viernes, 28 de abril de 2017

Obturar

"Soy un gato, aunque todavía no tengo nombre. No sé dónde nací. Lo primero que recuerdo es que estaba en un lugar umbrío y húmedo, donde me pasaba el día maullando sin parar. Fue en ese oscuro lugar donde por primera vez tuve ocasión de poner mis ojos sobre un espécimen de la raza humana". - Natsume Soseki


Me aseguraré de que no mueras, no quiero que mueras, y lo único que puedo hacer es dedicarte estas líneas, te regalo la inmortalidad sin que aún lo sepas, Seguirás con vida mientras sigas siendo parte de mis escritos y revivirás mientras estas palabras sean leídas por alguien más.

Hoy me encuentro frente a un camino bifurcado, ese mismo cruce de caminos en el que alguna vez Robert Johnson hizo un trato con el diablo y vendió su alma a cambio de aprender a tocar la guitarra con destreza; hoy vendería mi alma para pasar la vida junto a ti, pero esta ya es un alma fragmentada, que ha dejado parte de ella por donde va, hoy dejo otro pedazo de mi alma en este escrito y al evocarte me aseguro de tomar la decisión correcta y mientras tomo por el camino contrario, por la senda del blues, me voy tarareando esa canción de Elvis Presley... and it's just breaking my heart , cause she's not you. 

Pasarán los años y no cambiarás, no importa que suceda en el devenir de los tiempos, porque te plasmo tal como te recuerdo, justo como en el momento en que tomé esa fotografía, atesoro este encuadre, joven, con vida, con aquel vestido azul, y las mariposas, y las mariquitas, incluso las luciérnagas que creí ver, la forma de tu cabello y esa sonrisa tuya que tanto me gusta, el obturador hace su trabajo mientras agrego a mi memoria este pedazo de existencia, porque tal como hablábamos: no dimensionamos la felicidad de los momentos hasta muchos años después.

Me alejo y ya pienso en las noches que te evocaré en medio de remolinos de alcohol, preguntándome si en realidad existió alguien así o si tan solo fue un invento de mi fugaz corazón. Desde las sombras, absorto en otro de esos vacíos existenciales intentaré recordar la sensación que me invadía cuando caminaba junto a ti y no podré evitar preguntarme en dónde estarás, Me alejo y pienso que está bien hacerlo pues sé bien que tampoco te gustan los finales felices

domingo, 23 de abril de 2017

Cinismo y pupilas de humo



"Siempre — decía— llevamos una máscara, una máscara que nunca es la misma sino que cambia para cada uno de los papeles que tenemos asignados en la vida: la del profesor, la del amante, la del intelectual, la del marido engañado, la del héroe, la del hermano cariñoso. Pero ¿qué máscara nos ponemos o qué máscara nos queda cuando estamos en soledad, cuando creemos que nadie, nadie, nos observa, nos controla, nos escucha, nos exige, nos suplica, nos intima, nos ataca?"


Deseé ser un perro, puro y sincero como un perro, vivir la sencillez y desfachatez de la vida canina, ser austero e independiente, ¿Acaso la naturaleza obedece a fronteras?.


"Estoy solo, pero camino como un ejército que irrumpiera en una ciudad" 

La madera se siente caliente bajo mis pies, el aire está tibio a pesar de que la ventana está abierta en medio de la madrugada, el calor es insoportable, salgo a caminar mientras pienso en amigos, en mis némesis, en antiguos amores, en las figuras públicas, en mis familiares y me invade una sensación inexplicable, ¡Qué falso es el mundo y quienes lo habitan! Me sentí, solo, viejo y paranoico, regresa a mi esa tendencia auto destructiva de sentirme traicionado por aquellos que me rodean y de encerrarme en ese caparazón infranqueable, siempre un naufrago, siempre en mi isla, el eco de una casa vacía, la compañía de un locutor poniendo un éxito en la radio, el reflejo en la ventana del autobús, el abrir la nevera en busca de comida, el cerrar tras de ti la puerta de tu casa con alivio, seguro de que afuera han quedado todos los males de este mundo. 


A pesar de eso, no tengo ganas de volver a casa, no sé a donde ir, aguardo a que oscurezca, vago por las calles entre vagabundos y putas, me gustaría tener un lugar al que ir, con la seguridad de que alguien tome mi mano y a lo mejor impida que me ahogue en mi desconcierto y soledad, no quiero ir a casa porque sé que no encontraré nada allí, el tiempo se deslizará lentamente y solo me hundiré para ver las burbujas de mis sueños ascender para luego estallar y morir mientras mis pulmones suplican por oxígeno. Me abordará esa extraña sensación que comienza en la boca de mi estómago y sube por mi tráquea, esa repugnancia dulzona de la que habla Sartre,¡Ya estoy hablando de Sartre!, no puedo evitar sentirme pretencioso en ocasiones, como todos. 


