lunes, 14 de agosto de 2017

Ausencias

Me lleva tiempo evocar su rostro. Y conforme vayan pasando los años, más tiempo me llevará. Es triste, pero cierto. Al principio era capaz de recordarla en cinco segundos, luego estos se convirtieron en diez, en treinta segundos, en un minuto. El tiempo fue alargándose paulatinamente, igual que las sombras en un crepúsculo, Puede que pronto su rostro desaparezca absorbido por las tinieblas de la noche. Sí, es cierto. Mi memoria se está distanciando del lugar donde se hallaba Naoko.

Tokio Blues - Haruki Murakami




 Me lleva tiempo evocar su rostro. Y conforme vayan pasando los años, más tiempo me llevará. Es triste, pero cierto. Al principio era capaz de recordarla en cinco segundos, luego estos se convirtieron en diez, en treinta segundos, en un minuto. El tiempo fue alargándose paulatinamente, igual que las sombras en un crepúsculo, Puede que pronto su rostro desaparezca absorbido por las tinieblas de la noche. Sí, es cierto. Mi memoria se está distanciando del lugar donde se hallaba Naoko.  - Tokio Blues,  Haruki Murakami

Por Cristian Mora J

Piensa a menudo en la muerte, no como un deseo ni un temor, ni siquiera es un pensamiento cercano al suicidio o algo que se le parezca. La concibe como un concepto ligado al tiempo y al cambio,  las emociones se diluyen en pequeños cristales al pulir un diamante hasta convertirlo en polvo.
Recuerda una persona que solía ser  y ya no es o transita por un lugar que fue y ya no está, incluso si se trata de sí mismo no puede evitarlo: ha cambiado. Tiempo y distancia es una ecuación peligrosa, amanecer y ocaso: ese es su efecto en sí; nada puede apartar ese sofocante axioma.

Solo con el pasar de los días las ausencias pasan a ser un vacío, casi como cubrir un espacio en blanco con una tenue pintura en un lienzo de vivo color. La pincelada anestesia el dolor y lo convierte en una mezcla de anhelo y nostalgia que viene y va pero que siempre regresa para recordarnos que aún podemos sentir escozor en nuestras cicatrices.

El tiempo es un concepto abstracto, subjetivo, si se quiere maleable. Su velocidad incrementa con cada día o al menos esa es la percepción inherente a todo humano: el sentir que con el pasar de su vida los años pasaran más rápido se acrecienta y se impone como una falsa ilusión la misma que lo invade al pensar que algunos son recuerdos son simples inventos de su imaginación, a pesar de no serlo.

Se mira al espejo día a día sin ser realmente consciente de los cambios en su rostro, solo hasta ver una fotografía de años atrás se da cuenta del proceso de metamorfosis que sufre imperceptiblemente su cuerpo. El cabello color ceniza, la mano antes firme ahora temblorosa, los lapsus de memoria, el arrastrar de los pies, seguido de un bastón y al final lo que todos aguardan: la quietud total.
Es en esos momentos de claridad en los que lo asalta la duda, es en esos atardeceres en los que parece que el cielo ardiera y tiene la certeza que nada es suficiente, lucha por mantenerse a flote en esa agresiva corriente que busca sumirlo en la cotidianidad, se aferra con fuerza y lucha para mantener la cabeza lo suficiente para al menos intentar comprender cómo es que las nubes se tornan amarillas y rojizas.

El silencio es más fuerte, el viento sopla y parece como si Ian Curtis susurrara a su oído "Is it something so good, just cant function no more? when love, love will tear us apart again". 

El anciano se sube a un autobús, no es la primera vez que lo ven merodear por ahí, de su cuello cuelga una guitarra, igual de vieja que él. El hombre empieza a cantar, su voz es tan débil como su apariencia, la letra de la canción acompañada de unos lastimeros acordes es casi inaudible sin embargo logra entonar un par de estrofas, una canción de Jorge Villamil que desgarra lo que queda de la tarde de aquel día.

Amores que se fueron, amores peregrinos,amores que se fueron dejando en tu almanegros torbellinos
El anciano termina de cantar, agotado visiblemente, recolecta algunas monedas y se marcha. Decide caminar. 

Las tardes  se vuelven noches y los sueños acuden a él y surca las aguas oscuras de un lago mientras sigue de cerca una silueta como un anfibio enamorado, mientras vuela a través de un bosque buscando un nombre, y entre el sueño y la realidad recorre la ciudad aturdido mirando con más detalle los rostros de las personas en las calles, al girar las esquinas, con la esperanza de devolver el tiempo y regresar a aquellas dichas pasajeras que menciona la canción que entonó, esperando coincidir con un rostro que sabe, no estará.

