Me estoy dejando consumir por esto, no tengo paz y me doy cuenta de que soy muy susceptible a ciertas actitudes, a lo que puede ser un malentendido mi mente lo transforma en toda una serie de conspiraciones y de rollos con los cuales no puedo lidiar, busco mi vieja guitarra y me refugio en ella, porque en realidad no tengo nada mejor que hacer, estos meses para mí se han convertido en una especie de año sabático con cortos lapsos de trabajo, así que tomo mi guitarra y me pongo a rasgarla, hasta que al fin siento que el calor entra en mis manos, punteos sin sentido, algunos dignos de memorizar, sin embargo no lo hago, no estoy de humor para eso, no hoy, me estoy auto destruyendo inconscientemente y no puedo evitarlo, como si pudiera controlar lo que pienso o lo que no, lo que he de sentir o lo que no debo, no es tan sencillo, es por eso que me refugio en mi música en el oxido que deja en mis manos cada una de las cuerdas, en canciones que alguna vez tuvieron mucho valor para mí, lo continúan teniendo, pero no de la misma forma, en riffs y algunos acordes inútiles.
Me refugio en mi música no sólo porque es la que en cierta forma me comprende, lo hago también para escapar del silencio quien es la peor compañia en momentos en donde tu cabeza desea no pensar en ciertas cosas, pero como diría
Kurt
Cobain, a veces por muy alto que pongas la música sólo puedes oírte a tí mismo.
Me refugio en mi música no sólo porque es la que en cierta forma me comprende, lo hago también para escapar del silencio quien es la peor compañia en momentos en donde tu cabeza desea no pensar en ciertas cosas, pero como diría
Kurt
Cobain, a veces por muy alto que pongas la música sólo puedes oírte a tí mismo.
La guitarra cuelga de tus hombros, te apoyas en ella, presionas el botón y dejas que el mundo haga el resto, sales corriendo de la habitación, como huyendo de una explosión que has causado, que pase lo que tenga que pasar, yo ya estoy huyendo, ¿ Qué me puede herir?: El regresar y encontrar todo en su sitio.
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