"Los cuervos devoran a los muertos y los aduladores a los vivos "

Hablan del mundo real, de conducir autos, de ir a bares, de dietas, del último celular que vale al menos tres salarios mínimos, de inversiones, de facturas, se hacen los interesantes citando a Cortázar y a Kubrick pero pocos comprenden el mensaje detrás de sus obras. Todos inmersos en su burocracia, en su moda, en la complicada forma de hacer las cosas, la gente asume que yo también hago parte de ese mundo pero no es verdad, no me interesa en lo más mínimo hacer parte de esta realidad, 

Una conversación es sensata cuando ambos interlocutores dejan de hablar y permiten que el silencio los invada, el silencio está bien, es una muestra de que ambos dijeron lo que debían decir. Por otro lado están esas otras conversaciones en las que todos se están pisando e interrumpiendo continuamente creyendo que lo que pueden decir es más importante.

"Es extraño que todo me dé lo mismo; me espanta".

Soy un pedazo de basura que se esconde tras su propia máscara, expongo mis debilidades y la uso como mi propio escudo, uso la mascara de alguien que quiere ser todo lo que no crea que puede existir, soy un cínico que no cree en la sinceridad o bondad humana, creo que todo va ligado a los intereses, a una forma posterior de tener poder sobre alguien más, no creo en las motivaciones humanas ni en sus acciones, tiendo a expresarme de forma irónica, sarcástica y burlona, lo siento, mi sinceridad me supera.

Estoy vacío, el lícor no me embriaga, el sexo no me da placer, las drogas no me estimulan y la opinión de los demás me tiene sin cuidado. Me quedo viendo a las personas sin que se den cuenta, casi puedo ver donde termina su rostro y empieza su máscara, te buscan únicamente cuando requieren de tu ayuda, piden ser escuchadas pero se enfadan cuando deben afrontar la verdad, ¿Por qué siempre deben tener la razón? me hablan de sus vidas pero yo estoy absorto en mi pequeño caparazón, en mi intento de vida canina condenada al fracaso por la forma en que funciona el mundo hoy.


martes, 18 de abril de 2017

Ebrio en la lluvia



El cielo es un toldo uniforme y grisáceo y la lluvia cae sin dar tregua, comenzó como el deslizar del tiempo en el interior de un reloj de arena, gota tras gota, ovaladas e inofensivas que caen como un avión en colisión, estrellándose contra el suelo en una sangrienta caída libre de moléculas que quedan esparcidas en asfalto dejando tras de sí ese olor particular a Petricor, el olor mismo de la vida que trae consigo la lluvia. 

La visión se dificulta y el torrencial ruido del agua al caer distorsiona los sentidos, en poco tiempo el cabello cubre su rostro, dificultando aún más la visión. Las luces de los semáforos se transforman en una especie de llamas líquidas que flotan con fuerza propia casi como derritiéndose.

Los transeúntes buscan protección y corren a refugiarse como si se tratara de una lluvia de meteoritos, mientras, los valientes, o más bien aquellos que no tienen nada que perder, se aventuran al exterior y como si se tratase de sumergirse en profundas aguas, se enfrentan al aguacero.

Se hace difícil ubicarse tras avanzar algunos metros, el agua sube, las gotas resbalan por las mejillas como si se tratase de lágrimas y avanzar entre charcos es como atravesar un campo minado, hay un punto en el que todo está tan mojado que ya no importa si se pisa un charco o si un auto salpica con con sus poderosos neumáticos a los miserables que permanecen bajo el agua, ya no importa al fin y al cabo es simple agua. 

Los charcos se unen y las calles se convierten en afluentes tormentosos, los zapatos surcan el asfalto y se puede sentir el agua penetrar la suela y enviar una descarga nerviosa de un hielo atravezando  la piel. 


Lo cierto es que nunca antes el mundo había sido tan suyo, tan libre, son pocos en las calles y se puede correr, gritar, saltar, maldecir, nadie va a hacer nada, únicamente mirar desde lo seco y cálido de sus ventanas, correr no equivale a negarse menos. 

Debes llegar a tu destino y nada lo impedirá, el cielo comienza a iluminarse con los relámpagos que anteceden al trueno, la ropa pesa pero nada puede detener a un vagabundo que como un capitán ebrio  y soberbio de euforia y alcohol, se aferra a las amarras de su embarcación con una mano mientras con la otra sostiene una botella de ron a medio terminar.


¿Es esta la furia de Dios? Creo que puede hacer algo mejor, porque no pienso detenerme. Una afronta irreverente. 

sábado, 11 de marzo de 2017

Es importante entender la historia de Megadeth: Kiko Loureiro

Fotografía: Creative Commons/Felipe Andreoli

 Por Cristian Mora J


El virtuoso guitarrista Pedro Henrique “Kiko” Loureiro se refirió al lanzamiento de Dystopia, el quinceavo álbum de estudio de Megadeth, banda a la que se unió en el 2015 y del aporte que ha dado su guitarra y su técnica desde entonces.

