Siento como se desliza rápidamente a través de mi fosa nasal, una gota tibia se deslizo por mi mejilla y cae sobre la almohada.
Es cuando veo la sangre acumularse en mis manos, cuando vuelvo a sentir el sabor a hierro en mi boca y recuerdo que por mucho que me esfuerce continuo siendo aquel simple humano que llegó a la tierra hace ya veinte años, de que a pesar de que a veces recorro distancias sorprendentes en simples minutos o de que levanto ciertas cosas de gran peso con una sola mano, siempre seré aquel que en ocasiones no puede destapar un simple envase de comida.
Me cuesta convencerme de la fragilidad de la vida humana y a menudo desafío ese axioma vagando por oscuros y solitarios vecindarios (no a propósito, es la única forma de llegar a casa) cruzando calles, muchas veces distraído, han sido varias las veces que un carro ha estado a punto de atropellarme, he llevado el esfuerzo físico hasta un punto en que empiezo a ver puntos fosforescentes destellar alrededor mío, a pesar de eso, hoy, reconozco lo bello y complejo de la vida. ¿ Qué es ese místico órgano que se encuentra ubicado en la parte izquierda de nuestro pecho que permite que sigamos con vida y que se niega a dejar de latir, al menos aún? ¿ Cómo es posible que ninguna persona sea igual a la otra tanto física como mentalmente hablando de un planeta cuya población llega hoy casi a los 7000 millones de personas? ¿ Cómo de una hoguera pasamos a iluminarnos con complejos sistemas eléctricos? Es más, ¿De dónde surge la electricidad? ¿Por qué soñamos? ¿ Por qué sentimos? ¿Por qué amamos? ¿Por qué odiamos? La vida es bella y sólo basta con alzar la vista y poder respirar una bocanada de aire fresco para descubrirlo
Quisiera poder hacerme cargo de todo, quisiera ser el el alumno brillante que obtiene notas excelentes y logra hacerse con una beca académica, quisiera ser el músico dedicado que sólo puede vivir a través de venas convertidas en pentagramas, quisiera ser el amigo incondicional con el que se puede contar siempre o el trabajador incansable que siempre está lleno de ideas y de sugerencias que buscan mejorar todo, quisiera ser aquella persona que nunca se rinde, tal como dice aquella canción de Foo Fighters, pero es cuando veo mi almohada y mi rostro cubiertos de sangre, salido de alguna película de terror, que recuerdo que sigo siendo mortal y que no puede hacer tantas cosas como quisiera, o al menos no al tiempo.
No quiero hablar de la forma que lo haría un viejo, pero no puedo evitar sentirme así, es la forma en la que ahora concibo el tiempo lo que ha cambiado, los años pasan más rápido pero los días pasan más lento, ves tu vida correr en retroceso y no dejas de cuestionarte y preguntarte tantas cosas,estoy a punto de cumplir 20 años y para ser sinceros, era una edad que yo veía tan lejana, mi yo de 10 años veía al Cristian de 20 años de otra forma, quizá viajando por tierras desconocidas, en compañía de una misteriosa chica, visitando algún lugar extranjero, a los quince años ese Cristian del futuro se vió transformado en algún rockero bohemio y exitoso, viajando junto a sus amigos haciendo lo que más le gusta en la vida: la música, triunfando de alguna manera, tal vez en medio de alguna expedición acompañado de personajes misteriosos y extravagantes, quizá estoy rodeado de personajes misteriosos y extravagantes y aún no lo he descubierto, pero por mi mente nunca pasó estar sentado frente a un computador escribiendo sobre el aumento de café en el Pacífico, no era mi idea del yo de 20 años, supongo que estoy algo decepcionado, Mozart ya tocaba el clavicornio a los cuatro años y el violín a los 6, The Beatles comenzaron a tocar cuando tenían quiza 17 años, a los 18 Edgar Allan Poe ya escribía sus primeras obras ¿Yo podría haber hecho ya más cosas si hubiera querido verdad? por otro lado, tampoco debo de menoscabar todo lo que he avanzado al menos en mi carrera, he conocido y hablado con gente importante que me han dejado lecciones importantes, he visto amigos partir más rápido que yo, incluso durante los últimos días necesitaba hacer una pausa, de verdad que leer tantos textos, acerca de la misma persona, con tantas emociones y sensaciones mezcladas no es saludable, no al menos seguidos uno tras otro, incluso para una persona fría y acorazada como yo.
