Justo cuando logra poner todas las piezas en orden, cuando el castillo de naipes está erguido en su totalidad. aparece y con una simple mirada vuelve a desmoronar sus intentos fallidos de olvidar, como aquel que en un día lluvioso pide que no le caiga un rayo, supongo que así es ella : tempestuosa, inesperada y mortal. su voz lo saca de un estado de ensimismamiento, quién lo diría, quién se imaginaría que alguna vez pronunciaría su nombre, su voz no le es familiar, pero en cuanto reconoce su rostro entre la multitud, siente las cartas venirse abajo.
Ahí estás con su aire de Mary Jane Watson, una vez más para atormentar su alma sucia y descuidada.
De todos los días, de todas las horas, de todos los lugares, de todas la personas,es ella la que permanece allí, "Maldita sea" replica antes de aproximarse , camina en su dirección, ella espera a que se acerque lo suficiente para lanzarse alrededor de su cuello, ahogando en su abrazo la última chispa de determinación que aún le queda, un abrazo constrictor que lo aniquila mientras él regresa a la realidad y vuelve a ser el mismo tipo desconfiado y vacío de solitario espíritu.
Porque en realidad, ni él ni ella se mueven de sus lugares, y sus ojos se encuentran solo un par de segundos, es un momento de los dos, sus miradas se cruzan mientras los transeúntes siguen su camino y el metro anuncia su tardía llegada, nadie sabe que se conocen, en la intimidad de sus pupilas solo ellos dos saben lo que han compartido y así debe permanecer, es lo que se llamaría un alegre infortunio.
Él se queda impasible mientras ve cómo ella desaparece entre la multitud y su melena obsidiana se mueve de un lado a otro.
Le dijo no quiero
No más
y desapareció
Nunca lo entendió
No hubo un día que la dejase de querer. She Said She Said
Los Simpsons, una de las series más éxitosas de los Estados Unidos, fue lanzada el 17 de Diciembre de 1989, Matt Groening, Sam Simon, James L Brooks y otro grupo de creativos presentaron una sorpresa navideña que desde aquel entonces alegró la vida de los televidentes, representaban la irreverencia, el límite de la moral y la decencia.
Solía ser fanático de Los Simpsons, me reía de cada capítulo, cada situación de la vida la comparaba con alguno de sus episodios, incluso ciertas frases geniales de cada programa podía citarla en algún momento, era un programa fabuloso.
Claro, no estuve presente en sus primeras emisiones, pero entre repetición y repetición es fácil ponerse al día, las ideas de los guionistas eran al principio buenas y perfeccionadas, el humor inteligente y las referencias intelectuales abundaban, los guionistas lograron burlarse en múltiples ocasiones de George Bush padre y de Bill Clinton, sin embargo no he visto que hagan lo mismo con George W. Bush hijo ni con Barack Obama, ahora después de más de veinte años las tramas comienzan a hacerse difíciles, y siguiendo el destino de otras series como Two and A Half Men, el concepto y sus personajes fueron devorados por la serie misma.
Matt Groening contaba con una gran galería de personalidades, todos tenían su atractivo y sobre todo, eran verosímiles, lo que los hacía queridos, porque la gente se identifacaba con ellos, sin embargo, la aparición de celebridades y famosos se ha convertido en algo común, casi forzado, lo que opaca las historias de otros personajes secundarios, Otto, Apu y sus octillizos, Skynner, el jardinero Willie han pasado a un plano secundario, sino está presente un famoso, toda la historia gira alrededor de la familia, ¿Existen capítulos alrededor del Doctor Hibbert o de Discos Stu?
Quizá, el mayor de los errores se encuentra en la deshumanización de los personajes, las características, en su mayoría negativas, de los personajes han sido llevadas al extremo, los patéticos Moe Szyslak y Kirk Van Houten, la maldad del señor Burns, Homer que a pesar de ser torpe era noble se convirtió en un egoísta y estúpido, solían ser personas normales, con defectos como todos, ahora esos defectos han consumido a los personajes.
De igual forma los personajes principales, en vez de evolucionar psicológicamente, han sido reducidos a simples estereotipos, Bart, el niño rebelde con algo de conciencia, Homer el padre estúpido, Marge, la madre neurótica, Lisa la ñoña insoportable e incluso Maggie, la bebe de relleno hasta tal punto que los diálogos pueden ser anticipados.