Kiko comenzó a tocar la guitarra acústica a los 13 años, inspirado por otros grandes guitarristas como Eddie Van Halen, Jimmy Page, Jimi Hendrix y Randy Rhoads.

El guitarrista recuerda cómo fue el día que se presentó ante Megadeth, “el día de la audición fui a Nashville, donde habita Dave, con mi guitarra acústica y mi guitarra eléctrica, preparé cuatro canciones de Megadeth, grabé “Hangar 18”, “Trust”, “Holy Wars” y “Symphony Of Destruction”, iba preparado porque pensaba que tenía una audición, y en realidad lo que paso fue que hablamos de la vida, hicimos bromas, pasamos el día juntos, almorzamos, cenamos, tomamos cerveza y fue algo muy relajado, la audición fue una cosa de conversación, de personalidad, pasé un par de días más con ellos y luego anunciaron mi entrada”.

El ex guitarrista de la banda brasileña de Power metal, Angra se unió a las filas de la banda de Thrash metal liderada por Dave Mustaine después de la salida de Chris Broderick, con su llegada inyectó vitalidad al sonido de la agrupación sin alterar el sonido característico de la agrupación.

“Es importante conocer el concepto de un grupo como Megadeth, su personalidad, sus integrantes qué buscan, qué quieren, la transición fue muy normal, es importante entender la historia de Megadeth”afirma el guitarrista acerca del cambio que significó pasar de Angra a Megadeth.

“Hay una gran amistad y buenas relaciones en Megadeth, creo que eso son los secretos de Dystopia, una gran energía, estar enfocados en hacer lo mejor y trabajar juntos”.

jueves, 9 de marzo de 2017

Denunciar la inequidad en La Guajira a través de la ley, la palabra y la imagen

Por Cristian Mora J

Gonzalo Guillen se mezcla entre los espectadores de su documental, sostiene un viejo portafolio en su mano izquierda mientras va de un lado a otro hablando, estrechando manos y saludando a académicos con los que intercambia opiniones mientras espera ansioso la proyección de su más reciente trabajo periodístico, el documental “El río que se robaron, el exterminio de la nación Wayúu”.

Fuertemente influenciado por su padre, el sociólogo Fernando Guillén, Gonzalo cumplirá 41 años de carrera periodística ininterrumpida, una larga trayectoria que le ha permitido distinguir los matices de su oficio y lograr ubicarse del lado correcto de la profesión: “siempre he sido simplemente un reportero, desde que comencé hasta hoy, he estado en lo mismo, siempre he salido a investigar, pero el periodismo es uno solo y es el que ejerzo, yo hago mi trabajo, no más que eso, no soy de farándula, por mi carácter tampoco me gusta ser protagonista de nada”. 

Sí, Guillén ha sido un hombre discreto, pero que su sigilo no lo engañe, su trabajo ha sido cauto pero certero, durante el proceso, Guillén y su periodismo de investigación han logrado poner tras las rejas a personajes como Juan Francisco Gómez Cerchar, mejor conocido como ‘Kiko’ Gómez, ex gobernador de La Guajira y responsable de 132 homicidios, entre ellos el de Yandra Brito, ex alcaldesa de Barrancas quien contactó a Guillén meses antes de morir, un suceso que volcaría la mirada del periodista al extremo norte del país, una región abandonada por el Estado y que hasta hace algún tiempo se encontraba bajo la intimidante sombra de temor que proyectaban Gómez y los suyos. 

En la mitad del lugar, mientras las personas llegan y se acomodan en sus asientos, un hombre permanece de pie, atento a cualquier movimiento extraño o sospechoso, este es tan solo uno de los hombres encargados de la férrea seguridad del periodista, porque hacer fuertes denuncias en Colombia bajo el silencio de los medios de comunicación y los discursos mediáticos del Gobierno lo ha convertido en uno de los periodistas más amenazados del país.

Cada que se toca el tema, Guillén le resta importancia e incluso se atreve a hacer un poco de humor con la situación:

“La cantidad de enemigos que tengo es inmensa, la recompensa por matarme a mí es de mil millones de pesos, así que el que este corto de plata…” - “Yo tengo que moverme con un ejército de escoltas, las amenazas son miles, eso me parece un tema secundario, toca enfrentar a la corrupción, porque es que si no, se nos va a acabar el país, hay que ganarle a la mafia, a la corrupción, hay que tener algo de valor, sí, uno se meter a torear mafiosos pues claro que está amenazado pero ningún periodista es más periodista, ni más valioso por estar amenazado, es algo personal”. 

