"Odiar es querer sin amar. Querer es luchar por aquello que se desea y odiar es no poder alcanzar por lo que se lucha. Amar es desear todo, luchar por todo, y aún así, seguir con el heroísmo de continuar amando"
I ODIAR
Klaus recibió el último puñetazo de Luther como el roce de una almohada de plumas; cae de espaldas contra un bote de basura. A través de sus ojos casi cerrados por los cortes en sus párpados puede ver uno de sus dientes volar por los aires y mientras se derrumba piensa en cómo ha ido a parar ahí, cómo el tipo al que tanto aborrece y desprecia le está dando una golpiza.
Conoció a Luther por allá en el 95, era un sujeto que a cualquier persona le caería bien, dos carreras profesionales, tocaba en una banda, era amable, dedicado, tenía su propio auto, un buen empleo y una novia que a cualquier hombre le gustaría tener. Sin embargo, para Klaus solo era otro gran gilipollas en la lista de personas que potencialmente consideraba gilipollas.
A decir verdad, el sujeto era un mal remedo de Ned Flanders, siempre sonriente, incapaz de percibir el sarcasmo incluso si este era para insultarlo. Hablaba para todos, en voz alta, cerciorándose que todos le oyeran incluso si se encontraban del otro lado de la habitación, Klaus no sabía que era peor, si escucharlo o reconocer que había gente que en realidad le admiraba.
No era extraño verlo cambiar cada cierto tiempo de corte de cabello, como una especie de celebridad, un dios falso con una manada de seguidores y fanáticos sin un criterio propio tras él. como la persona que se da autolike en sus redes sociales o como un mal comentarista deportivo.
Dios, como lo detestaba. No lo sabía con seguridad, quizá era cosa de él, incluso si compartían un punto de opinión, él siempre encontraba una forma de estar en desacuerdo. Dicho precepto cobró popularidad en su mente durante los últimos meses al pensar una máxima que afirma que se odia de los demás lo que no aceptamos en nosotros mismos.
II QUERER
Klaus caminaba con la vista perdida en el horizonte, - a su costado derecho - Hansel se movía con decisión mientras intentaba prender un cigarro y justo en el centro Gitta sumaba el valor de un par de monedas para luego meterlas en el bolsillo de su abrigo.
Eran un trío particular, Hansel era una caricatura de Danzig, el cantante de los Misfits, quizá era su forma de caminar ladeándose de un lado a otro más que su apariencia, de Klaus podría decirse que guardaba cierto parentesco con un Bruce Springsteen en sus años de juventud, mientras Gitta con su cabello negro y sus ojos de largas pestañas y cubiertos de sombras la transformaban en una versión actual de Joan Jett,
Descendieron la empinada calle mientras el viento soplaba con fuerza, avanzaron unas cuadras más y se detuvieron frente a una gran puerta de roble, un discreto pub en cuya parte posterior se alzaba un gran anuncio: La Tortuga Escarlata. No roja, como la de Estudios Ghibli, ni bermellón, ni carmín, sino escarlata como una fusión entre vino tinto y sangre, como la sangre que Klaus derramaría en un par de horas.
- Sigan la música - les dijo el hombre parado en la entrada después de recoger el dinero de los tres muchachos.
El lugar parecía ser un espacio estático en el tiempo, como uno de esos antros y oscuros sótanos de antaño de los cuales habían surgido las grandes bandas del siglo pasado, era una simbiosis entre la Caverna de The Beatles, y el Country Bluegrass and Blues, lugar que acogió a los Ramones, The Police y a los Talking Heads, academias que vieron graduarse a diferentes bandas a través de los años.
Divisaron la última mesa libre y mientras Hansel iba por tres cervezas, Gitta y Klaus se apoderaron de dos butacas que aproximaron a la mesa en medio de la muchedumbre que se movía al ritmo de la música que tocaba la banda en el escenario, tan solo segundos más tarde Hansel volvía con las tres botellas entre sus corpulentas manos.