Otro de los factores que tocan las fibras de aquellos que amamos esta serie fue el cambio de las voces, actores de doblaje como Humberto Velez y Gabriel Chavez (Homer y Montgomery Burns) construían al personaje a partir de su voz, por supuesto uno se termina acostumbrando a las nuevas voces, pero eso definitivamente fue un punto de quiebre y marcó una diferencia entre “ Los Simpsons clásicos” y “Los nuevos Simpsons” al cambio de voces hay que sumarle los cada vez menos creativos guionistas,
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La animación también permite que Springfield se convierta en una Tierra de Nunca Jamás, los dibujantes pueden pasar diez años dibujando al mismo Bart Simpson y este tendrá eternamente diez años, nada cambia realmente en Springfield y el paso de los años, comienza a afectar su cronología, lo que dificulta una lógica en la historia, originalmente, el abuelo Simpson es un veterano de la segunda guerra de mundial, Homer fue un adolescente que creció escuchando The Dark Side of The Moon, Skynner fue soldado en Vietnam y Bart fue concebido en “El Imperio Contrataca” de 1980, sin embargo, la juventud de Marge y Homer fue rediseñada para que este formara una banda de grunge, clara referencia a Nirvana.
La última fortaleza de Los Simpsons parecía ser su especial de noche de brujas, donde estaba permitido romper las reglas, experimentar y deleitarnos con finales inesperados, pero últimamente se han convertido en parodias de series o películas, perdiendo el lado creativo de las cosas.
Parte del encanto de los Simpsons estaba en ser impredecibles, el episodio podía comenzar con una huelga de empacadores de supermercados y terminar llevando a la familia amarilla a África, de igual forma escenificaba secuencias de algunas películas, tal talento creativo ha quedado atrás y con hacer una parodia de un filme parece ser suficiente.
Hubo una época en que tras la emisión del episodio, podía con una sonrisa en los labios imitar al Señor Burns y decir “excelente” con expresión malévola, ahora después de cada capítulo solo puedo escuchar el clásico “Ja Ja” de Nelsón, de solo pensar en lo pésimo que fue el episodio.
Hasta hace algún tiempo, creía que el hombre se había convertido en una criatura netamente sedentaria, y que tan solo aquellos con espíritu aventurero y hambriento de conocer el mundo decidían lanzarse en largas travesías alrededor del globo, mi postura cambió cuando las migraciones se convirtieron en una constante, al principio como un fenómeno lejano, habitantes de regiones como Siria, donde la ofensiva de los grupos yihadistas del Estado Islámico ha incrementado, este es tan solo uno de los capítulos inconclusos de la primavera árabe que ha llevado a muchos de los habitantes de la costa oriental mediterránea a trasladarse a otros países, huyendo de la guerra cuya duración se prolonga día a día.
La guerra civil siria, parece una partida de poker, donde todos apuestan a un diferentes jugador, diferentes Gobiernos del mundo apoyan a uno de los bandas, lo que causó una división política, algunos países como Rusia, Irán, China, Venezuela y Cuba han anunciado su apoyo al régimen de Bashar Al-Asad, actual presidente de Siria. (Rusia, Corea del Norte e Irán apoyan activamente al Gobierno con envío de armas)
Del otro lado, naciones como Estados Unidos, numerosos miembros de la Unión Europea como Francia e Inglaterra, además de los países fronterizos del Medio Oriente como Turquía, Israel y Jordania y otros tantos como Australia, Canadá, Japón y Arabia Saudí han declarado su apoyo a la Coalición Nacional Siria.
El Gobierno acusa a la oposición de que existen intereses extranjeros de por medio, la oposición acusa al Gobierno de Basha Al-Asad de corrupción, represión.
Y en toda la mitad del conflicto, en guerra con ambos bandos, como una tuerca fuera de su lugar está el Estado Islámico, el Dáesh, que reclama la autoridad religiosa sobre toda la población musulmana. El grupo terrorista yihadista que se ha asentado tanto en Siria como en Irak, su único propósito es unir a todas las regiones habitadas por musulmanes bajo su control.
Unidos bajo una violenta interpretación del Islam y un odio contra los cristianos, se expanden rápidamente por el mapa, llevando a cabo ejecuciones públicas contra quienes se nieguen a convertirse al Islam y destruyendo, templos y mezquitas.
Ante este escenario, los ciudadanos sirios, atrapados en un combate que no tiene aparente solución, desplazados por la continúa guerra que los ha dejado sin hogar, han decidido viaja a Europa directamente, en lugar de esperar en los saturados campos de refugiados de sus países vecinos.
Temerosos de ser perseguidos por su raza, su religión, su nacionalidad y opinión política, sirios, paquistaníes, afganos, iraquíes y africanos se han lanzado en búsqueda de nuevas oportunidades, antes de que muchas fronteras sean cerradas, la guerra es un constante predador, acechando, miles de personas cruzan el mar en una travesía peligrosa, llegan a Europa y van de país en país, desde enero cerca de 330.000 refugiados e inmigrantes llegaron a Europa tras cruzar el Mediterráneo.