Finalmente las luces del auditorio se apagan y un enorme desierto surge ante los espectadores, mientras un par de personas arrastran los pies al atravesar el desolado paisaje que dibuja la pantalla, por ese mismo lugar solía correr el río Ranchería, única fuente de agua en La Guajira, ahora represado para explotar el carbón que se encuentra debajo del cauce, amenaza con matar de hambre y sed a los habitantes de las rancherías aledañas, una acción alcahueteada por las mafias y supervisada bajo la hipócrita mirada de las trasnacionales. 
Carlos Franco, gerente de Cerrejón, complejo de minería que se abastece del Ranchería, habló con Guillén, y se refirió a las enormes cantidades de agua que demanda su compañía y aseguró que “únicamente un 10% del agua que se usa es tomada del río, sin embargo, admitió que toda acción humana tiene consecuencias”, tal como si su afirmación justificara la alarmante situación que se vive en La Guajira. 


El encarcelamiento de ‘Kiko’ Gómez, golpe asestado por Guillén a la corrupción en el departamento, fue clave para lograr ingresar a la frágil comunidad Wayúu, una gran amistad y cercanía con el pueblo indígena basada en la confianza y la paciencia le permitió materializar “El río que se robaron, el exterminio de la nación Wayúu”, lo que originalmente comenzó como un denunció se convirtió en el medio parar mostrar al mundo el genocidio que se vive en La Guajira.

Javier Rojas, representante Wayúu quien ha sido constantemente amenazado por denunciar la corrupción de la zona, afirma que “La realidad Wayuu es miserable, no existen los servicios públicos, y el tema del agua es muy complicado y eso es lo que básicamente está matando a la comunidad. El suministro de alimentos es nulo también y a causa de esa situación han muerto 14 mil niños en los últimos 15 años”,

Durante los siguientes 60 minutos, el documental de Guillén navega a través del océano de tragedia que vive La Guajira, “lo más grave es la mortandad de niños productos de la corrupción, producto de entregarle los recursos de La Guajira a la mafia, todo el dinero que se destino es robado, no puede ser posible que la corrupción y la explotación vayan a estar eternamente por encima de la vida de los seres humanos, particularmente de los más indefensos”. 

Cálculos de analistas apuntan a que han fallecido cerca de 6.000 personas en La Guajira, de los cuales 70% son niños, todo como saldo de la desnutrición en la región, por cierto, la zona más seca de toda Colombia.

El lanzamiento de “El río que se robaron, el exterminio de la nación Wayúu” coincidió con el anuncio definitivo de la firma del acuerdo de paz con las Farc con el Gobierno colombiano, Guillén es un defensor del tratado de paz sin embargo mantiene una posición crítica frente al Estado, después de todo ha sido la ausencia de este en La Guajira, y su laxa actitud las que hoy por hoy han discriminado a La Guajira y sus habitantes. 

“La firma de la paz acaba la guerra con las Farc, pero no se va a mejorar el clima en el país, ni va a acabarse la corrupción, ni se van a remediar los huecos en Bogotá, los problemas en el país siguen, la paz con las Farc no creo que vaya a lograr nada en La Guajira, allá hay una corrupción rampante, el proceso de paz no va a devolver el río, no se puede confundir una cosa con otra, El Estado tiene un papel que cumplir, y nosotros también tenemos el nuestro”.

Allí, contemplando su obra, Guillén sabe que la lucha por la equidad con los Wayúu sigue, después de numerosas batallas y experiencias para él solo hay una verdad, “defiendan una causa y háganlo de por vida, cualquier cosa, para que su vida sea útil, no para que les paguen, abrácenla y comprométanse con ella”.


jueves, 2 de marzo de 2017

Clasificación R


"Soy el mejor en lo que hago...aunque lo que hago no sea muy agradable". J.H

Un tipo duro camina resuelto entre los restos de una autopista destruida, arroja su arma al suelo y prende su cigarro,  tras él, una combustión se alza por los aires y los vehículos vuelan a su alrededor envueltos en llamas mientras él se aleja impasible. 

El tipo cercena la  cabeza del primer matón de turno al que enfrenta, en un baño de sangre y entrañas y no puedo evitar pensar en Taxi Driver de Martin Scorsese, en su primera cita, Robert de Niro AKA Travis Bickle invita a una mujer a salir y la lleva a un cine, sin embargo no se trata de una película cualquiera, se trata de una función de cine porno, el resultado era predecible y la mujer lo abandona tras ver los primeros minutos de la cinta.

Regreso a la realidad, este tipo duro acaba de aplastar el cráneo de otro de los secuaces del villano contra el suelo, sus huesos resuenan en la sala como lo haría una nuez al abrirse, a mi lado ella se revuelve en su asiento, mientras cubre su rostro, en cualquier momento se levantará de su silla y se irá como Betsy lo hace en Taxi Driver. Aguardo al tiempo que en la cinta un desgraciado pierde su brazo, en mi mente Tarantino asiente con la cabeza mientras aprueba  tal derroche de violencia en la cámara, es el fin.

