sábado, 22 de marzo de 2014

Umbrales de frustración


Las paredes vuelven a prenderse en llamas, comienzan a derretirse como si de cera se tratase, como si fuera papel consumiéndose  regreso a la realidad cuando al intentar escapar por aquellas mismas paredes debo retroceder para evitar morir quemado, las flamas continúan serpenteando, y yo sigo atrapado en esta habitación, son unas murallas flameantes que me siguen a dondequiera que voy, quizá es por eso que me gusta caminar bajo la lluvia, la semana pasada, lo hice, caminé bajo el agua, al menos tres días seguidos, la misma sensación de libertad, porque siento apaciguar en mi esa sensación de encierro, de ahogo, y de calor sofocante.

Yo solía ser de esas personas que se quedan en casa, que no le ven sentido alguno a salir a nada más que lo necesario,pero desde la llegada de mi perro (y desde su partida), me he visto obligado a dejar atrás esa costumbre, no precisamente porque me sienta bien, de hecho me molesta, me siento seguro, pero no puedo evitar mirar constantemente sobre mis hombros para asegurarme de que nadie me esta siguiendo, ni es porque  me sienta bien entre tanta gente, lo detesto, sin embargo últimamente me gusta andar por las calles de mi ciudad, ya no necesito ninguna clase de excusa para salir a desahogarme, simplemente desaparezco por varios minutos, y  camino por donde mejor me parezca, solo la música, y yo, es tranquilizante en gran medida y me permite  divagar tranquilamente tanto mental como en el plano de lo físico.

Todos andan tan lento, como una especie de maniquíes sobre una plataforma,  todos gritando, mirando, odio los ascensores, las filas, odio las oficinas, odio las aulas, odio los encuentros, odio las despedidas,  por tanto estoy virtualmente diseñado para no poder convivir con otras personas en un espacio cerrado ( y abierto ahora que lo pienso).
Y sin embargo es en las calles donde puedo pensar tranquilamente, donde puedo imaginar, discutir conmigo mismo, donde puedo filosofar y pensar de que manera solucionar todos los problemas que me aquejan,  pero es apenas que cruzó aquel umbral de mi hogar que las ideas parecen huir por la puerta, es un ambiente cargado de tensión, de enojo, de frustración, de soledad.

Es contradictorio, porque cuando estoy afuera, en el mundo real, el único lugar en el que deseo estar es en mi casa, pero apenas llego a esta ya deseo estar afuera de nuevo, para no tener que soportar aquel sofoco, es un ambiente pesado, hoy por ejemplo es otra de esas noches, en las que me siento atrapado, respiro pero el aíre no llega completamente a mis pulmones, la luz es opaca y estas paredes parecen aplastarme, como un animal enjaulado, no puedo pensar con claridad, mientras un dolor se apodera de mi espalda, mi mente no maquina como debería, cuando menos me doy cuenta es que estoy metiendo mi ropa a la basura y la basura al lavaplatos, escribo lo que no debo, escucho las canciones que no debería, me encuentro observando lo que no me convienea, aumentando en mi esas sensaciones de desolación. No comprendo porque sigo aquí, el tiempo no esta de mi lado esta vez, ni el tiempo ni tu, solo me atan pequeñas muestras de afecto mortal, me parecen pequeñas, pero al momento de intentar despedirme se vuelve complicado.

Últimamente no hay paz en mi propia casa, bueno mi propia casa es un decir, porque cuando lo pienso bien, nunca he podido llamar a una casa mi hogar, es decir nunca ha sido mía directamente, siempre es de un tercero, un casero, mis tías, todos esperando el día en que nos marchemos, así que no puedo afirmar que tenga un hogar, hogar es donde está tu familia, pero en ocasiones siento que no tengo familia, una razón más para marcharme en cuanto pueda a otro lugar, a fin de cuentas son pocas las cosas que en realidad te pertenecen, nada es tuyo en realidad, tarde o temprano mueres y no puedes llevar nada contigo.