La crisis no solo ha encargado de dividir poblaciones enteras a lo largo del medio oriente, ahora el continente europeo que recibe a las mareas humanas, tiene visiones divididas acerca de qué hacer con los refugiados.
Países como Alemania y Francia han decidido no enviar de vuelta a los refugiados a los países desde donde entraron a la Unión Europea, decididos a acoger a miles de sirios que solo buscan huir de la guerra.
Otros países como Hungría, que busca construir una kilométrica valla para evitar la entrada de inmigrantes, no están de acuerdo con la llegada de los extranjeros, claro, después de Alemania, Hungría fue la nación que más solicitudes de asilo recibió, parece que Hungría podría ser el país que podría a ayudar a Donald Trump a construir su añorado muro en la frontera mexicana.
Son épocas frívolas donde imaginarias lineas trazadas en el mapa han enfrentado a diferentes naciones, mientas los sirios cruzan el Meditarráneo, mientras un ególatra busca llegar a la casa blanca para justifique su odio contra los latinos, mientras los colombianos huyen del territorio venezolano, la xenofobia parece revivir de los escombros de la Segunda Guerra Mundial, y donde más allá de las inclinaciones religiosas, la economía y la política juegan un papel cruel y manipulador.
Tal parece que somos una especie camino a la inevitable extinción.
Abraham Lincoln luchó por los derechos de la población de color en los Estados Unidos y logró la abolición de la esclavitud en 1863. Fue un partidario de la reconciliación, de la unión, un opositor de la represión, la desigualdad, y siempre estuvo firme en su posición, porque creía en sus ideales.
Simón Bolívar logró unir a muchas naciones bajo una misma promesa de un pueblo latinoamericano, bajo el mismo propósito de alcanzar la libertad, promesa que cumplió y por la que hoy contamos con Estados independientes.
Hoy, vergonzosamente abanderado con los estandartes de Simón Bolívar, el presidente venezolano Nicolás Maduro, busca “proteger” a su nación cerrando las fronteras con Colombia y desplazando forzosamente a numerosos habitantes de la zona limítrofe. Somos testigos de cómo miles colombianos cruzan el río Táchira en la frontera con Venezuela con sus objetos a cuestas, dejando atrás sus vidas, vidas que llevaban con completa normalidad, muchos deportados, otros con el temor de ser expulsados, hombres y mujeres que trabajaban, niños que asistían a las escuelas y ancianos que disfrutaban de sus últimos años tranquilamente son hoy los protagonistas del incierto panorama de la frontera.
Con esta medida, Maduro busca acabar con el crimen y la escasez que se vive en Venezuela, una utopía si me lo preguntan, y seguirá siendo una utopía hasta que este régimen obstinado y totalitario que se encuentra en el poder, abdique. Han sido sus medidas las que hoy tienen en una injusta escasez de víveres y de oportunidades a una tierra que en otros tiempos fue sinónimo de bonanza.
El escenario es desesperanzador, una misma urbanidad, ha sido dividida por las alambradas puestas por orden del presidente Nicolás Maduro, al mejor estilo de la segunda guerra mundial, época en la que las viviendas y locales judíos eran marcadas y violentadas, mientras sus ocupantes eran desplazados a lugares sombríos como el Gueto de Varsovia, llevando en sus ropas una estrella de David que los identificara, hoy, cuando creíamos que no volveríamos a presenciar algo parecido, vemos como familias enteras son separadas, mientras sus casas son marcadas con una enorme “D”, de demolición o deportación, o una “R”, de revisión, un escenario bastante Hitleriano si me lo preguntan.
Mientras esto sucede y miles de personas cruzan la frontera sin una respuesta acertada a lo que está pasando, el mundo observa en silencio, indolente, una vez más, conscientes de que lo que se vive en Venezuela es un atentado contra los derechos humanos.
Esta noche, mientras miles de colombianos aguardan a que su destino sea definido, desde su confortable estancia en el Palacio de Miraflores, Nicolás Maduro aguarda a que un fugaz pensamiento de lucidez vuelva a cruzar su mente y se decida a resolver este incomodo suceso fronterizo. ¿Es está la actitud de un mandatario?
¿Qué es lo que está sucediendo que en pleno siglo XXI nos volvemos a encontrar con episodios que implican que la nacionalidad o nuestro lugar de origen sean motivo de disputa?
Esto en realidad no es nuevo, el conflicto israelí-palestino es una constante de este fenómeno, el control de Jerusalén ha llevado a estas dos naciones a enfrentarse desde principios del siglo XX a dos Estados que insisten en no reconocerse mutuamente. El resultado de esta disputa es un constante ataque a los derechos humanos y a la población civil, que una vez más, paga las consecuencias de las decisiones tomadas por sus gobernantes.