El paso del tiempo no distingue y no sabe de corazones.  - Se dice para sí mismo -. La roca cede ante la constante gota de agua que cae sobre ella, el papel se deslié, la tinta se seca y el sonido, igual que una rama de un árbol al caer en bosque vacío no tiene el mayor efecto si no existe realmente alguien que la escuche.
Las secuelas son diferentes pero a la final solo coincidimos en los pequeños incendios que intentamos apagar  en nuestra mente, alejando esos pensamientos como quien espanta un par de moscas que sobrevuelan sobre la cabeza.  Tiempo, siempre el maldito tiempo.






martes, 4 de julio de 2017

Cometa



A un  Halley personal

2061. 

Expectante, el profesor miraba una y otra vez su viejo reloj de bolsillo, iba de un lado a otro de la habitación, casi como queriendo destruir las suelas de sus ya de por sí, desgastados zapatos.

El silencio de la noche únicamente era interrumpido por el rasgar de un lápiz en un pequeño cuaderno de apuntes: cálculos, periodo orbital, inclinación, teoría que en realidad se quedaba reducida a la fascinación de un hombre con la observación del firmamento. 

Sí, anotaba todo con un lápiz, a pesar de que la escritura análoga hubiera sido casi erradicada de la faz de la tierra, el viejo académico había crecido con el siglo, tal como decía esa canción de Piero hace tantos años atrás.

Todos dormían en aquella vieja ciudad, abandonados al sueño y la única luz que podría ver a lo lejos un turista inesperado sería la del observatorio donde el profesor aguardaba.

Su vigilia: patrocinada por los lápices, los cuales los conseguía en el mercado negro,  los cálculos y sus movimientos erráticos, en general, esto no representaba más que la obsesión de un hombre. 

El reloj marcaba entonces las 22:00 horas: había llegado el momento. Febril, pero decidido. agotado, pero alerta, avanzó con premura y subió lentamente los peldaños que lo conducían a su potente telescopio astronómico;  desde hacia algunos atrás, el profesor había aplazado su cita con la muerte con la única idea de ver este anochecer en particular,

Había decidido prolongar su existir con ese fútil propósito, un mero acto de voyerismo, posó su mirada sobre el cielo, contemplarlo era quizá uno de los pocos sucesos que podían disfrutar simultáneamente  dos personas incluso a kilómetros de distancia uno del otro.

Puntual, allí estaba, al principio pequeño, su imagen se hizo más grande con el paso de los segundos, un cometa brillante galopaba sobre el cielo, rodeado de estrellas que casi parecían rendirse a su paso, regresaba y con él los recuerdos.

Al viejo profesor lo invadió entonces una paz inusual, tal como esa primera vez 75 años atrás, como cuando vio por primera vez, no solo aquel mismo cometa, el satélite significaba nada comparado con  esa mirada que le robó el aliento, la primera vez que escuchó esa risa, esa voz que le susurraba al oído, aquella mujer sideral con la que contemplaba el amanecer y que lo había acompañado hasta el fin de sus días. 

Desde entonces, solo había decidido aguardar a que aquel coloso del espacio regresara, con la esperanza de, casi como un jinete, lograse domar a este satelite y poder dirigirse a aquel lugar desconocido donde su alma gemela aguardaba por él,

Mientras observaba hipnotizado dicho fenómeno, una última mirada le permitió vislumbrar una mezcla de hielos volátiles y polvo, los cuales atravesaron sus ojos a la distancia para seguir su rumbo, esta vez con un polizonte abordo que abandonaba la tierra en búsqueda de y de un nuevo viaje estelar. 

viernes, 30 de junio de 2017

El peso de lo real

En el antiguo Egipto, las personas al morir eran sometidas a un ritual llamado el Juicio de Osiris, evento durante el cual Anubis, dios de los muertos extraía el corazón del difunto y lo depositaba sobre una balanza, mientras a un costado de la balanza se ponía el corazón que simbolizaba la conciencia, al otro lado se ponía una pluma que simbolizaba la verdad y la justicia.

Los dioses egipcios se disponían entonces a formular una serie de preguntas acerca de su conducta durante la vida del fallecido, según sus respuestas, el corazón disminuía o aumentaba de peso, los resultados eran entregados a Osiris por Thot, dios de la sabiduría y se definía el destino del alma del difunto.

Hoy siento que si mi corazón fuera pesado en aquella balanza se ladearía de tal forma que no soportaría su peso, pues desde hace algún tiempo siento sobre mi pecho una carga realmente pesada, no se trata de moralidad o conciencia, no sabría describirla, quizá como una especie de bola de nieve que gira mientras cae por una montaña y se va haciendo más y más grande.

