domingo, 12 de julio de 2015

Swamp Thing

El Poeta es semejante al príncipe de las nubes
que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero;
desterrado en el suelo en medio de los abucheos,
sus alas de gigante le impiden caminar. 
- Charles Baudelaire extracto de El Albatroz
You got your orders, soldier
De todos las bestias que habitan en este planeta, quizá la que más competencia representa para sí misma es la raza humana, enfrentándose unos a otros en una carrera sin fin, al menos con un fin propio, la supervivencia parece la más obvia de las opciones pero para los humanos no es tan sencillo, no basta con sobrevivir, es necesario el prestigio, ser reconocido y admirado por los demás, sea como sea, no puedo evitar pensar que somos peces atrapados en una pecera, aquellas ratas en medio de ese enorme laberinto o quizá que somos pequeñas figuritas de acción en las manos de un intelecto superior que gusta de incluirnos en un macabro juego con un argumento propio.

Los acontecimientos de una semana resumidos en una sola noche, correr a través de callejones oscuros y angostos, sujeto su mano, una mano desconocida, por cierto y comenzamos a correr mientras el mundo se destruye tras nosotros, guiar a un pequeño grupo hacía una aparente brecha, una breve solución al problema que se aglutina en las calles, intento despertar para anotar el título de aquella aventura, porque tiene título, "Buho y la luz del día" me parece recordar que se llamaba la historia, quizá era "Nocturno y la luz del día" no habría forma de confirmarlo, sin embargo, supongo que es un buen título al menos para un libro, no sé...solo algunos rostros conocidos y una gama de personajes aún por conocer, las pesadillas son buenas, muy buenas, plantean preguntas por responder, materializan escenarios lo suficientemente reales y garantizan la vigilia en días venideros.

Ya es de madrugada en esta ciudad ajena y  tan familiar a la vez y poco a poco pierdo a aquellos que intento salvar, cierro numerosas puertas tras de mí, otros simplemente desaparecen, intento salvarlos pero aparezco sentado bebiendo cerveza junto a otras personas que no reconozco, para luego verme huyendo de aquel lugar en medio de una turba enfurecida, al final recorro un silencioso pasillo, es muy tarde, los numerosos vidrios de una ventana hecha añicos me delatan, huir escoltado por una jauría de perros mientras desciendo por unas escaleras eternas que tan solo dan a un descapotado y oscuro exterior donde quienes han sobrevivido aguardan un desenlace favorable.

-Mora, ese fue el segundo apellido que existió en la tierra
-¿Ah si? ¿Cuál fue el primero?

Me imagino mi expresión, quizá algo perplejo y con una sonrisa hipócrita, sin embargo fue una buena señal, ingresé, sosteniendo una pesada puerta de seguridad, es como entrar a otro mundo, un lugar limpio, ordenado, como una pequeña colmena en la que todo funciona con exactitud y prontitud, es la primera vez que llego a un lugar donde la competencia y las personas realmente trabajadoras y buenas son una constante, las personas van de un lado a otro, una puerta se abre, otra se cierra, en cierta forma me siento como uno de esos ratones de laboratorio, cruzando un laberinto en búsqueda de un queso. !Pero que ratoncillo más listo! Así que así se siente, te volviste astuto, fuiste capaz de lograr tus objetivos, así que lo olvidaste, la sensación mas importante para sobrevivir: miedo.

Mientras más pasan los días más lejana siento esta barca que ahora tripulo, un viaje que empiezo solo en medio de aguas misteriosas, remo mientras veo a esas figuras en la orilla desaparecer lentamente, sacuden su mano en señal de adiós y se desvanecen ante mis ojos figuras misteriosas se deslizan bajo el agua, temo resbalar, y volcar mi embarcación y fundirme en unoo con el pantano,  me adentro en aquella ciénaga, expectante  y a la vez cauto, temeroso de convertirme en un ser marginado, al principio me sentí emocionado, ahora no puedo evitar sentirme en una pequeña prisión invisible y confortable, en una aventura más solitaria que la anterior, solo desolación y en cierto modo orgullo, soñé numerosas ocasiones entrar en aquel lugar, cada que pasaba en frente, me quedaba mirando la estructura, con la nariz pegada al vidrio del auto en el que andaba, y ahora que estoy adentro no puedo evitar sentirme asustado, hasta entonces había vivido en algo parecido a The Truman Show, ahora este, es el mundo real.









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