"A veces el dolor te hace reflexionar" - Kanbei
Un hombre ola, errante como las olas en el océano, amante de la libertad, viajero sin amparo, guerrero solitario, justiciero nómada, "Poseía las cualidades perfectas para ejercer su peligroso oficio: habilidad y sangre fría, sagacidad y astucia, todo esto en un grado superior", camina a través del sendero en aquel atardecer, silbando una melodía para luego repetir su mantra, el viento sopla con fuerza intentando levantar su sombrero, a medida que avanzaba, no podía evitar pensar en su suerte.
El mundo se había convertido en un lugar caótico para vivir, la vida seguía un ritmo monótono y predecible, su morada era ahora el hogar de lobos hambrientos, y su cabeza perdía cada día más la cordura, su madre, se había convertido en una sedentaria matrona como todas las demás, su padre no daba señales de vida desde hacia una década, y la ultima vez que lo había visto se había convertido en un hombre mayor, calvo y demacrado, nunca le importo, no le dio relevancia al hecho de no tener una figura paterna, las cosas son como son, vives, aprendes, sobrevives, sin embargo el abismo siempre existiría ahí, hay espacios que son imposibles de llenar.
Tal como su tío le había dicho aquella tarde bajo aquellos cerezos años atrás, lo que la familia necesitaba era alguien capaz de unificarla, alguien que actuara como pacificador, esas palabras jamás se habían borrado de su mente, aún después de que había asesinado a su tío con la misma katana que le había regalado aquella tarde, como cediéndole alguna clase de derecho o o poder, al fin, parecía que el momento había llegado.
No supo en que momento ocurrió todo, nunca supo que fue, ¿un huracán? ¿un terremoto? ¿un tsunami? ¿un maremoto? ¿una tormenta? Le gustaba relacionar a las mujeres con fenómenos naturales, ya saben son devastadoras, fue quizá su último pensamiento cuerdo antes del colapso total.
Ahora hay nueve botellas de sake en la mesa, las cuenta mientras vacía el contenido de una de estas en su boca, el vacío se acrecentó cuando sus compañeros murieron durante aquel combate, cuando la muerte los acorraló aquella tarde, el agua en sus pulmones, el filo de la espada, ese fue el final, para muchos su vidas continuaron, distintas pero iguales a la vez, para él, significó un exilio y a la vez ocupar un espacio, no había vuelta de hoja, sus piernas le temblaban y podía sentir su corazón latir rápidamente, Aquel día descubre que le teme a algo mas, algo que para todos siempre sera igual: le teme al tiempo, a las consecuencias de su paso, asume la vejez como algo natural de todo ser, teme a lo emocional ¿Cuantos compañeros más tendrá que despedir? ¿Perderá lentamente su luminosidad y los recuerdos que años atrás atesoró en aquel baúl en en el interior de su cabeza? Seguiría con vida, en el peor de los sufrimientos, en un estado cercano a la muerte, pero lo suficientemente real como para saber que aun seguía vivo, esta era una idea que lo perseguía día, tras día.
Solía creer en la justicia, pero no en la de los demás, sino en la suya propia, para él no existían tonalidades, ni grises, habían blancos o habían negros, tras su travesía se había vuelto rápido y fuerte, un poder que debía usar en bien de todos, debía ser compasivo, no había razón que justificara la crueldad, no requería demostrar su fuerza salvo a sí mismo, el mismo paso del tiempo lo había cambiado, había crecido, todos recordaban al pequeño que prefería quedarse en el estanque viendo su reflejo en el agua, aquel que siempre permanecía ajeno a las reuniones, siempre absorto en sus libros y en sus propios mundos, colgado de las ramas de los cerezos, Hanami Hanami solía murmurar.
Pues hoy, aquel pequeño silencioso que recordaban estaba frente a ellos haciendo la labor que muchos otros habrían hecho mejor, pero que sin embargo parece que ninguno quiso asumir, un cúmulo de desconocidos que a pesar de llevar por las venas la misma sangre, no representaban ahora, nada, había hecho del cielo y de la tierra sus parientes, tampoco tenía hogar, ni amigos, su mente era su amiga y su alma su espada. La pregunta es ¿Tendría el valor para hacerlo?
Era tiempo de dejar pasar algunas buenas épocas que vivió, las guardaría en su mente, sabía que estarían a salvo alli dentro lejos de ofensas y malos comentarios, y quizás con los días que pasarían las olvidaría, hasta que un buen día alguien llegase y le hiciera recordar ese momento, sonreiría y miraría con nostalgia al pasado.
Se acostumbró a hacer eso, borrar todo elemento conector de la "escena del crimen" cualquier huella o pista que lo incriminara, borrar las huellas que dejo tras su paso por la arena, después de todo, Las palabras de un samurai son como sus huellas: puedes seguirlas donde quiera que él vaya. ansiaba encontrarse en otro lugar, soñaba con visitar tierras lejanas, lugares que jamás habían sido explorados, tierras extranjeras que no le recordasen nada de su pasado, le asusta lo amplio del océano, es el fin, no debe sentir miedo, después de todo, él es una ola más.
I hope die before I get Old
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