Pienso que se trata de dos pesos, el primero un peso de fe, admiro a aquellos que creen en algo porque son capaces de dejar todas sus preocupaciones de algo exterior, convencidos de que esto cambiará,  pero - y si no crees en nada de eso..¿En qué creer? ¿En quién depositar tus temores y preocupaciones?

Por otro lado, el peso de lo imposible, o bueno no de lo imposible, de lo idílico, es el peso que llevamos sobre los hombros todos aquellos que soñamos de día para poder enfrentar la realidad,  de luchar contra la distancia y contra la cotidianidad. "When you walk in a dream, but you know you're not dreaming, signore" canta Dean Martin, lo cual a veces puede resultar más cruel, la realidad es hasta cierto punto maleable, mientras que la fantasía lo es por completo.

Delirio, despierto de mal humor, no puede ser, proyecciones de mi mente se concentran en crear una imagen, una mala copia de la realidad intentando compensar y suplir ese vacío. ¡Las cosas no son así! tengo que repetirme varias veces antes de despertar por completo, viene a mi mente el Discurso del Método de Descartes, hago uso de sus máximas para poder distinguir la realidad de la ficción.

Mi cerebro envía una rápida señal, una especie de patada para evitar que caíga de nuevo en aquella trampa, Solo lo evidente es verdadero, requiero de la razón, no de los sentidos o la experiencia para captar la idea, descomponerla, analizarla y comprobar su certeza, suspiro aliviado: estoy en la realidad.

Escribo a esta hora, una vez más con el ánimo de  soportar este insomnio sin caer presa del sueño y no verme obligado  a vivir la realidad como un sueño o el sueño como realidad.

La maldita, bello y retorcido de la realidad. 



miércoles, 17 de mayo de 2017

Gárgola



Hay momentos en los que siento la necesidad de estar solo, me dirijo a tomar el bus, un rostro conocido entre la multitud, prefiero entonces seguir caminando quién sabe cuántos kilómetros antes que compartir un espacio por horas con alguien a quien no quiero ver. 

Elijo quedarme solo cuando todos se desvanecen con el reloj, vago como siempre, me detengo frente a una puerta, del otro lado, vida. Solo debo girar el picaporte, escucho voces del otro lado y entonces decido alejarme, elijo la muerte y una vez más poso los audífonos sobre mi cabeza y doy media vuelta.  Mis pasos sobre los charcos, como esa noche que elegí irme y perderme entre la música de Fito Páez, Sam Cooke y Cat Stevens I  know I have to go away.

Fui deshumanizado ¿Es esa la imagen que la gente tiene de mí? Una gárgola que observa todo desde su pedestal en la cúspide de alguna catedral barroca, inmutable, mi reacción sin emoción confirma su teoría: lo soy.

Pateo una tapa de cerveza, o quizá sea de gaseosa, no logro distinguirlo en la oscuridad ¿Fue mi calma y silencio lo que me ha despojado de mis tejidos o fue acaso el diestro cincel de un artesano del medioevo el que ha dotado de ciertas fisuras humanas mi piel rocosa?

viernes, 28 de abril de 2017

Obturar

"Soy un gato, aunque todavía no tengo nombre. No sé dónde nací. Lo primero que recuerdo es que estaba en un lugar umbrío y húmedo, donde me pasaba el día maullando sin parar. Fue en ese oscuro lugar donde por primera vez tuve ocasión de poner mis ojos sobre un espécimen de la raza humana". - Natsume Soseki


Me aseguraré de que no mueras, no quiero que mueras, y lo único que puedo hacer es dedicarte estas líneas, te regalo la inmortalidad sin que aún lo sepas, Seguirás con vida mientras sigas siendo parte de mis escritos y revivirás mientras estas palabras sean leídas por alguien más.

Hoy me encuentro frente a un camino bifurcado, ese mismo cruce de caminos en el que alguna vez Robert Johnson hizo un trato con el diablo y vendió su alma a cambio de aprender a tocar la guitarra con destreza; hoy vendería mi alma para pasar la vida junto a ti, pero esta ya es un alma fragmentada, que ha dejado parte de ella por donde va, hoy dejo otro pedazo de mi alma en este escrito y al evocarte me aseguro de tomar la decisión correcta y mientras tomo por el camino contrario, por la senda del blues, me voy tarareando esa canción de Elvis Presley... and it's just breaking my heart , cause she's not you. 

Pasarán los años y no cambiarás, no importa que suceda en el devenir de los tiempos, porque te plasmo tal como te recuerdo, justo como en el momento en que tomé esa fotografía, atesoro este encuadre, joven, con vida, con aquel vestido azul, y las mariposas, y las mariquitas, incluso las luciérnagas que creí ver, la forma de tu cabello y esa sonrisa tuya que tanto me gusta, el obturador hace su trabajo mientras agrego a mi memoria este pedazo de existencia, porque tal como hablábamos: no dimensionamos la felicidad de los momentos hasta muchos años después.