El panorama no es alentador, en los Estados Unidos, un candidato republicano que ha declarado abiertamente una guerra contra los inmigrantes latinoamericanos, se encuentra posicionado en el primer lugar en las encuestas de intenciones de voto, lo que demuestra varias cosas, entre ellas, que existen numerosas personas con su mismo pensamiento. Quizá Donald Trump no lo sepa, pero se está encargando de sembrar una semilla de xenofobia en su país que ha costado a muchas personas erradicar con el paso del tiempo.
Hoy, Donald Trump es el representante de aquel mismo partido que fundó Abraham Lincoln, aquel abanderado en contra de la esclavitud que seguramente se opondría a las motivaciones xenofóbicas que motivan a Trump a garantizar su lugar en la Casa Blanca y que hoy amenazan con deportar a 11 millones de inmigrantes en los Estados Unidos.
Nicolás Maduro es una figura tan preocupante y peligrosa como Donald Trump, personajes ególatras, tercos, cegados por el poder y que carecen de una capacidad de comprender al prójimo. ¿Es posible que dos personas ubicadas en los extremos opuestos de las ideologías capitalistas y socialistas, tan diferentes en sus orígenes puedan llegar a ser tan coincidentes? Sería un buen momento para citar a Jorge Franco, el periodista que desafió al candidato republicano durante una rueda de prensa. “Donald Trump o Nicolás Maduro son personajes que gustan de culpar a los más débiles”.
Había algo que había tratado de comprender durante toda la tarde,. una pieza que no encajaba, una respuesta que buscaba abrirse un espacio en su mente, taladrando su corazón mientras a su alrededor nadie parecía darse cuenta que mientras más buscaba una resolución, más podía sentir en su interior volverse añicos sus certezas, solo hasta que el silencio fue total y el fuego en su mirada se apagó la respuesta surgió, asestándole una bofetada, la que lo devolvió a la realidad, la que caía a pedazos, o mejor la que llovía sobre él, de pronto, en medio de esa fría noche, cubierto por la torrencial lluvia, iluminado por las mortecinas luces de los semáforos, arropado por un firmamento nublado, solo en medio de aquella calle, con el agua corriendo por las canales desbordando las alcantarillas, lo comprendió todo.
Echó a correr, era mejor no mirar hacia atrás, las lagrimas se fundieron con las gotas de lluvia y no se detuvo hasta no terminar de comprender y asimilar esa idea en su cabeza, la certeza de dejar ir las cosas, de dejar morir los sentimientos y de, una vez más dejar morir su alma.
De todos las bestias que habitan en este planeta, quizá la que más competencia representa para sí misma es la raza humana, enfrentándose unos a otros en una carrera sin fin, al menos con un fin propio, la supervivencia parece la más obvia de las opciones pero para los humanos no es tan sencillo, no basta con sobrevivir, es necesario el prestigio, ser reconocido y admirado por los demás, sea como sea, no puedo evitar pensar que somos peces atrapados en una pecera, aquellas ratas en medio de ese enorme laberinto o quizá que somos pequeñas figuritas de acción en las manos de un intelecto superior que gusta de incluirnos en un macabro juego con un argumento propio.
Los acontecimientos de una semana resumidos en una sola noche, correr a través de callejones oscuros y angostos, sujeto su mano, una mano desconocida, por cierto y comenzamos a correr mientras el mundo se destruye tras nosotros, guiar a un pequeño grupo hacía una aparente brecha, una breve solución al problema que se aglutina en las calles, intento despertar para anotar el título de aquella aventura, porque tiene título, "Buho y la luz del día" me parece recordar que se llamaba la historia, quizá era "Nocturno y la luz del día" no habría forma de confirmarlo, sin embargo, supongo que es un buen título al menos para un libro, no sé...solo algunos rostros conocidos y una gama de personajes aún por conocer, las pesadillas son buenas, muy buenas, plantean preguntas por responder, materializan escenarios lo suficientemente reales y garantizan la vigilia en días venideros.
Ya es de madrugada en esta ciudad ajena y tan familiar a la vez y poco a poco pierdo a aquellos que intento salvar, cierro numerosas puertas tras de mí, otros simplemente desaparecen, intento salvarlos pero aparezco sentado bebiendo cerveza junto a otras personas que no reconozco, para luego verme huyendo de aquel lugar en medio de una turba enfurecida, al final recorro un silencioso pasillo, es muy tarde, los numerosos vidrios de una ventana hecha añicos me delatan, huir escoltado por una jauría de perros mientras desciendo por unas escaleras eternas que tan solo dan a un descapotado y oscuro exterior donde quienes han sobrevivido aguardan un desenlace favorable.
