sábado, 7 de diciembre de 2013

La muerte a través de los ojos


Hoy mamá ha muerto, O tal vez ayer, no lo sé 

Los pasajeros se asoman a la ventana movidos por el morbo de la sangre, y a pesar de sus gestos de repulsión, no pueden evitar el seguir mirando, se alimentan de la escena, lo retorcido y lo humano se funde en el interior de los testigos de aquella macabra escena.

Sus vísceras, esparcidas a lo largo del pavimento son la firma definitiva del trágico suceso, la moto ensangrentada yace al lado del cadáver que luce irreconocible en un baño de sangre y entrañas, metros adelante el camión que atropelló al motociclista se encuentra cubierto de de sangre en su parte frontal  y muchos metros adelante el casco ensangrentado es la prueba del accidente que acababa de ocurrir.

¿Está bien ser tan frío? Soy quizá la única persona además del conductor que permanece en su lugar, no puedo evitar mirar, ni un ciego perdería aquel panorama, sin embargo todos están con la nariz pegada al vidrio, de lejos, admiro la escena, probablemente es la corteza cerebral del sujeto lo que sobresale entre aquel charco de sangre, y pensar que todos estamos hechos de lo mismo, huesos y piel, miro a mi alrededor, todos permanecen impactados por lo crudo de la imagen, sin embargo, yo no siento nada, ni un escalofrío, ni un espasmo, ni nauseas, nada.

En ocasiones te ves obligado a madurar a la fuerza, mantener la calma en momentos donde a todos les falta, mantén la mirada tranquila, ¿pero en realidad mantienes la calma, o jamás la has perdido? No tienes porque perderla.

Debes enfrentarte a ciertas situaciones por tí mismo, volviéndote fuerte, valentía, las paredes blancas, ingresas de manera "triunfal" a la sala ante la incrédula supervisión de todos, mirada decidida, no puedes evitar sentir lástima mientras miras esas pálidas caras, permanezco de pie ante su silueta, o lo que queda de ella, veo el dolor en sus ojos, suplica, permanezco impasible.

No puedo evitar pensar en un libro que leí recientemente: El extranjero de Albert Camus y su protagonista, Meursault, pasivo, indiferente,monótono, un solitario, un naufrago, un personaje que no se deja llevar por las emociones, y que se guía a través de la razón, acostumbrado a lo absurdo de la existencia y del destino. ¿Acaso la vida tiene algún sentido? La escena la veo a través de otro plano, como si fuera otra persona, veo a mis familiares llorar, abrazarse unos a otros, a pesar de eso yo permanecía alejado de todos, seguía de pie, aturdido, y sin embargo tranquilo, mi rostro no reflejaba ninguna emoción, si bien la palabra no es tranquilo, tampoco estaba preocupado, simplemente no veía la necesidad de entrar en pánico,  y sin embargo una pequeña vocecilla en el interior de mi cabeza aún resuena " Es tu madre la que está en esa silla de ruedas"¿podría ser cualquier persona y el resultado sería el mismo?  la verdad es que hace mucho no sentía un miedo tan real y tan cercano, y a pesar de todo no podía evitar sentirme culpable por mi falta de tacto, actué como debía, aún recuerdo las luces opacas, el frío, las sillas marcándome la espalda, el acuario burbujeando, el olor a café, y lo solo que me sentí, porque me quedé solo, atento al movimiento de la puerta la cual veía horizontalmente, una de las noches más largas de mi vida,  un jugo de naranja en la mañana, el regreso sin esperanzas a los rieles.


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