Me alejo y ya pienso en las noches que te evocaré en medio de remolinos de alcohol, preguntándome si en realidad existió alguien así o si tan solo fue un invento de mi fugaz corazón. Desde las sombras, absorto en otro de esos vacíos existenciales intentaré recordar la sensación que me invadía cuando caminaba junto a ti y no podré evitar preguntarme en dónde estarás, Me alejo y pienso que está bien hacerlo pues sé bien que tampoco te gustan los finales felices

domingo, 23 de abril de 2017

Cinismo y pupilas de humo



"Siempre — decía— llevamos una máscara, una máscara que nunca es la misma sino que cambia para cada uno de los papeles que tenemos asignados en la vida: la del profesor, la del amante, la del intelectual, la del marido engañado, la del héroe, la del hermano cariñoso. Pero ¿qué máscara nos ponemos o qué máscara nos queda cuando estamos en soledad, cuando creemos que nadie, nadie, nos observa, nos controla, nos escucha, nos exige, nos suplica, nos intima, nos ataca?"


Deseé ser un perro, puro y sincero como un perro, vivir la sencillez y desfachatez de la vida canina, ser austero e independiente, ¿Acaso la naturaleza obedece a fronteras?.


"Estoy solo, pero camino como un ejército que irrumpiera en una ciudad" 

La madera se siente caliente bajo mis pies, el aire está tibio a pesar de que la ventana está abierta en medio de la madrugada, el calor es insoportable, salgo a caminar mientras pienso en amigos, en mis némesis, en antiguos amores, en las figuras públicas, en mis familiares y me invade una sensación inexplicable, ¡Qué falso es el mundo y quienes lo habitan! Me sentí, solo, viejo y paranoico, regresa a mi esa tendencia auto destructiva de sentirme traicionado por aquellos que me rodean y de encerrarme en ese caparazón infranqueable, siempre un naufrago, siempre en mi isla, el eco de una casa vacía, la compañía de un locutor poniendo un éxito en la radio, el reflejo en la ventana del autobús, el abrir la nevera en busca de comida, el cerrar tras de ti la puerta de tu casa con alivio, seguro de que afuera han quedado todos los males de este mundo. 


A pesar de eso, no tengo ganas de volver a casa, no sé a donde ir, aguardo a que oscurezca, vago por las calles entre vagabundos y putas, me gustaría tener un lugar al que ir, con la seguridad de que alguien tome mi mano y a lo mejor impida que me ahogue en mi desconcierto y soledad, no quiero ir a casa porque sé que no encontraré nada allí, el tiempo se deslizará lentamente y solo me hundiré para ver las burbujas de mis sueños ascender para luego estallar y morir mientras mis pulmones suplican por oxígeno. Me abordará esa extraña sensación que comienza en la boca de mi estómago y sube por mi tráquea, esa repugnancia dulzona de la que habla Sartre,¡Ya estoy hablando de Sartre!, no puedo evitar sentirme pretencioso en ocasiones, como todos. 


"Los cuervos devoran a los muertos y los aduladores a los vivos "

Hablan del mundo real, de conducir autos, de ir a bares, de dietas, del último celular que vale al menos tres salarios mínimos, de inversiones, de facturas, se hacen los interesantes citando a Cortázar y a Kubrick pero pocos comprenden el mensaje detrás de sus obras. Todos inmersos en su burocracia, en su moda, en la complicada forma de hacer las cosas, la gente asume que yo también hago parte de ese mundo pero no es verdad, no me interesa en lo más mínimo hacer parte de esta realidad, 

Una conversación es sensata cuando ambos interlocutores dejan de hablar y permiten que el silencio los invada, el silencio está bien, es una muestra de que ambos dijeron lo que debían decir. Por otro lado están esas otras conversaciones en las que todos se están pisando e interrumpiendo continuamente creyendo que lo que pueden decir es más importante.

"Es extraño que todo me dé lo mismo; me espanta".

Soy un pedazo de basura que se esconde tras su propia máscara, expongo mis debilidades y la uso como mi propio escudo, uso la mascara de alguien que quiere ser todo lo que no crea que puede existir, soy un cínico que no cree en la sinceridad o bondad humana, creo que todo va ligado a los intereses, a una forma posterior de tener poder sobre alguien más, no creo en las motivaciones humanas ni en sus acciones, tiendo a expresarme de forma irónica, sarcástica y burlona, lo siento, mi sinceridad me supera.