La escena finalmente acaba y el héroe, cubierto de sangre ajena y propia, ha acabado con todos sus enemigos quienes yacen en el suelo sin vida, ella gira su rostro hacia mí y  en medio de la oscuridad de la sala de al fin veo su expresión radiante, y me siento tan poderoso como aquel hombre en la pantalla.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Arietes


"Hay un juego de adivinación -continuó Dupin- que se juega con un mapa. Uno de los participantes pide al otro que encuentre una palabra dada: el nombre de una ciudad, un río, un Estado o un imperio; en suma, cualquier palabra que figure en la abigarrada y complicada superficie del mapa. Por lo regular, un novato en el juego busca confundir a su oponente proponiéndole los nombres escritos con los caracteres más pequeños, mientras que el buen jugador escogerá aquellos que se extienden con grandes letras de una parte a otra del mapa. Estos últimos, al igual que las muestras y carteles excesivamente grandes, escapan a la atención a fuerza de ser evidentes, y en esto la desatención ocular resulta análoga al descuido que lleva al intelecto a no tomar en cuenta consideraciones excesivas y palpablemente evidentes". - La Carta Robada, Edgar Allan Poe


Ilustración: Beatrice Rodríguez


Cambiar un nombre no es fácil, un nombre debe permanecer desde el día de su bautizo hasta el día de su muerte, en sí mismo es una identidad, es una esencia, porque un nombre ya viene con unas características, piensas en  Chaplin y ya viene una imagen a tu mente, y una serie de rasgos que ya vienen consigo, es algo universal, es la magia de reconocer algo en nuestra mente con solo ser nombrado, ¿Ven la importancia de los nombres? podría empezar un monólogo semiótico alrededor de los nombres, pero no quiero eso, solo quiero resaltar su importancia,  es casi como abandonar un lugar por otro, sensación que deben conocer a la perfección los inmigrantes, los foráneos y los refugiados, porque ni siquiera se trata de dejar tu hogar, es acerca de tu tierra, tus creencias a veces hasta tu idioma.

Intentaré aterrizarlo con un ejemplo de la cotidianidad, estás a punto de mudarte y todas tus cosas ya están empacadas en cajas y echas un vistazo a tu alrededor, no hay nada colgando en las paredes y cualquier sonido retumba en el eco de ese espacio que solía ser tuyo y que ahora será de alguien más, hay una sensación de vacío, tu casa dejará de existir al cerrar la puerta tras de ti, esa ya no será tu casa, tendrás una nueva pero no será la misma.

Bien, supongo que hoy es el día de la mudanza y estoy contemplando un lugar que estoy a punto de abandonar, mi blog, que desde un principio y gracias a una filia hacia Pink Floyd siempre se llamó Another Freak In The Wall, está a punto de dejar de serlo, comenzó como un muro ¿Por qué un muro?
Porque un muro es resistente, requiere de tiempo para ser construido, un buen muro es firme, resiste al viento, a la lluvia, a una invasión, y lo más importante, sirve como linea divisoria de un lugar a otro, de un sujeto a otro, y eso era lo que requería en el momento en que lo construí, algo que me diferenciara de los demás, en primer lugar que me protegiera de todos esos arietes que intentaban romperme, en segundo lugar, un muro también es una prisión, me mantuvo apartado, supo aislarme cuando lo necesité. 

Pero las cosas ya no son así, los años han pasado y un espacio que comenzó en el anonimato ya no me permite tales libertades, dejó de estar oculto, está a la vista de todos, expuesto como en una vitrina,  y no busco que sea privado, busco que no se percaten de su existencia a pesar de estar ahí  ya no requiero de ese muro, necesito adaptarme a otras necesidades, requiero de un lugar nuevo, los muros son difíciles de saltar, y no cualquier puede hacerlo, no cualquier puede cruzarlo, necesito algo diferente, un espacio que me permita moverme de un lugar a otro sin ser visto, casi como la red de túneles que usaban los japoneses durante la II Guerra Mundial, un lugar que me de refugio si quiero pero que permita salir a observar el mundo, un espacio, un lugar silencioso, lejos del estridente ruido de afuera, un lugar oscuro y pacífico, donde no sea fácil distinguir el día  de la noche, pensé en muchas lugares, pensé en una caverna, pero el nombre tiene ya un referente Beatle, ya está gastado, además las cavernas son finitas, no, no quiero ser un cromagnon más, pensé en un guarida, pero de esas hay muchas, además la palabra tiene cierta connotación de forajido, no, descartada. 

Pensé en una colmena o un hormiguero, pero creo que esas son construcciones grupales, requieren del funcionamiento de numerosos individuos y si hay un rasgo que busco es la soledad. 

