Voy en un taxi de regreso a casa, embebido de titulares y sonidos de imprentas, con las yemas de mis dedos llenas de tinta negra y con aquel característico olor de primera plana, el conductor maniobra con habilidad tras el volante y adelanta a los autos a su alrededor, la radio va encendida, el chofer mueve el dial y una sintonía se abre paso, emiten un programa sobre ovnis y extraterrestres, Orson Welles hablando desde la CBC, el caos no tarda en apoderarse de las calles.
No puedo evitar sentir un escalofrío, 'los grises' esto, las abducciones aquello, los cigarros voladores tal cosa, debo caminar unas cuantas calles antes de llegar a mi hogar, aprieto el paso mientras camino aún con la idea de que en cualquier momento seré raptado por una nave. 1938, 1946, da igual el año que sea, el universo seguirá siendo un misterioso y profundo océano invertido. observando atentamente y esperando a ser surcado. mi pensamiento se ve interrumpido por una cegadora luz.
Las leyendas cuentan que Glenn Miller fue apuñalado por una prostituta en un burdel de la ciudad luz, justo antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial, muy acorde al lugar y a la época en la que me encuentro, las personas van y vienen en la calle, las veo pasar a través del cristal, nadie sabe que me refugio en aquel lugar, después de todo, nadie parece notar mi presencia ni mi ausencia.
El olor a café se diluye entre una mezcla de clorofila, hierro y sudor, permanezco agachado, cubierto de espesa vegetación, puedo sentir la tierra y la sangre cubrir mi rostro, el casco de medio lado cubre mi cabeza ante cualquier inesperado impacto de bala, los lentes cubiertos de polvo, el rifle en mis manos y 'Charlie' rodeando a mi unidad.
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| Come on baby, light my fire. Try to set the night on fire. |
Ahora estoy tirado en el suelo, recostado junto a su figura, mientra veo el techo girar y las paredes ser rayadas por crayones dirigidos por invisibles y gigantescas manos, la guitarra de 'Purple Haze' me estremece mientras el humo asciende invadiendo toda la habitación, mi futuro parece brillante, pero con su aparición, parece desvanecerse.
Apoya su cabeza sobre mi pecho y sujeta mi mano, veo su silueta deslizarse hasta que sus labios encuentran los míos, su tacto es otra descarga de colores y sensaciones mientras escucho a lo lejos a Hendrix exclamar "Excuse me, while I kiss the sky".
Es una caja de sorpresas.