Volviendo al tema, me siento sofocado, debo reconocer que hace mucho no sentía esta ansiedad, de verdad que estoy mal, no debería estarlo, no vale la pena, pero no puedo evitarlo, tanta impotencia acumulada me deprime, sólo palabras vacías, debería ocuparme de otras cosas, tengo otros problemas ¿saben?, Tengo lugares a los que ir, tengo cosas que ver, digo con una voz gruesa, sólo pocos podrían reconocer esas palabras en la boca de otra persona...debo salvar el mundo ¿sabes? No puedo enfocarme en una sola persona,  un sólo problema, sin embargo este es mi predilecto, y quizá el que una solución más tardía tiene, sólo quienes verdaderamente me conocen saben que la vida que me ha tocado no ha sido la más fácil...hoy me siento desahuciado, sin un hogar, me siento vacío, me siento huérfano, sin una familia, sin un padre, y con una madre que veo día tras día envejecer ante mis ojos, me siento vacío a pesar de los sentimientos que cargo por dentro, no parecen ser tenidos en cuenta, me siento aprisionado, porque mis pensamientos son una cárcel más, y ya ni siquiera escapando al sueño puedo tener tranquilidad, curiosamente es medio dormido que se me ocurren las mejores ideas, durante ese estado entre el sueño y la vigilia, mi realidad se ve alimentada por los sueños que tengo , no tengo otra explicación, noche tras noche ella aparece en diferente siluetas, parece que se ha convertido en una costumbre perder el tiempo en tí, no digo contigo porque sería una mentira afirmarlo, en el sueño en la realidad, de todas formas lo pierdo de la misma manera.
¿Y si pudiesemos intercambiar los sentimientos de las personas unos por otros? Un concepto interesante, que dejaré en manos de mi amigo, se que finalizará mejor la idea de lo que yo podría.

La noche de ayer y todo el día de hoy han sido momentos de reflexión, pensamientos, sueños que no culminan, me llevan a las mismas preguntas con las que inicie, he comenzado una búsqueda implacable,¿ que es lo que debo hacer a continuación?, nadie puede responderme esa pregunta, solo yo, me he tomado mi tiempo, volver a ser el Yo de hace algún tiempo, no es que haya cambiado mucho, al final todos cambiamos, maduramos, o nos juntamos con personas que nos hacen cambiar para bien o para mal, sin embargo si he notado el cambio en mi, creo que he mejorado, no, creo no, de hecho estoy seguro, recuerdo al sujeto de hace cinco años, inseguro, inmaduro, estúpido y simplemente me alegro de haber cambiado aun así no dejo de extrañar al ser que era hace algún tiempo, tratando de explorar mi pasado, llegue a sabias conclusiones, escondidas en canciones, que solía oír antes y libros que leía anteriormente, mezclan dolo con los conocimientos que he adquirido,, las respuestas que me han dado, me llevan a que todo el tiempo he tenido la razón, sin embargo no responden mi pregunta de que hacer a continuación, conclusiones que saque el día de hoy...quizá he tenido demasiado de Nirvana y de Kurt Cobain por un tiempo.

Me despierto en medio de la noche, sudando frío, en ocasiones aliviado de que tan sólo fue una pesadilla, otras maldiciendo que tan sólo fue un sueño, no se si esté en mi reloj biológico esto ya adaptado de acostarme a altas horas, pero no puedo dormir a las horas que debo, termino mirando el techo con las manos en mi nuca, viendo como las constelaciones se mueven una tras otra creando situaciones ficticias en mi mente. ¿ Es por qué estoy en medio de la nada verdad?

Para cuando al fin me duermo, ya debo despertar, de regreso al campo de batalla, quejas, descontento, todo debo soportarlo yo, ya me acostumbré a eso, después de todo soy él único, lo he reprimido todo en mi interior, cosas estúpidas en realidad, y sin embargo me son reclamadas, parece que el mundo te impone esas normas de la realidad: Busca un trabajo, consigue dinero, parte tu espalda buscando el reconocimiento de hipócritas, vive atrapado en una oficina...Soy demasiado sencillo. no soy una de esas personas.
Hablo de valentía y de versatilidad cuando ni siquiera soy capaz de hacer algo al respecto....
De pequeño y hasta hace algunos años siempre creí que sino me graduaba del colegio al que había entrado de pequeño, que si no me graduaba de la mejor universidad, no podría llegar a ser alguien en la vida, pero ahora sé que en realidad eso no importa, y que en realidad son las formas de hacer las cosas, el compromiso con el que se actúa y el esfuerzo que uno le ponga.


¿Debo renunciar a llegar por la puerta principal de mi casa para satisfacer a otro sujeto? ¿ Debo abandonar mi casa, mis costumbres, mi espacio, para que haya armonía? No, no me inclinaré ante ese tipo de personas, no hoy, una cosa es ser una persona callada, y otra muy diferente es no tener nada que decir.







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