¡Un dique! pero si me pongo metafórico, la función de un dique es detener la corriente de un río, y yo no quiero detener ninguna corriente, quiero ser arrastrado por ella, sin embargo no hay que subestimar la capacidad arquitectónica de un castor, así que yendo por la misma línea, parece que lo más apropiado sería construir una madriguera, cientos de redes de túneles y cámaras conectadas entre sí, aisladas, apacibles, oscuras, acogedoras: está decidido, será una madriguera, pero no puede ser cualquier madriguera, madrigueras también hay muchas, los Weasley tienen la suya, así mismo Bugs Bunny, así que la mía también debe ser diferente, ahí está la importancia del nombre.

Así que en esencia es casi como mudarse de casa, será mi casa, pero no la misma casa, hoy muere el muro pero nace un nuevo refugio, una copia barata de la ciudadela de los hombres topo, rústica,  oculta entre la maleza, expuesta y sencilla  pero laberíntico y de difícil acceso, hoy caen los ladrillos, por última vez rayo este muro y por primera vez escribo bajo tierra, 

viernes, 17 de febrero de 2017

Un hombre sin fe


"Puesto que para tener una visión negra del mundo hay que haber creído antes en él y en sus posibilidades. Y todavía resulta más curioso y paradojal que los pesimistas, una vez que resultaron desilusionados, no son constantes y sistemáticamente desesperanzados, sino que, en cierto modo, parecen dispuestos a renovar su esperanza a cada instante aunque lo disimulen debajo de su negra envoltura de amargados universales, en virtud de una suerte de pudor metafísico; como si el pesimismo, para mantenerse fuerte y siempre vigoroso, necesitase de vez en cuando un nuevo impulso producido por una nueva y brutal desilusión". Ernesto Sábato

Siento un pequeño cosquilleo en el ápice de mi dedo índice, un insecto desciende por las yemas de mis dedos, dirigiéndose  a la palma de mi mano, lo que para mí es una pulgada, para el pequeño invertebrado la distancia del punto A al punto B es una distancia kilométrica, dejo que recorra mi mano mientras lo observo: así que así se debe sentir Dios, observar desde un plano cenital lo simple que es un vida, inferior, indefenso, sumiso si se quiere, incluso ignorando que es observado por alguien que podría finalizar con su vida en cuestión de segundos con un simple mover de un dedo.

Camino mientras el pequeño insecto recorre mi cuerpo, el sopor cae sobre mí como el el sol cae tras los edificios, no quiero ir a casa, desorientado, paradójicamente termino frente a una iglesia, esa que critico cada que puedo, esa misma en la que dejé de creer hace mucho. Casi como si Don Quijote de la Mancha se parara frente a un molino de viento y en lugar de embestirlo con su lanza se detuviera a admirar la belleza de sus aspas, así pues ingresó a mi molino personal, hipócrita  y descarado.

Se viene a mi mente una frase en particular de una conversación pasada:

- No pierdas la fe.

En aquel momento guardé silencio, porque no tengo fe que perder, soy un hombre sin fe, y a pesar de eso le muestro al mundo mi mejor rostro, el mundo te puede tener agarrado del cuello mientras tus pies se sacuden y tu cabeza suplica por oxígeno, pero tú seguirás allí, sonriéndole al maldito bastardo , un hombre sin fe, pero con esperanza ¿Eso cuenta?.

Cruzo el umbral de la casa de Dios. A pesar de mi posición incrédula,  las iglesias siempre me han parecido lugares atractivos  claro que esta vez hablo de las iglesias desde un punto de vista arquitectónico, no teológico, son atemporales, silenciosas  y son uno de los pocos lugares que en la actualidad en la que aún existe un ámbito de respeto

Los confesionarios siempre me han parecido invenciones curiosas, no puedo evitar pensar en una línea caliente, a fin de cuentas, tras un confesionario se oculta una voz desconocida que aguarda al otro lado, preparada para escuchar nuestros más oscuros secretos, tal como lo haría una operadora erótica en el primer caso. 

El sacerdote aguarda en su cubículo, mira su celular, no sé qué clase de páginas pueda seguir un sacerdote, cada pensamiento que cruza por mi mente me hace menos merecedor de estar pisando un lugar sagrado para muchos, me arrodillo y aguardo a que el sacerdote se percate de mi presencia y dé el banderazo de salida.

Han pasado 13 años desde mi primera y última confesión, la lista de pecados y faltas debe exceder el crédito celestial que adquirí cuando fui bautizado, intento pensar en mis pecados, en todas las veces que he sido un blasfemo, tal como lo soy ahora al momento de escribir estas líneas, intento recordar cada una de mis fallas...nada.