-Mora, ese fue el segundo apellido que existió en la tierra
-¿Ah si? ¿Cuál fue el primero?
Me imagino mi expresión, quizá algo perplejo y con una sonrisa hipócrita, sin embargo fue una buena señal, ingresé, sosteniendo una pesada puerta de seguridad, es como entrar a otro mundo, un lugar limpio, ordenado, como una pequeña colmena en la que todo funciona con exactitud y prontitud, es la primera vez que llego a un lugar donde la competencia y las personas realmente trabajadoras y buenas son una constante, las personas van de un lado a otro, una puerta se abre, otra se cierra, en cierta forma me siento como uno de esos ratones de laboratorio, cruzando un laberinto en búsqueda de un queso. !Pero que ratoncillo más listo! Así que así se siente, te volviste astuto, fuiste capaz de lograr tus objetivos, así que lo olvidaste, la sensación mas importante para sobrevivir: miedo.
Mientras más pasan los días más lejana siento esta barca que ahora tripulo, un viaje que empiezo solo en medio de aguas misteriosas, remo mientras veo a esas figuras en la orilla desaparecer lentamente, sacuden su mano en señal de adiós y se desvanecen ante mis ojos figuras misteriosas se deslizan bajo el agua, temo resbalar, y volcar mi embarcación y fundirme en unoo con el pantano, me adentro en aquella ciénaga, expectante y a la vez cauto, temeroso de convertirme en un ser marginado, al principio me sentí emocionado, ahora no puedo evitar sentirme en una pequeña prisión invisible y confortable, en una aventura más solitaria que la anterior, solo desolación y en cierto modo orgullo, soñé numerosas ocasiones entrar en aquel lugar, cada que pasaba en frente, me quedaba mirando la estructura, con la nariz pegada al vidrio del auto en el que andaba, y ahora que estoy adentro no puedo evitar sentirme asustado, hasta entonces había vivido en algo parecido a The Truman Show, ahora este, es el mundo real.
“Ella volvía cuando quería, en sueños, en mentiras y en sensaciones vagas de algo ya vivido.”
Hipster mucho antes que los hipsters. Jaque Mate.
¿Vale la pena escribir unas cuantas lineas? Probablemente no, aún no, es más ni siquiera puede que interese, es una historia contemporánea nacida de Willy Wonka, Roald Dahl y la fábrica de chocolate, eso me gusta pensar, pero usualmente los escritos nacen de las problemáticas de la vida, es decir sabes que todo está mal cuando piensas en una persona y se te viene a la mente una canción de Buddy Holly. Quiero decir, ya valiste.
¿Por qué suceden las cosas? ¿Por qué tenía que suceder así y no de otra forma? ¿Por qué hoy y no dentro de un año? ¿Por qué exactamente en este momento? Como una filosofía de Alphaville, donde la temporalidad real es la inevitable sucesión de pasado, presente y futuro y lo único que realmente existe es el ahora,¿Por qué estás leyendo justo en este instante este escrito? ¿Cómo llegaste hasta aquí? Bien dice un proverbio chino, "El aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo", pequeñas variaciones del pasado que pueden afectar drásticamente el futuro de una vida, el destino de una persona, de una nación e incluso del mundo entero, en mi caso, aquel pequeño papel llegó a mis manos gracias a una serie de acontecimientos, toma de decisiones y amistades forjadas, de no ser así, no me hubiera despertado a esa hora, no habría evitado un robo, ni haber convertido lo paralelo en perpendicular y muy probablemente tampoco hubiera escrito esto.
Como diría Alannis Morissette, El que una persona gane la lotería y muera al día siguiente o una mujer que cruza la calle distraída y desencadena todo un accidente, por el cual llegas tarde al trabajo, un buen consejo que no ha de ser aceptado, una tarde lluviosa, una mano que sujeta al hombre antes de que caiga por un precipicio, el encontrar un libro que cambiará tu vida, el héroe que salva el día, o el perdón a una pena de muerte que llega dos minutos tarde.
¿No es acaso irónico?
Pudo suceder diferente, pude haberme dormido más temprano por tanto haber despertado antes, pude haber salido de casa, se podría haber ido la luz en alguno de los lugares, podría haber recibido una llamada que me distrajera, no sé, de todas formas no sucedió así y sucedió del modo correcto, ¿Por qué? No lo sé, pero creo que es una razón suficiente para actuar, quizá no valga la pena, pero es lo que nos distingue de los demás, el traza una diferencia.
Así que Buddy Holly seguirá vivo mientras sus letras continúen sonando en mi mente al pensar en alguien más.