Estoy vacío, el lícor no me embriaga, el sexo no me da placer, las drogas no me estimulan y la opinión de los demás me tiene sin cuidado. Me quedo viendo a las personas sin que se den cuenta, casi puedo ver donde termina su rostro y empieza su máscara, te buscan únicamente cuando requieren de tu ayuda, piden ser escuchadas pero se enfadan cuando deben afrontar la verdad, ¿Por qué siempre deben tener la razón? me hablan de sus vidas pero yo estoy absorto en mi pequeño caparazón, en mi intento de vida canina condenada al fracaso por la forma en que funciona el mundo hoy.


martes, 18 de abril de 2017

Ebrio en la lluvia



El cielo es un toldo uniforme y grisáceo y la lluvia cae sin dar tregua, comenzó como el deslizar del tiempo en el interior de un reloj de arena, gota tras gota, ovaladas e inofensivas que caen como un avión en colisión, estrellándose contra el suelo en una sangrienta caída libre de moléculas que quedan esparcidas en asfalto dejando tras de sí ese olor particular a Petricor, el olor mismo de la vida que trae consigo la lluvia. 

La visión se dificulta y el torrencial ruido del agua al caer distorsiona los sentidos, en poco tiempo el cabello cubre su rostro, dificultando aún más la visión. Las luces de los semáforos se transforman en una especie de llamas líquidas que flotan con fuerza propia casi como derritiéndose.

Los transeúntes buscan protección y corren a refugiarse como si se tratara de una lluvia de meteoritos, mientras, los valientes, o más bien aquellos que no tienen nada que perder, se aventuran al exterior y como si se tratase de sumergirse en profundas aguas, se enfrentan al aguacero.

Se hace difícil ubicarse tras avanzar algunos metros, el agua sube, las gotas resbalan por las mejillas como si se tratase de lágrimas y avanzar entre charcos es como atravesar un campo minado, hay un punto en el que todo está tan mojado que ya no importa si se pisa un charco o si un auto salpica con con sus poderosos neumáticos a los miserables que permanecen bajo el agua, ya no importa al fin y al cabo es simple agua. 

Los charcos se unen y las calles se convierten en afluentes tormentosos, los zapatos surcan el asfalto y se puede sentir el agua penetrar la suela y enviar una descarga nerviosa de un hielo atravezando  la piel. 


Lo cierto es que nunca antes el mundo había sido tan suyo, tan libre, son pocos en las calles y se puede correr, gritar, saltar, maldecir, nadie va a hacer nada, únicamente mirar desde lo seco y cálido de sus ventanas, correr no equivale a negarse menos. 

Debes llegar a tu destino y nada lo impedirá, el cielo comienza a iluminarse con los relámpagos que anteceden al trueno, la ropa pesa pero nada puede detener a un vagabundo que como un capitán ebrio  y soberbio de euforia y alcohol, se aferra a las amarras de su embarcación con una mano mientras con la otra sostiene una botella de ron a medio terminar.


¿Es esta la furia de Dios? Creo que puede hacer algo mejor, porque no pienso detenerme. Una afronta irreverente. 

sábado, 11 de marzo de 2017

Es importante entender la historia de Megadeth: Kiko Loureiro

Fotografía: Creative Commons/Felipe Andreoli

 Por Cristian Mora J


El virtuoso guitarrista Pedro Henrique “Kiko” Loureiro se refirió al lanzamiento de Dystopia, el quinceavo álbum de estudio de Megadeth, banda a la que se unió en el 2015 y del aporte que ha dado su guitarra y su técnica desde entonces.

Kiko comenzó a tocar la guitarra acústica a los 13 años, inspirado por otros grandes guitarristas como Eddie Van Halen, Jimmy Page, Jimi Hendrix y Randy Rhoads.

El guitarrista recuerda cómo fue el día que se presentó ante Megadeth, “el día de la audición fui a Nashville, donde habita Dave, con mi guitarra acústica y mi guitarra eléctrica, preparé cuatro canciones de Megadeth, grabé “Hangar 18”, “Trust”, “Holy Wars” y “Symphony Of Destruction”, iba preparado porque pensaba que tenía una audición, y en realidad lo que paso fue que hablamos de la vida, hicimos bromas, pasamos el día juntos, almorzamos, cenamos, tomamos cerveza y fue algo muy relajado, la audición fue una cosa de conversación, de personalidad, pasé un par de días más con ellos y luego anunciaron mi entrada”.

El ex guitarrista de la banda brasileña de Power metal, Angra se unió a las filas de la banda de Thrash metal liderada por Dave Mustaine después de la salida de Chris Broderick, con su llegada inyectó vitalidad al sonido de la agrupación sin alterar el sonido característico de la agrupación.

