domingo, 7 de diciembre de 2014

La marcha de los Hibakusha,

Sadako Sasaki
¿Saben lo que es un Hibakusha? Es el termino con el que se designa a los sobrevivientes de las bombas atómicas lanzadas sobre Japón durante la II Guerra Mundial en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, tan solo imaginar lo que debieron sentir los habitantes de estas regiones aquel día causa escalofríos,, sin embargo el presenciar aquella famosa nube en forma de hongo también debió ser un panorama devastador, patético e igualmente cautivador ¿No es así?.

Imaginen el escenario, un B29 sobrevuela el cielo de Hiroshima, son los aviones que están acostumbrados a ver los japoneses pues ya conocen por costumbre la artilleria americana, no es un escenario extraño, pero si es inquietante el hecho de que sea solo un avión, de que haya dejado su formación atrás y se haya aventurado a sobrevolar los cielos japoneses de forma solitaria.

Un objeto se desprende del avión, silencio, algunos habitantes observan como el objeto desciende apoyado por un paracaidas, cuando el misterioso objeto continúa su descenso, súbitamente el cielo habitualmente azul pasa a ser amarillo y luego rojo, las nubes se expanden con velocidad y  un inmenso hongo de cenizas y fuego asciende, quienes lo vieron no lo sabían aún, pero eran testigos del inmenso efecto de la onda expansiva de la bomba atómica.

Detecta un repentino fulgor con el rabillo del ojo, que es seguido de un enceguecedor  destello de luz, una fuerza lo empuja varios metros hacia atrás, una repentina ola de calor insoportable y asfixiante lo rodea, los cristales vuelan por los aires, permanece tendido en el suelo, en su hogar o en su defecto en el lugar donde la explosión lo haya sorprendido, el resplandor ha desaparecido y todo queda inmerso en la oscuridad, aquellos desgraciados que se encontraba en el epicentro de la explosión nunca supieron que sucedió, sus cuerpos se desintegraron al instante. Es durante esos segundos que no piensa en nadie más, no piensa en sus hijos, no piensasen sus padres, no piensas en su amigo que está al lado sufriendo lo mismo que él, solo piensa en sobrevivir

Recupera el sentido debido al dolor que siente en su cuerpo, todo es incierto, solo hay silencio y un olor a carne quemada en el aire, es desconcertante saber que al final la carne ahumada huele igual no importa si es de humano, vaca o pescado. No sabe nada de nadie, el destino de quiene conoce es incierto. se levanta para descubrir que está completo pero que a pesar de eso, sus ropas ya no existen o en el peor de los casos se han fusionado con su piel y las quemaduras producto del estallido.

Tras el silencio sepulcral de los primeros segundos, sale a la calle para descubrir que es el único en pie, avanza un par de pasos más mientras una espesa capa de polvo cubre todo a su alrededor, no hay forma de disipar aquella siniestra bruma que ha dejado la explosión, solo, desprotegido, sin saber que demonios está sucediendo alrededor, puede escuchar alaridos y gritos de dolor, gente que suplica por agua o por un médico, pero en el fondo, él sabe que no sobrevivirán más allá de la noche, una a una se van apagando las voces hasta que solo puede escuchar su propia respiración .

En muchos sentidos, ser Hibakusha equivale a ser un solitario, no solo por la apariencia o el aspecto que ha dejado la bomba sobre su cuerpo y que lo convierte enseguida en un paria de la sociedad, una escena apocalíptica en la que descubre que los sitios que solía visitar, las personas con las que solía hablar han desaparecido, debe asimilar esto mientras camina entre los miles de escombros y cadáveres que hay en el suelo, manos que surgen de entre los escombros y que intentan tomar sus tobillos pidiendo ayudam, mientras otros como él deambulan sin rumbo en una ciudad que fue destruida,  la marcha de los Hibakusha,




La guerra no solamente causa destrucción y muerte, también destroza los corazones de la gente. Eso es la guerra.



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