Aquel día morí, porque los sueños que venía alimentando durante los últimos dos meses, fueron estrellados, como una tarta que pierde la vida mientras se desliza lentamente en un sangriento derrame de glaseado y masa,aplastada contra la pared, así me sentía, sin una justificación válida había sido descartado, contra todos los pronósticos, ese es el poder del mundo real, ese es el vendaval al que te expones cuando decides salir de tu cascarón, ahora comprendo que se necesita verdadero valor para salir y asomar tu nariz de tu madriguera.
No puedo compararlo al momento en que Decca Records dijo que no a The Beatles, pero supongo que fue un sentimiento similar al que invadía a Dave Mustaine cuando fue sacado de Metallica, aquel viaje de regreso a casa de 48 horas en autobús, durante el cual la ira que llevaba dentro provocó que se acentuase la idea de iniciar un nuevo proyecto, ira contra el mundo, contra la sociedad, sl alguien tan solo me explicara los criterios que llevaron a tomar tal decisión, simplemente no comprendo, mi cabeza gira y el día se torn gris, la gente mas insoportable y el aire más denso que nunca.
¿Qué me hace falta? ¿Acaso es determinación? ¿Fuerza? ¿Astucia? ¿Qué elemento pasé por alto? ¿Acaso no es suficiente?, todo el dia las mismas preguntas se turnaron aleatoriamente en mi mente, sin respuesta, en la noche, la ira había trascendido, era una acumulación de razones para crear algo nuevo y mejor, como si con eso pudiera demostrar que están equivocados, como si de esa forma confabulara para enfrentarme a un Goliath de la información.
Vuelvo a la carga, pero esta vez mejor preparado, más obstinado, más frío, más calculador, más creativo, dispuesto a hacer ruido.
Nos verán volver.
Un hombre ola, errante como las olas en el océano, amante de la libertad, viajero sin amparo, guerrero solitario, justiciero nómada, "Poseía las cualidades perfectas para ejercer su peligroso oficio: habilidad y sangre fría, sagacidad y astucia, todo esto en un grado superior", camina a través del sendero en aquel atardecer, silbando una melodía para luego repetir su mantra, el viento sopla con fuerza intentando levantar su sombrero, a medida que avanzaba, no podía evitar pensar en su suerte.
El mundo se había convertido en un lugar caótico para vivir, la vida seguía un ritmo monótono y predecible, su morada era ahora el hogar de lobos hambrientos, y su cabeza perdía cada día más la cordura, su madre, se había convertido en una sedentaria matrona como todas las demás, su padre no daba señales de vida desde hacia una década, y la ultima vez que lo había visto se había convertido en un hombre mayor, calvo y demacrado, nunca le importo, no le dio relevancia al hecho de no tener una figura paterna, las cosas son como son, vives, aprendes, sobrevives, sin embargo el abismo siempre existiría ahí, hay espacios que son imposibles de llenar.
Tal como su tío le había dicho aquella tarde bajo aquellos cerezos años atrás, lo que la familia necesitaba era alguien capaz de unificarla, alguien que actuara como pacificador, esas palabras jamás se habían borrado de su mente, aún después de que había asesinado a su tío con la misma katana que le había regalado aquella tarde, como cediéndole alguna clase de derecho o o poder, al fin, parecía que el momento había llegado.
No supo en que momento ocurrió todo, nunca supo que fue, ¿un huracán? ¿un terremoto? ¿un tsunami? ¿un maremoto? ¿una tormenta? Le gustaba relacionar a las mujeres con fenómenos naturales, ya saben son devastadoras, fue quizá su último pensamiento cuerdo antes del colapso total.
Ahora hay nueve botellas de sake en la mesa, las cuenta mientras vacía el contenido de una de estas en su boca, el vacío se acrecentó cuando sus compañeros murieron durante aquel combate, cuando la muerte los acorraló aquella tarde, el agua en sus pulmones, el filo de la espada, ese fue el final, para muchos su vidas continuaron, distintas pero iguales a la vez, para él, significó un exilio y a la vez ocupar un espacio, no había vuelta de hoja, sus piernas le temblaban y podía sentir su corazón latir rápidamente, Aquel día descubre que le teme a algo mas, algo que para todos siempre sera igual: le teme al tiempo, a las consecuencias de su paso, asume la vejez como algo natural de todo ser, teme a lo emocional ¿Cuantos compañeros más tendrá que despedir? ¿Perderá lentamente su luminosidad y los recuerdos que años atrás atesoró en aquel baúl en en el interior de su cabeza? Seguiría con vida, en el peor de los sufrimientos, en un estado cercano a la muerte, pero lo suficientemente real como para saber que aun seguía vivo, esta era una idea que lo perseguía día, tras día.