“Es importante conocer el concepto de un grupo como Megadeth, su personalidad, sus integrantes qué buscan, qué quieren, la transición fue muy normal, es importante entender la historia de Megadeth”afirma el guitarrista acerca del cambio que significó pasar de Angra a Megadeth.

“Hay una gran amistad y buenas relaciones en Megadeth, creo que eso son los secretos de Dystopia, una gran energía, estar enfocados en hacer lo mejor y trabajar juntos”.

jueves, 9 de marzo de 2017

Denunciar la inequidad en La Guajira a través de la ley, la palabra y la imagen

Por Cristian Mora J

Gonzalo Guillen se mezcla entre los espectadores de su documental, sostiene un viejo portafolio en su mano izquierda mientras va de un lado a otro hablando, estrechando manos y saludando a académicos con los que intercambia opiniones mientras espera ansioso la proyección de su más reciente trabajo periodístico, el documental “El río que se robaron, el exterminio de la nación Wayúu”.

Fuertemente influenciado por su padre, el sociólogo Fernando Guillén, Gonzalo cumplirá 41 años de carrera periodística ininterrumpida, una larga trayectoria que le ha permitido distinguir los matices de su oficio y lograr ubicarse del lado correcto de la profesión: “siempre he sido simplemente un reportero, desde que comencé hasta hoy, he estado en lo mismo, siempre he salido a investigar, pero el periodismo es uno solo y es el que ejerzo, yo hago mi trabajo, no más que eso, no soy de farándula, por mi carácter tampoco me gusta ser protagonista de nada”. 

Sí, Guillén ha sido un hombre discreto, pero que su sigilo no lo engañe, su trabajo ha sido cauto pero certero, durante el proceso, Guillén y su periodismo de investigación han logrado poner tras las rejas a personajes como Juan Francisco Gómez Cerchar, mejor conocido como ‘Kiko’ Gómez, ex gobernador de La Guajira y responsable de 132 homicidios, entre ellos el de Yandra Brito, ex alcaldesa de Barrancas quien contactó a Guillén meses antes de morir, un suceso que volcaría la mirada del periodista al extremo norte del país, una región abandonada por el Estado y que hasta hace algún tiempo se encontraba bajo la intimidante sombra de temor que proyectaban Gómez y los suyos. 

En la mitad del lugar, mientras las personas llegan y se acomodan en sus asientos, un hombre permanece de pie, atento a cualquier movimiento extraño o sospechoso, este es tan solo uno de los hombres encargados de la férrea seguridad del periodista, porque hacer fuertes denuncias en Colombia bajo el silencio de los medios de comunicación y los discursos mediáticos del Gobierno lo ha convertido en uno de los periodistas más amenazados del país.

Cada que se toca el tema, Guillén le resta importancia e incluso se atreve a hacer un poco de humor con la situación:

“La cantidad de enemigos que tengo es inmensa, la recompensa por matarme a mí es de mil millones de pesos, así que el que este corto de plata…” - “Yo tengo que moverme con un ejército de escoltas, las amenazas son miles, eso me parece un tema secundario, toca enfrentar a la corrupción, porque es que si no, se nos va a acabar el país, hay que ganarle a la mafia, a la corrupción, hay que tener algo de valor, sí, uno se meter a torear mafiosos pues claro que está amenazado pero ningún periodista es más periodista, ni más valioso por estar amenazado, es algo personal”. 

Finalmente las luces del auditorio se apagan y un enorme desierto surge ante los espectadores, mientras un par de personas arrastran los pies al atravesar el desolado paisaje que dibuja la pantalla, por ese mismo lugar solía correr el río Ranchería, única fuente de agua en La Guajira, ahora represado para explotar el carbón que se encuentra debajo del cauce, amenaza con matar de hambre y sed a los habitantes de las rancherías aledañas, una acción alcahueteada por las mafias y supervisada bajo la hipócrita mirada de las trasnacionales. 
Carlos Franco, gerente de Cerrejón, complejo de minería que se abastece del Ranchería, habló con Guillén, y se refirió a las enormes cantidades de agua que demanda su compañía y aseguró que “únicamente un 10% del agua que se usa es tomada del río, sin embargo, admitió que toda acción humana tiene consecuencias”, tal como si su afirmación justificara la alarmante situación que se vive en La Guajira. 


El encarcelamiento de ‘Kiko’ Gómez, golpe asestado por Guillén a la corrupción en el departamento, fue clave para lograr ingresar a la frágil comunidad Wayúu, una gran amistad y cercanía con el pueblo indígena basada en la confianza y la paciencia le permitió materializar “El río que se robaron, el exterminio de la nación Wayúu”, lo que originalmente comenzó como un denunció se convirtió en el medio parar mostrar al mundo el genocidio que se vive en La Guajira.