Bebieron por un momento en silencio, disfrutando de la música hasta que, en medio de la distorsión que salía de la guitarra, a través del vidrio ámbar de la cerveza que bebía, Klaus la pudo ver sentada en la barra del bar justo en frente del escenario donde la banda interpretaba una canción. Su nombre era Emma, pero por supuesto era algo que él ya sabía. Emma era la pareja de Luther.
III DESEAR
Había compartido junto a ellos alguna vez, meses atrás habían bebido un par de cervezas junto a una amiga de la pareja, en aquella ocasión Klaus intercambió un par de miradas con Emma frente al mismo Luther de forma sutil. Era Emma la que ahora intercambiaba miradas con Luther quien marcaba el tempo con su batería, cubría sus ojos con unas gafas de sol en medio de la sala que permanecía en penumbra, Luther hacía una especie de mueca cada cierto tiempo que le concedía a su rostro una expresión cercana al retraso mental, sacudió su cabeza. ¡Qué gran cretino!, pensó Klaus.
III DESEAR
Había compartido junto a ellos alguna vez, meses atrás habían bebido un par de cervezas junto a una amiga de la pareja, en aquella ocasión Klaus intercambió un par de miradas con Emma frente al mismo Luther de forma sutil. Era Emma la que ahora intercambiaba miradas con Luther quien marcaba el tempo con su batería, cubría sus ojos con unas gafas de sol en medio de la sala que permanecía en penumbra, Luther hacía una especie de mueca cada cierto tiempo que le concedía a su rostro una expresión cercana al retraso mental, sacudió su cabeza. ¡Qué gran cretino!, pensó Klaus.
Beben las cervezas y avanza el reloj, así se mueve la escena de la autogestión, el rock and roll, el ruido, los tatuajes, las ilustraciones, Klaus ni siquiera sabía por qué había dado a parar en aquel lugar, solo había seguido la música y la sed de cerveza, Hansel se había levantado, quizá había salido a fumar o solo estaba por ahí, vagando, Gitta, ausente se encontraba en un estado de éxtasis que solo con la música se puede alcanzar, Klaus se levantó y avanzó, ahora estaba de pie a tan solo unos pasos de Emma, admirándola; la chica se percata de su presencia y lo mira con gracia mientras se sonroja.
Falda y medias largas negras, chaqueta de cuero, pelo largo y oscuro que se adapta al color de los reflectores y las luces de neón que iluminan el lugar, Klaus se acerca y ella lo saluda con familiaridad.
Bailan por algunos minutos entre la muchedumbre que se mueve al ritmo de un cover de Stealers Wheel, se dicen un par de incoherencias, Emma le sugiere que sabe algo mejor en francés y lo besa, Klaus puede saborear la cerveza en sus labios y no importa si esto es París, Bogotá o Berlín todo gira a su alrededor, a pesar de la oscuridad del lugar y lo intermitente de las luces, en torno suyo un remolino de colores da vueltas en su cabeza, siente su respiración, permanecen unidos durante algunos segundos, sintiendo la fatiga del otro.
IV LUCHAR
Klaus se separa antes de percatarse que a la distancia Luther, el baterista, el hombre al que todos admiran se levanta de su sitio y parte sus baquetas en dos, ¡Ah, también va al gimnasio! piensa Klaus antes de desaparecer entre la muchedumbre con la oscuridad de cómplice, se dirige hacia la salida cuyo paso está bloqueado por las personas que continúan llegando al toque, toma una cerveza de cualquier mesa vacía y da la espalda para verse reflejado a medias en una de las ventanas del lugar, sube la capucha de su chaqueta y oculto bajo esta puede ver una figura acercarse a través del reflejo, esto no es una coincidencia él y Luther estaban ahí por la misma razón, convocados por el mismo fin, no hay error.
La música se ha detenido y las personas guardan silencio atónitas, la figura lo toma del hombro y le asesta un puño en el pómulo, el licor amortigua el dolor y aún con esa pequeña sensación de victoria en sus labios, Klaus rompe la botella que sostiene en la cabeza del baterista, los cristales salen a volar al igual que pequeñas gotas de sangre que salpican a todos lados.
