viernes, 24 de abril de 2015

Vísceras y no cabeza

Despertó con un deseo incontrolable de hablar con ella, de saber cómo estaba, de decirle que todo estaba bien, que no quería alejarla más de su vida, que a pesar de que las cosas estuvieran una mierda entre ellos, siempre le gustaría escuchar su voz, siempre habría tiempo, despertó deseando saber que no era muy tarde aún para solventar las cosas.

Despertó con ganas de decirle que extrañaba su compañía, su aroma, su tono de voz al hablarle, sus expresiones, era como si el destino lo hubiera obligado a despertar en la madrugada, dispuesto a buscarla, era un sujeto supersticioso que se dejaba llevar por el contenido de sus sueños, por el rápido latirar de su corazón al despertar confuso en medio de las sombras de la noche, como si un augurio le anunciara que debía hablar con ella antes de que algo malo pudiera suceder, es lo que pasa cuando piensas con las visceras y no con la cabeza, porque seguramente cuando cuando despertara con claridad, recordaría que a pesar de que todo lo que sentía era cierto y que en realidad la extrañaba, no le gustaba exponer sus debilidades de tal forma, a fin de cuentas, era demasiado noble para eso, para pretender que una persona no existía en el mundo, e ignorar que alguna vez había hecho parte de la construcción de su mundo,  decía ser una persona que no gustaba de sentir pero que en realidad no podía evitar ciertos detalles que lo convertían en el más idiota de los idiotas.

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