabes en que punto se desvían de la realidad, sin embargo es un hombre que vive atrapado en el pasado, inmerso en sus fotos sepia y la música de hace décadas, es quizá el más experimentado y sabio de todos, sé que espera un buen momento para irse, así que una mañana seguramente despertará y ya no estará, volverá, pero después de muchos años.
Por otro lado tenemos a La Bestia, el Jekill de mi Mr Hyde, aunque comparte su gusto por la soledad y la misantropía de El Gris, a diferencia de los demás, él no puede recorrer con libertad la biblioteca, esta especie de animal aguarda en el interior de una jaula cardíaca con improvisados barrotes de venas y arterias, esperando a que lo dejen salir, lo cual hace en ocasiones, pero usualmente se pasea de a un lado a otro, caminando sobre sus cuatro patas, con movimientos cautos, lentos y firmes, fisgoneando, con las orejas en alto, atento a cualquier movimiento y la nariz, en el aire, agresivo, calculador, impredecible, y sin embargo el más leal de todos, desde la oscuridad perenne , solo veo sus ojos, ¿Es un oso? ¿Es un perro? ¿Es un leopardo? ¿Es un lobo? ¿Qué clase de animal aguarda tras las rejas,
Son diferentes, con sus defectos y virtudes, pero hay algo que los une, son seres solitarios, y sin embargo lo suficientemente fuertes para apoderarse de mi mente, de mi cerebro, de mi cuerpo, de dotarme de fuerza, de volverme vulnerable, de hacer de mí más o menos, todo desde aquí, Esta es la biblioteca, con interminables pasillos con estanterías que llegan hasta el cielo como si se tratasen de rascacielos, los tres recorren el lugar, abriendo y cerrando los libros de la vida, solo ellos tienen acceso a aquellos tomos de sabiduría,
Su presencia se hace fuerte con el pasar de los años, se arraiga, como trazar una canal en un terreno a punto de cultivar, es entonces cuando finalmente tenemos acceso a La biblioteca , como una especie de paradoja, como aquella imagen en la que una mano se dibuja así misma.
Solo sé que he sigo sus instintos toda la vida, y que me han protegido y enseñado desde su cautiverio y que desde el cautiverio han accedido a acompañarme y guiarme hasta que aquella vieja biblioteca se derrumbe, y decidan arrancar la última página de mi libro para que al fin, tras años de espera, sean libres de recorrer el mundo y desaparecer en el infinito.

