Todo lo hicimos mal, fue la conclusión a la que llegó hoy este grupo de viejos amigos, esta absurda afirmación, es la que nos ha reunido hoy, pues de haberlo hecho todo bien, ustedes y yo no estaríamos aquí compartiendo esta cerveza, todo hace parte de una serie de eventos felizmente desafortunados, incluso habernos conocido fue producto de un irónico error.
Todo lo hicimos mal, desde el momento en que nuestro espermatozoide superó al resto, negándole la vida al próximo Nobel de medicina o bien al próximo gran dictador fascista. todos lo hicimos mal cuando recibimos nuestra cédula y accedimos a que nos consideraran un código más, ¡Maldita sea, todo lo hicimos mal!, al igual que nuestros abuelos y nuestros padres, al subir al poder a dirigentes elitistas y macabros, y fallamos nosotros al no hacer nada para detenerlos, lo hicimos todo mal.
Construimos una carrera de todas las formas que no se debía hacer, saltando de una profesión a otra, empezando por el final, finalizando por el principio, adquiriendo deudas con el Estado y las entidades bancarias, alcahueteando a profesores mediocres, asistiendo a clases innecesarias o peor, no asistiendo.
¡Joder! Todo lo hicimos mal al escoger un trabajo mal pago, carente de oportunidades y que toma tiempo de nuestras vidas para alimentar la de un cerdo más, Tras elegir una oficina monótona y cuadriculada, viendo nuestros sueños volar por la ventana (eso sí nuestra oficina tiene ventana) perdiendo la oportunidad de conocer lugares y personas.
Todo lo hicimos mal al crear una cuenta en Facebook, Twitter, Instagram y cualquier otra red social similar, le dimos acceso a nuestra vida privada a las grandes empresas a cambio de publicar un aparente y falso estado de felicidad inútil y pasajero.
Todo lo hicimos mal al permitir que la religión, la política, la economía y su corrupción fueran alguna vez más importantes que la cultura y la educación, al permitir que el deporte, la música, el cine y la literatura, se postraran ante el hambriento consumismo que convirtió al arte en un producto carente de alma.
¡Carajo, todo lo hicimos mal!.
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