Los Simpsons, una de las series más éxitosas de los Estados Unidos, fue lanzada el 17 de Diciembre de 1989, Matt Groening, Sam Simon, James L Brooks y otro grupo de creativos presentaron una sorpresa navideña que desde aquel entonces alegró la vida de los televidentes, representaban la irreverencia, el límite de la moral y la decencia.
Solía ser fanático de Los Simpsons, me reía de cada capítulo, cada situación de la vida la comparaba con alguno de sus episodios, incluso ciertas frases geniales de cada programa podía citarla en algún momento, era un programa fabuloso.
Claro, no estuve presente en sus primeras emisiones, pero entre repetición y repetición es fácil ponerse al día, las ideas de los guionistas eran al principio buenas y perfeccionadas, el humor inteligente y las referencias intelectuales abundaban, los guionistas lograron burlarse en múltiples ocasiones de George Bush padre y de Bill Clinton, sin embargo no he visto que hagan lo mismo con George W. Bush hijo ni con Barack Obama, ahora después de más de veinte años las tramas comienzan a hacerse difíciles, y siguiendo el destino de otras series como Two and A Half Men, el concepto y sus personajes fueron devorados por la serie misma.
Matt Groening contaba con una gran galería de personalidades, todos tenían su atractivo y sobre todo, eran verosímiles, lo que los hacía queridos, porque la gente se identifacaba con ellos, sin embargo, la aparición de celebridades y famosos se ha convertido en algo común, casi forzado, lo que opaca las historias de otros personajes secundarios, Otto, Apu y sus octillizos, Skynner, el jardinero Willie han pasado a un plano secundario, sino está presente un famoso, toda la historia gira alrededor de la familia, ¿Existen capítulos alrededor del Doctor Hibbert o de Discos Stu?
Quizá, el mayor de los errores se encuentra en la deshumanización de los personajes, las características, en su mayoría negativas, de los personajes han sido llevadas al extremo, los patéticos Moe Szyslak y Kirk Van Houten, la maldad del señor Burns, Homer que a pesar de ser torpe era noble se convirtió en un egoísta y estúpido, solían ser personas normales, con defectos como todos, ahora esos defectos han consumido a los personajes.
De igual forma los personajes principales, en vez de evolucionar psicológicamente, han sido reducidos a simples estereotipos, Bart, el niño rebelde con algo de conciencia, Homer el padre estúpido, Marge, la madre neurótica, Lisa la ñoña insoportable e incluso Maggie, la bebe de relleno hasta tal punto que los diálogos pueden ser anticipados.
Otro de los factores que tocan las fibras de aquellos que amamos esta serie fue el cambio de las voces, actores de doblaje como Humberto Velez y Gabriel Chavez (Homer y Montgomery Burns) construían al personaje a partir de su voz, por supuesto uno se termina acostumbrando a las nuevas voces, pero eso definitivamente fue un punto de quiebre y marcó una diferencia entre “ Los Simpsons clásicos” y “Los nuevos Simpsons” al cambio de voces hay que sumarle los cada vez menos creativos guionistas,
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La animación también permite que Springfield se convierta en una Tierra de Nunca Jamás, los dibujantes pueden pasar diez años dibujando al mismo Bart Simpson y este tendrá eternamente diez años, nada cambia realmente en Springfield y el paso de los años, comienza a afectar su cronología, lo que dificulta una lógica en la historia, originalmente, el abuelo Simpson es un veterano de la segunda guerra de mundial, Homer fue un adolescente que creció escuchando The Dark Side of The Moon, Skynner fue soldado en Vietnam y Bart fue concebido en “El Imperio Contrataca” de 1980, sin embargo, la juventud de Marge y Homer fue rediseñada para que este formara una banda de grunge, clara referencia a Nirvana.
La última fortaleza de Los Simpsons parecía ser su especial de noche de brujas, donde estaba permitido romper las reglas, experimentar y deleitarnos con finales inesperados, pero últimamente se han convertido en parodias de series o películas, perdiendo el lado creativo de las cosas.
Parte del encanto de los Simpsons estaba en ser impredecibles, el episodio podía comenzar con una huelga de empacadores de supermercados y terminar llevando a la familia amarilla a África, de igual forma escenificaba secuencias de algunas películas, tal talento creativo ha quedado atrás y con hacer una parodia de un filme parece ser suficiente.
Hubo una época en que tras la emisión del episodio, podía con una sonrisa en los labios imitar al Señor Burns y decir “excelente” con expresión malévola, ahora después de cada capítulo solo puedo escuchar el clásico “Ja Ja” de Nelsón, de solo pensar en lo pésimo que fue el episodio.