Javier Rojas, representante Wayúu quien ha sido constantemente amenazado por denunciar la corrupción de la zona, afirma que “La realidad Wayuu es miserable, no existen los servicios públicos, y el tema del agua es muy complicado y eso es lo que básicamente está matando a la comunidad. El suministro de alimentos es nulo también y a causa de esa situación han muerto 14 mil niños en los últimos 15 años”,

Durante los siguientes 60 minutos, el documental de Guillén navega a través del océano de tragedia que vive La Guajira, “lo más grave es la mortandad de niños productos de la corrupción, producto de entregarle los recursos de La Guajira a la mafia, todo el dinero que se destino es robado, no puede ser posible que la corrupción y la explotación vayan a estar eternamente por encima de la vida de los seres humanos, particularmente de los más indefensos”. 

Cálculos de analistas apuntan a que han fallecido cerca de 6.000 personas en La Guajira, de los cuales 70% son niños, todo como saldo de la desnutrición en la región, por cierto, la zona más seca de toda Colombia.

El lanzamiento de “El río que se robaron, el exterminio de la nación Wayúu” coincidió con el anuncio definitivo de la firma del acuerdo de paz con las Farc con el Gobierno colombiano, Guillén es un defensor del tratado de paz sin embargo mantiene una posición crítica frente al Estado, después de todo ha sido la ausencia de este en La Guajira, y su laxa actitud las que hoy por hoy han discriminado a La Guajira y sus habitantes. 

“La firma de la paz acaba la guerra con las Farc, pero no se va a mejorar el clima en el país, ni va a acabarse la corrupción, ni se van a remediar los huecos en Bogotá, los problemas en el país siguen, la paz con las Farc no creo que vaya a lograr nada en La Guajira, allá hay una corrupción rampante, el proceso de paz no va a devolver el río, no se puede confundir una cosa con otra, El Estado tiene un papel que cumplir, y nosotros también tenemos el nuestro”.

Allí, contemplando su obra, Guillén sabe que la lucha por la equidad con los Wayúu sigue, después de numerosas batallas y experiencias para él solo hay una verdad, “defiendan una causa y háganlo de por vida, cualquier cosa, para que su vida sea útil, no para que les paguen, abrácenla y comprométanse con ella”.


jueves, 2 de marzo de 2017

Clasificación R


"Soy el mejor en lo que hago...aunque lo que hago no sea muy agradable". J.H

Un tipo duro camina resuelto entre los restos de una autopista destruida, arroja su arma al suelo y prende su cigarro,  tras él, una combustión se alza por los aires y los vehículos vuelan a su alrededor envueltos en llamas mientras él se aleja impasible. 

El tipo cercena la  cabeza del primer matón de turno al que enfrenta, en un baño de sangre y entrañas y no puedo evitar pensar en Taxi Driver de Martin Scorsese, en su primera cita, Robert de Niro AKA Travis Bickle invita a una mujer a salir y la lleva a un cine, sin embargo no se trata de una película cualquiera, se trata de una función de cine porno, el resultado era predecible y la mujer lo abandona tras ver los primeros minutos de la cinta.

Regreso a la realidad, este tipo duro acaba de aplastar el cráneo de otro de los secuaces del villano contra el suelo, sus huesos resuenan en la sala como lo haría una nuez al abrirse, a mi lado ella se revuelve en su asiento, mientras cubre su rostro, en cualquier momento se levantará de su silla y se irá como Betsy lo hace en Taxi Driver. Aguardo al tiempo que en la cinta un desgraciado pierde su brazo, en mi mente Tarantino asiente con la cabeza mientras aprueba  tal derroche de violencia en la cámara, es el fin.

La escena finalmente acaba y el héroe, cubierto de sangre ajena y propia, ha acabado con todos sus enemigos quienes yacen en el suelo sin vida, ella gira su rostro hacia mí y  en medio de la oscuridad de la sala de al fin veo su expresión radiante, y me siento tan poderoso como aquel hombre en la pantalla.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Arietes


"Hay un juego de adivinación -continuó Dupin- que se juega con un mapa. Uno de los participantes pide al otro que encuentre una palabra dada: el nombre de una ciudad, un río, un Estado o un imperio; en suma, cualquier palabra que figure en la abigarrada y complicada superficie del mapa. Por lo regular, un novato en el juego busca confundir a su oponente proponiéndole los nombres escritos con los caracteres más pequeños, mientras que el buen jugador escogerá aquellos que se extienden con grandes letras de una parte a otra del mapa. Estos últimos, al igual que las muestras y carteles excesivamente grandes, escapan a la atención a fuerza de ser evidentes, y en esto la desatención ocular resulta análoga al descuido que lleva al intelecto a no tomar en cuenta consideraciones excesivas y palpablemente evidentes". - La Carta Robada, Edgar Allan Poe