Solía creer en la justicia, pero no en la de los demás, sino en la suya propia, para él no existían tonalidades, ni grises, habían blancos o habían negros, tras su travesía se había vuelto rápido y fuerte, un poder que debía usar en bien de todos, debía ser compasivo, no había razón que justificara la crueldad, no requería demostrar su fuerza salvo a sí mismo, el mismo paso del tiempo lo había cambiado, había crecido, todos recordaban al pequeño que prefería quedarse en el estanque viendo su reflejo en el agua, aquel que siempre permanecía ajeno a las reuniones, siempre absorto en sus libros y en sus propios mundos, colgado de las ramas de los cerezos, Hanami Hanami solía murmurar.
Pues hoy, aquel pequeño silencioso que recordaban estaba frente a ellos haciendo la labor que muchos otros habrían hecho mejor, pero que sin embargo parece que ninguno quiso asumir, un cúmulo de desconocidos que a pesar de llevar por las venas la misma sangre, no representaban ahora, nada, había hecho del cielo y de la tierra sus parientes, tampoco tenía hogar, ni amigos, su mente era su amiga y su alma su espada. La pregunta es ¿Tendría el valor para hacerlo?
Era tiempo de dejar pasar algunas buenas épocas que vivió, las guardaría en su mente, sabía que estarían a salvo alli dentro lejos de ofensas y malos comentarios, y quizás con los días que pasarían las olvidaría, hasta que un buen día alguien llegase y le hiciera recordar ese momento, sonreiría y miraría con nostalgia al pasado.
Se acostumbró a hacer eso, borrar todo elemento conector de la "escena del crimen" cualquier huella o pista que lo incriminara, borrar las huellas que dejo tras su paso por la arena, después de todo, Las palabras de un samurai son como sus huellas: puedes seguirlas donde quiera que él vaya. ansiaba encontrarse en otro lugar, soñaba con visitar tierras lejanas, lugares que jamás habían sido explorados, tierras extranjeras que no le recordasen nada de su pasado, le asusta lo amplio del océano, es el fin, no debe sentir miedo, después de todo, él es una ola más.
Despertó con un deseo incontrolable de hablar con ella, de saber cómo estaba, de decirle que todo estaba bien, que no quería alejarla más de su vida, que a pesar de que las cosas estuvieran una mierda entre ellos, siempre le gustaría escuchar su voz, siempre habría tiempo, despertó deseando saber que no era muy tarde aún para solventar las cosas.
Despertó con ganas de decirle que extrañaba su compañía, su aroma, su tono de voz al hablarle, sus expresiones, era como si el destino lo hubiera obligado a despertar en la madrugada, dispuesto a buscarla, era un sujeto supersticioso que se dejaba llevar por el contenido de sus sueños, por el rápido latirar de su corazón al despertar confuso en medio de las sombras de la noche, como si un augurio le anunciara que debía hablar con ella antes de que algo malo pudiera suceder, es lo que pasa cuando piensas con las visceras y no con la cabeza, porque seguramente cuando cuando despertara con claridad, recordaría que a pesar de que todo lo que sentía era cierto y que en realidad la extrañaba, no le gustaba exponer sus debilidades de tal forma, a fin de cuentas, era demasiado noble para eso, para pretender que una persona no existía en el mundo, e ignorar que alguna vez había hecho parte de la construcción de su mundo, decía ser una persona que no gustaba de sentir pero que en realidad no podía evitar ciertos detalles que lo convertían en el más idiota de los idiotas.
Keith Richards solía decir que una vez aprendes los acordes básicos del blues, puedes decir lo que quieras mediante ese ritmo, en tal orden de ideas, la vida se ha convertido en un blues, historias singulares al ritmo de una guitarra, acordes por emociones, un recorrido por las calles de la ciudad, hay un tinte de cine negro en el ambiente, las manos entre los bolsillos, las solapas de la chaqueta levantadas y una boina cubriendo su cabellera, un Humphrey Bogart de pacotilla caminando entre la multitud, un soundtrack de Johnny Cash, Ray Charles y B.B King.
Avanza lentamente al borde del andén, como si fuera el mismo tiempo el encargado de reducir su velocidad, y a su vez los colores son reemplazados por los colores sepia, mientras las calles se convierten en largas autopistas llenas de bruma donde lujosos convertibles y descapotados avanzan a gran velocidad, donde los hombre se transforman en Stewarts, Welles y Bogarts, mientras las mujeres ahora son femmes fatales, Anna Karinas, Grace Kellys y Gene Tierneys, de esas que te rompen el corazón, que te desprecian y te sepultan en el olvido, junto a los escombros de otros tantos que las han intentado conquistar, sin lograrlo.