El sacerdote aguarda por mi confesión así que opto por revelarle mi alejamiento de la religión, le hablo de mis dificultades, de una forma superficial, casi como si no fuera mi problema, cuando en realidad quisiera soltarlo todo, mis miedos, mis frustraciones, mis inseguridades, mis demonios, mis fracasos, eso sí sería una auténtica confesión, me quedo en silencio y aguardo a que el sacerdote me responda, su acento lo delata, es probablemente belga o francés, tiene cierta dificultad en encontrar las palabras que busca para transmitir lo que quiere decir, sin embargo lo logra....

Sus palabras finales son cortantes pero directas..."con la mucha o poca fe que le quede....", el resto de la frase se hunde en mi mente, me atraviesa como un cuchillo frío entre mis entrañas, mientras agradezco al religioso por su atención y me levanto.

La penitencia es sencilla, pero antes de cumplirla hay algo más que debo hacer, doy un par de pasos, poso mi mano sobre una banca y con la delicadeza que una madre pone a un bebé en su cuna  dejo que el pequeño insecto que me ha acompañado todo el camino se deslice hasta que deja mi mano y pueda seguir con su rumbo, este comienza a caminar sobre la madera y lo veo alejarse poco a poco, pero antes de que pueda avanzar lo suficiente otra persona aparece y propina un manotazo sobre la banca antes de sentarse, aplastando al pequeño insecto y con él a  mi renovada fe. 

Al final siempre es algo más lo que te destruye.



miércoles, 15 de febrero de 2017

Mañana

Un reloj de pared me mira del otro lado de la habitación, sus manecillas están detenidas casi como si me hicieran una seña obscena con la mano, el secundero va de adelante para atrás atrapado en un espiral...  malas pasadas que nos juega el tiempo, lo único que valida nuestro pasado es la conciencia de que sí sucedió un acontecimiento de tal manera,o al menos desde nuestra percepción, otra persona puede tener otra versión ¿Acaso la historia no la escriben los vencedores?, la memoria es nuestro único testigo y a pesar de eso, no es suficiente,  la única verdad es el hoy, el ahora, el ser capaz de dimensionar que lo estoy viviendo, es lo único que medianamente se posee y sin embargo a pesar de saberlo, no nos pertenece,  cada vez que nos damos cuenta ya es tarde, porque ya sucedió, no por eso deja de ser verdad pero le otorga un tinte de irrealidad ¿Sucedió de la forma en que lo recuerdo?.  

El ayer tiene la misma validez que la palabra mañana, el mañana y su maldita connotación esperanzadora que simboliza lo incierto del futuro y a la vez la confianza de que en un lapso de tiempo medianamente corto nuestra realidad pueda ser mejorada o cambiada: "mañana le hablaré a esa persona" (porque hoy ya no fue) "mañana será un día mejor, (porque cada día es una nueva oportunidad de empezar de nuevo), "Veámonos mañana" (porque hoy no hay tiempo) sin embargo no hay expresión más falsa y cándida, ¿Y si los días no fueran de 24 horas? Los conceptos de semana,  mes y  año, son simples concepciones astronómicas que nada tienen que ver con la esperanza que guardamos de que en realidad algo pase y cambie el curso de la vida, que nos haga olvidar lo rutinario de nuestra existencia. 

Tiene otros usos, por supuesto, casi como la caducidad de un recibo o una deuda por pagar, una falsa sensación de seguridad, como el enfermo terminal que o bien piensa que finalmente morirá un lunes en la mañana, como aquel que aún conserva la esperanza de que con el primer rayo de la mañana le sea anunciado que han encontrado un donante de órganos compatible, aplaza sus pendientes y sus pesares, confiando  su destino a aquel remoto e inexistente tiempo, porque ese mañana no existe, la vemos como una cura lejana a nuestras carencias, como el transeúnte que hace fila y aguarda pacientemente el metro retrasado, sabe que va a llegar, pero no sabe cuándo. Somos solo proyecciones inciertas de un mañana que no existe, y un ayer que ya se extinguió, porque mi mañana es el hoy de alguien y el ayer de otra persona, y ya nada puede ser real. 

jueves, 12 de enero de 2017

Nieve


Y entra el amor, flaco y mojao, como una raspa de pescao, como un beso puesto al trasluz, y de su mano llegas tú, con tu pelo como el betún, como un piropo bien tirao

Nuestros pies se mezclaron bajo las sábanas, como tentáculos rasgando las profundidades del océano,  mi corazón late como un metrónomo, tez de nieve, nariz de zanahoria, perfilada, labios cereza, una bufanda cubre su delicado cuello, fría, haces a un lado su cabello el cual deja al descubierto tu garganta, me siento como Nosferatu, como Bram Stoker mientras escribe Drácula, sedientos de besos, de tinta y de sangre.

A lo lejos suena 'Modern Love' de Bowie pero en realidad parece tan lejano, porque lo único que escucho en realidad es su voz susurrar a mi oído, sabe todo acerca de mí y yo sé todo acerca de ella, mujer del rock and roll, mujer psicodélica, mujer Arcade, escarcha derritiéndose en mis brazos. 