Ilustración: Beatrice Rodríguez


Cambiar un nombre no es fácil, un nombre debe permanecer desde el día de su bautizo hasta el día de su muerte, en sí mismo es una identidad, es una esencia, porque un nombre ya viene con unas características, piensas en  Chaplin y ya viene una imagen a tu mente, y una serie de rasgos que ya vienen consigo, es algo universal, es la magia de reconocer algo en nuestra mente con solo ser nombrado, ¿Ven la importancia de los nombres? podría empezar un monólogo semiótico alrededor de los nombres, pero no quiero eso, solo quiero resaltar su importancia,  es casi como abandonar un lugar por otro, sensación que deben conocer a la perfección los inmigrantes, los foráneos y los refugiados, porque ni siquiera se trata de dejar tu hogar, es acerca de tu tierra, tus creencias a veces hasta tu idioma.

Intentaré aterrizarlo con un ejemplo de la cotidianidad, estás a punto de mudarte y todas tus cosas ya están empacadas en cajas y echas un vistazo a tu alrededor, no hay nada colgando en las paredes y cualquier sonido retumba en el eco de ese espacio que solía ser tuyo y que ahora será de alguien más, hay una sensación de vacío, tu casa dejará de existir al cerrar la puerta tras de ti, esa ya no será tu casa, tendrás una nueva pero no será la misma.

Bien, supongo que hoy es el día de la mudanza y estoy contemplando un lugar que estoy a punto de abandonar, mi blog, que desde un principio y gracias a una filia hacia Pink Floyd siempre se llamó Another Freak In The Wall, está a punto de dejar de serlo, comenzó como un muro ¿Por qué un muro?
Porque un muro es resistente, requiere de tiempo para ser construido, un buen muro es firme, resiste al viento, a la lluvia, a una invasión, y lo más importante, sirve como linea divisoria de un lugar a otro, de un sujeto a otro, y eso era lo que requería en el momento en que lo construí, algo que me diferenciara de los demás, en primer lugar que me protegiera de todos esos arietes que intentaban romperme, en segundo lugar, un muro también es una prisión, me mantuvo apartado, supo aislarme cuando lo necesité. 

Pero las cosas ya no son así, los años han pasado y un espacio que comenzó en el anonimato ya no me permite tales libertades, dejó de estar oculto, está a la vista de todos, expuesto como en una vitrina,  y no busco que sea privado, busco que no se percaten de su existencia a pesar de estar ahí  ya no requiero de ese muro, necesito adaptarme a otras necesidades, requiero de un lugar nuevo, los muros son difíciles de saltar, y no cualquier puede hacerlo, no cualquier puede cruzarlo, necesito algo diferente, un espacio que me permita moverme de un lugar a otro sin ser visto, casi como la red de túneles que usaban los japoneses durante la II Guerra Mundial, un lugar que me de refugio si quiero pero que permita salir a observar el mundo, un espacio, un lugar silencioso, lejos del estridente ruido de afuera, un lugar oscuro y pacífico, donde no sea fácil distinguir el día  de la noche, pensé en muchas lugares, pensé en una caverna, pero el nombre tiene ya un referente Beatle, ya está gastado, además las cavernas son finitas, no, no quiero ser un cromagnon más, pensé en un guarida, pero de esas hay muchas, además la palabra tiene cierta connotación de forajido, no, descartada. 

Pensé en una colmena o un hormiguero, pero creo que esas son construcciones grupales, requieren del funcionamiento de numerosos individuos y si hay un rasgo que busco es la soledad. 

¡Un dique! pero si me pongo metafórico, la función de un dique es detener la corriente de un río, y yo no quiero detener ninguna corriente, quiero ser arrastrado por ella, sin embargo no hay que subestimar la capacidad arquitectónica de un castor, así que yendo por la misma línea, parece que lo más apropiado sería construir una madriguera, cientos de redes de túneles y cámaras conectadas entre sí, aisladas, apacibles, oscuras, acogedoras: está decidido, será una madriguera, pero no puede ser cualquier madriguera, madrigueras también hay muchas, los Weasley tienen la suya, así mismo Bugs Bunny, así que la mía también debe ser diferente, ahí está la importancia del nombre.

Así que en esencia es casi como mudarse de casa, será mi casa, pero no la misma casa, hoy muere el muro pero nace un nuevo refugio, una copia barata de la ciudadela de los hombres topo, rústica,  oculta entre la maleza, expuesta y sencilla  pero laberíntico y de difícil acceso, hoy caen los ladrillos, por última vez rayo este muro y por primera vez escribo bajo tierra,