Aquel gilipollas se tambalea pero a su vez se aferra con fuerza al hombro de Klaus, cabizbajo se queda inmóvil antes de empujarlo contra la puerta del lugar, el aire fresco entra por los pulmones de Klaus quien delira de risa y de dolor.
V AMAR
Klaus se convierte en un costal de boxeo, ni siquiera intenta defenderse, recibe un golpe tras otro, mientras ríe y por entre sus dientes se escurre la sangre. ¡Al fin! ¡ Finalmente una reacción de parte de aquel gilipollas!
Las personas se agolpan a su alrededor, Emma se acerca para intervenir y Luther, el buen Luther la aparta de un sacudón, Gitta y Hansel también han llegado fruto de la conmoción, confundidos no reconocen a su amigo en medio de la pelea, quizá demasiado bebidos, quizá demasiado asombrados ninguno interviene.
Klaus los mira a lo lejos con el ojo por el que aún ve, sus gafas en el suelo y su miopía le impiden verlos con claridad, pero ahí estaban, día, tarde, noche y sintió una calidez en su pecho. Voltea para mirar a su contrincante que lo sostiene con fuerza de su camisa mientras asesta puños como si de grapar una hoja se tratara y en ese instante se supo reconocer a sí mismo en los puños de aquel hombre que le estaba dando una paliza.
Las personas se agolpan a su alrededor, Emma se acerca para intervenir y Luther, el buen Luther la aparta de un sacudón, Gitta y Hansel también han llegado fruto de la conmoción, confundidos no reconocen a su amigo en medio de la pelea, quizá demasiado bebidos, quizá demasiado asombrados ninguno interviene.
Klaus los mira a lo lejos con el ojo por el que aún ve, sus gafas en el suelo y su miopía le impiden verlos con claridad, pero ahí estaban, día, tarde, noche y sintió una calidez en su pecho. Voltea para mirar a su contrincante que lo sostiene con fuerza de su camisa mientras asesta puños como si de grapar una hoja se tratara y en ese instante se supo reconocer a sí mismo en los puños de aquel hombre que le estaba dando una paliza.
Vio en él, en sus ojos el desprecio con que muchas veces había visto a Luther, sintió cada golpe que recibió, alimentándose de esa furia que él mismo había desencadenado, disfrutaba ver a Luther tambalearse con una herida en su cabeza y la sangre escurriendo por su cien, le bastaba con recordarle que seguía siendo mortal y vulnerable.
Eso era todo lo había ido a buscar aquella noche, infundir un poco de caos en la vida de las personas que parecían tenerlo todo bajo control, sonreía al ver la expresión de miedo y frustración de Emma a tan solo unos pasos y no reconocer a su querido baterista preso de la ira. Se obligaba a disfrutar la demencia con la que le era encajado cada golpe y el teñir de rojo la nieve con su sangre. Deseaba recibir un poco de amor por esa mujer incluso sabiendo que ella nunca lo querría, deseaba sentir hostilidad de parte de su némesis incluso si era una cuestión pasajera y el poder sentir un poco de compasión de parte de Emma tras cada golpe recibido y un poco de rencor de parte de Luther lo hacía sentir mejor e incluso en medio de todo le hacía saberse vivo. ¡Qué gilipollas!.
Eso era todo lo había ido a buscar aquella noche, infundir un poco de caos en la vida de las personas que parecían tenerlo todo bajo control, sonreía al ver la expresión de miedo y frustración de Emma a tan solo unos pasos y no reconocer a su querido baterista preso de la ira. Se obligaba a disfrutar la demencia con la que le era encajado cada golpe y el teñir de rojo la nieve con su sangre. Deseaba recibir un poco de amor por esa mujer incluso sabiendo que ella nunca lo querría, deseaba sentir hostilidad de parte de su némesis incluso si era una cuestión pasajera y el poder sentir un poco de compasión de parte de Emma tras cada golpe recibido y un poco de rencor de parte de Luther lo hacía sentir mejor e incluso en medio de todo le hacía saberse vivo. ¡Qué gilipollas!.