Sigo ausente, apenas si me doy cuenta que su silueta se hace cada vez más imperceptible, su voz pasa a ser  pequeño murmullo que se reduce hasta desvanecerse y una vez más ella desaparece en medio de la oscuridad, todo queda en silencio, Björk ha reemplazado a David Bowie y entre música de Hendrix, Morrison Amy y Bon Scott intento ponerme de pie pero permanezco boca arriba, tumbado en la cama, buscando la forma de regresar a la realidad.

Veo borroso, no sé si es el alcohol que circula por mi organismo y engaña a mis sentidos o si es la luz del día que me enceguece con su fulgor desde que he sido abrigado por las alas del insomnio y el ocaso, pero cuando salgo a las calles, veo borroso y al verte, veo doble, en las aceras, en las paradas de autobús, en los semáforos y es tu ausencia que se ha hecho tan real que ahora yo soy la sombra y tú, de carne y hueso, aguardas por mi llegada,  me atormentas, me sigues de cerca, robándome la existencia. Lo único peor que enamorase de una mujer cuyos ojos no te ven, es enamorarse de una mujer que ya está con alguien más, ambos escenarios, que a fin de cuentas vienen a ser lo mismo son catastróficos y dignos de convertirlos en poesía.


miércoles, 28 de diciembre de 2016

Vejez

"No te preocupes por los rechazos. Llevo 25 cigarrillos esta noche y cerveza ni te digo. El teléfono sólo ha sonado una vez: número equivocado” - Charles Bukowski

30 tabletas de Nifedipino
30 tabletas de Atorvastatina
60 tabletas de Losartan
30 tabletas de Hidroclorotiazida

Esta es la lista de medicamentos que me permiten seguir con vida, la Nifedipina, la Hidrocloroatiazida y el Losartan mantienen mi presión arterial estables, la Atorsvastatina disminuye mis niveles de colesterol y previene la posibilidad de un infarto, un cúmulo de medicamentos que se aseguran de apartar a la parca de mi puerta, postergando la inevitable.

Arrojo las pastillas a través de la primera alcantarilla que veo, mientras paso al frente de un hogar geriátrico, del otro lado de la verja miradas tristes y con cataratas me ven deshacerme del último medicamento,  asombrados, se aferran a la vida con más de aquellos mismos medicamentos, sus cuerpos sin fuerza, respaldados por sillas de ruedas y caminadoras, añoran la libertad que yo aún poseo, añoran volver a su juventud, salir a bailar, frecuentar el billar, vagar por las calles y caminar por la ciudad, la misma ciudad que se encargó de darles la espalda y confinarlos al olvido los últimos años de vida. En realidad, nunca quise vivir tanto, supongo que no fui lo suficientemente valiente o cobarde para halar del gatillo o arrojarme de algún rascacielos, un sobreviviente a fin de cuentas.

Al salir esta mañana el vinilo de Sidney Bechet giraba en el tocadiscos, "Petite Fleur", al salir dejo tras de mí la puerta abierta, no pienso regresar.  ¿Por qué el mundo es tan triste? le escucho decir a una joven mientras camino - cariño, la soledad pasó de ser un sentimiento a ser una epidemia, el mundo gira por inercia y ya nada es suficiente. A veces me cuesta salir de la cama y verle la cara al mundo, un mundo que ha dejado atrás su humanidad y deja ver su lado más hipócrita, gira cada vez más rápido mientras yo parezco volverme más lento.

Camino entre las tumbas y repaso una lista de mis amigos y conocidos, tacho nombre tras nombre, víctimas de sus propios vicios y demonios, cerraron sus ojos para no volverlos a abrir, sorprendidos por la muerte en la flor de sus vidas, en la cumbre de su éxito, o en el hedor de sus fracasos, al final todos terminan por sucumbir ante la fuerza imparable de este mundo  y ante aquel dispendioso peaje que te cobra la vida cada cierto tiempo, exigiendo tu cordura, tu tiempo y tu corazón, como tributo para seguir a flote en esta letrina que te recuerda que al final todo es temporal, nada permanece.

Las calles se han vuelto más largas, el suelo se siente frágil bajo mis pies y el frío equilibrio de mi bastón, ya no puedo seguir el paso, igual que nunca pude seguir el paso del sistema, del establishment, apatrida, incomprendido por la sociedad, marginado e incomprendido, me relegué al anonimato. Solía pensar que rendirse era un sinónimo de debilidad, que no debía dar el brazo a torcer, sin importar las probabilidades, debía mantener la cabeza erguida, no agacharla y luchar por un propósito, no por orgullo, ni por esa obstinación que conozco tan bien, con el tiempo comprendes que a veces es mejor hacerse a un lado, evitar las vías del tren. No está mal hacerse a un lado, hay gente que no necesita ser salvada.

Hay viene mi locomotora....