domingo, 1 de diciembre de 2013

Antídoto


Un súbito pensamiento me invadió llenando mi cuerpo de una tibia sensación y una alegre idea inundó mi cabeza, fue una simple idea, un solo nombre, una sola imagen que basto con iluminar mi entorno.
Llegó de la nada tal como afirman todos, y quizá tengan razón, es un pensamiento agradable y no quiero convertirme en alguien dependiente del mismo, sin embargo lo sorprendente no es el pensamiento en si, es la inesperada forma en la que llegó a mi mente y la sensación que tuve, fue tan reconfortante, me sentí a salvo, lleno de determinación, satisfecho, como cuando escuchas una canción que te hace sentir bien, que te anima, que sientes que eres capaz de hacer cualquier cosa con esa canción de fondo, quizá no sea el ejemplo más adecuado, pero quizá sea el más cercano, a pesar de ser una idea totalmente nueva en mi cabeza, no me pareció descabellada, me era familiar y tenía cierto parentesco cons otros episodios mentales en mi cabeza.
Hace mucho no sentía tal afan, tal desespero, la duda es supremamente poderosa y los interrogantes son superiores a las respuestas, este deseo de ver algo hacerse realidad no es usual,y está bien, sólo no quiero ser ....ambicioso hasta tal punto, simplemente el tiempo  nunca ha sido mi aliado y la necesidad de ver este proposito cumplirse va más allá de ser un deseo personal, es un deber, es una deuda que siento mía a pesar de todo, tengo el presentimiento de que soy la cura a aquel mal, la respuesta a todas esas palabras sin aparente destinatario, porque tan solo buscamos una forma de escapar del mundo real, un objetivo en común, un compromiso, una responsabilidad de subsanar el dolor y se que haciendolo también el mío desaparecerá.

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