Es una noche blanca negra y roja, una noche como en la que murieron asesinados los padres de Bruce Wayne, una de esas noches en las que Travis Bickles decide salir a patrullar en su taxi, una de esas noches que planeo y que nunca resultó como quería.
En ocasiones, son los actos de valentía los que definen a una persona, los que lo llevan a arriesgarse o a perder una oportunidad que no supo aprovechar, eso piensa mientras ingresa a uno de esos antiguos clubes donde se solía escuchar del buen jazz, siempre habrán dos lugares en los que podrá refugiarse, una biblioteca y el interior de una botella de cerveza, pide una de esas mientras se acomoda para escuchar al duo que se encuentra en la tarima, un hombre rasga la guitarra suavemente mientras él otro se contorsiona en medio de un increíble solo de armónica, sigue sin comprender a las personas, ¿Acaso la estupidez es en realidad tan fuerte? No estupidez no es la palabra, quizá ignorancia sea el ´termino mas apropiado, cuesta creer que las personas carezcan de intelecto, no no es intelecto, el intelecto lo tienen, les falta el sentido común, no deja de preguntarse que puede estar sucediendo al otro lado de la ciudad mientras él bebe su espumosa cerveza, le gustaría creer que todo estará bien mientras se encuentre allí resguardado, pero no, el mundo sigue girando, tanto como si decide quedarse allí oculto o como si decide salir y enfrentar la realidad, de cualquier forma el resultado será un desastre.
Decide parar en una tienda antes de regresar a casa, se acerca a la caja una fila interminable, todas las filas parecen avanzar rápidamente menos en la que se encuentra parado, para ser tan tarde hay mucha gente haciendo compras, la fila no avanzará en al menos media hora más, el sujeto de adelante mueve los brazos de un lado a otro, unos centímetros más y lo golpeará, si lo hace, la paciencia acabará, un escalofrío recorre su columna vertebral, se mueve inesperadamente hacia otra caja, tal como avanza por entre personas a la hora de subir los puentes.
De pronto lo ve, surcar de un lado a otro, sabe que debe ir tras él, que no es seguro, empieza como un simple escozor en la piel, una gota de sudor bajando por su frente, un pasar de saliva, luego, aquel molesto pitido en los los oídos, puede ver a las personas a su alrededor, gesticular, hablar, pero él solo ve sus labios moverse, no hay forma de que escuchen lo que dice, sus pies permanecen clavados al suelo con aquel ardor en su piel, el malestar es general, no puede evitar tensar sus músculos, otra vez ese horrible escalofrío, centímetro a centímetro del axis al coxis, como cuando se bosteza con la boca cerrada, como cuando entra agua a sus oídos y lo invade una sensación extraña y desagradable, algo casi asesino, un deseo de tomar algo entre sus manos y destruirlo.
A su alrededor la gente ya no habla, grita al ver que la fila no avanza, como granizo golpeando la ventana, constante y ruidoso, ladea la cabeza y escucha su clavícula tronar de un modo siniestro, ve en la palma de sus manos sus uñas clavadas, y en sus oídos aquel incesante pitido a punto de estallar.
Se ve así mismo desde arriba, rodeado de personas que no conoce y que por primera vez detesta, no conoce la razón, solo desea silencio, deja su lugar en la fila y va tras esa figura que hace tan solo segundos paso frente a él, camina por entre los postes de luz que alumbran con una luz mortecina, le sigue de lejos, el hombre se da cuenta que lo siguen y aprieta el paso, se ve obligado a hacerlo también, se acerca cada vez más a su objetivo, manos sospechosamente metidas entre la gabardina, atento a sus movimientos, sus pasos son rápidos, casi lo alcanza, solo un poco más, una pistola descansa entre sus bolsillos, la aferra con fuerza, ha quitado el seguro, listo para defenderse del sujeto al que persigue por alguna extraña razón, adelante aquella sombra también guarda un arma en su bolsillo, listo para disparar contra la persona que lo viene siguiendo hace minutos, la calle, es más larga que nunca, desenfunda su pistola, en ocasiones, son los actos de valentía los que definen a una persona, los que lo llevan a arriesgarse o a perder una oportunidad que no supo aprovechar, se repite, posa su mano sobre el hombro de aquel extraño y apunta, el extraño voltea y justo cuando lo hace otra mano se posa sobre su propio hombro, voltea para ver el rostro del desconocido que se atreve a ponerle las manos encima, solo para ver su rostro reflejado en el de su perseguidor que es el mismo perseguido, un disparo resuena en el eco de la noche, el humo sale del cañón, disparar y al mismo tiempo ser atravesado por una bala idéntica a la que acaba de descargar, y al final , su muerte.
no voy a morir solo voy a comprobar si realmente estoy vivo