Justo cuando logra poner todas las piezas en orden, cuando el castillo de naipes está erguido en su totalidad. aparece y con una simple mirada vuelve a desmoronar sus intentos fallidos de olvidar, como aquel que en un día lluvioso pide que no le caiga un rayo, supongo que así es ella : tempestuosa, inesperada y mortal. su voz lo saca de un estado de ensimismamiento, quién lo diría, quién se imaginaría que alguna vez pronunciaría su nombre, su voz no le es familiar, pero en cuanto reconoce su rostro entre la multitud, siente las cartas venirse abajo.
Ahí estás con su aire de Mary Jane Watson, una vez más para atormentar su alma sucia y descuidada.
De todos los días, de todas las horas, de todos los lugares, de todas la personas,es ella la que permanece allí, "Maldita sea" replica antes de aproximarse , camina en su dirección, ella espera a que se acerque lo suficiente para lanzarse alrededor de su cuello, ahogando en su abrazo la última chispa de determinación que aún le queda, un abrazo constrictor que lo aniquila mientras él regresa a la realidad y vuelve a ser el mismo tipo desconfiado y vacío de solitario espíritu.
Porque en realidad, ni él ni ella se mueven de sus lugares, y sus ojos se encuentran solo un par de segundos, es un momento de los dos, sus miradas se cruzan mientras los transeúntes siguen su camino y el metro anuncia su tardía llegada, nadie sabe que se conocen, en la intimidad de sus pupilas solo ellos dos saben lo que han compartido y así debe permanecer, es lo que se llamaría un alegre infortunio.
Él se queda impasible mientras ve cómo ella desaparece entre la multitud y su melena obsidiana se mueve de un lado a otro.
Le dijo no quiero
No más
y desapareció
Nunca lo entendió
No hubo un día que la dejase de querer.
She Said She Said
She Said She Said

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