No quiero hablar de la forma que lo haría un viejo, pero no puedo evitar sentirme así, es la forma en la que ahora concibo el tiempo lo que ha cambiado, los años pasan más rápido pero los días pasan más lento, ves tu vida correr en retroceso y no dejas de cuestionarte y preguntarte tantas cosas,estoy a punto de cumplir 20 años y para ser sinceros, era una edad que yo veía tan lejana, mi yo de 10 años veía al Cristian de 20 años de otra forma, quizá viajando por tierras desconocidas, en compañía de una misteriosa chica, visitando algún lugar extranjero, a los quince años ese Cristian del futuro se vió transformado en algún rockero bohemio y exitoso, viajando junto a sus amigos haciendo lo que más le gusta en la vida: la música, triunfando de alguna manera, tal vez en medio de alguna expedición acompañado de personajes misteriosos y extravagantes, quizá estoy rodeado de personajes misteriosos y extravagantes y aún no lo he descubierto, pero por mi mente nunca pasó estar sentado frente a un computador escribiendo sobre el aumento de café en el Pacífico, no era mi idea del yo de 20 años, supongo que estoy algo decepcionado, Mozart ya tocaba el clavicornio a los cuatro años y el violín a los 6, The Beatles comenzaron a tocar cuando tenían quiza 17 años, a los 18 Edgar Allan Poe ya escribía sus primeras obras ¿Yo podría haber hecho ya más cosas si hubiera querido verdad? por otro lado, tampoco debo de menoscabar todo lo que he avanzado al menos en mi carrera, he conocido y hablado con gente importante que me han dejado lecciones importantes, he visto amigos partir más rápido que yo, incluso durante los últimos días necesitaba hacer una pausa, de verdad que leer tantos textos, acerca de la misma persona, con tantas emociones y sensaciones mezcladas no es saludable, no al menos seguidos uno tras otro, incluso para una persona fría y acorazada como yo.
Hoy es un día en el que me vuelvo a sentir como un niño, temeroso y lleno de miedos, como aquel que cuando tenía miedo se sumergía en la oscuridad de sus cobijas y esperaba que el peligro hubiera pasado, vuelvo a extrañar aquellas cosas que han quedado atrás, vivo atrapado en el pasado, siempre mirando una fotografía en blanco y negro, viviendo de recuerdos, de personas que ya no existen y de momentos que ya han pasado, es curioso porque puedo ser una persona futurista cuando lo deseo, puedo pensar con cabeza fría en un futuro, tomar un curso o una decisión determinada para acertar más adelante, ver progreso y avances de la forma correcta, soy consciente de que aquel futuro que deseo requiere de todo el esfuerzo que he puesto en mis actos, sin embargo siento que no es suficiente, que a veces todo es fácil, que el tiempo me sobra, que el trabajo no es suficiente, un ejemplo de esto es que puedo darme la libertad de escribir esta entrada en mi blog, sin preocuparme de escribir un artículo porque la semana pasada dejé listo uno que podría usar en un momento como este, siento que el tiempo avanza más lentamente, cuando no es así, es decir sé que estoy en la capacidad de hacer más, puedo hacerlo, si quisiera podría, y a pesar de eso continuo despierto a las dos de la mañana haciendo algo que dejé pendiente, son horas muertas, no pasa nada si hago algo a esa hora, sé que puedo hacer cosas que la gente generalmente se demora más y que yo por el contrario puedo hacer más rápido y mejor, sólo que no sé de que forma explotar tal potencial.
A mis compañeros músicos me resta decirles, lo deseaba, deseaba volver a tocar, porque si hay algo en el mundo que me hace feliz es hacer música, y más si es junto a mis amigos, pero en ocasiones el deber llama, y ya saben como soy yo en cuestiones de deber, por otro lado, ese ya no era el proyecto que empezamos hace ya varios años, es sólo una sombra de lo que fue, hicieron bien en cambiarle el nombre, sé que debí escribir esto hace mucho, pero no encontraba las palabras.
Hablando del deber, esta nueva responsabilidad que ha caído sobre mis hombros, ha sido suficiente para sacar lo mejor de mí nuevamente, no era la forma en la que quería llegar a destacar, pero como dice una amiga, probablemente estaría orgulloso y feliz de que esté en mis manos ese cargo que fue suyo, jefe de redacción solo habrá uno, yo sólo seré un medio para un fin, lo confieso, tengo miedo, miedo de ser comparado, miedo a fallar, miedo de que vean en mí una parte de él, y probablemente sea así, de otro modo no habría sido elegido de entre tantas personas, me honra, de verdad, pues se que es un trabajo de mucha responsabilidad y de capacidades específicas y que no cualquiera puede hacerse cargo.
Debo reconocerlo, se siente bien tener tanto poder, manejar tanta información y asignar diferentes tareas, me hace sentir bien, no superior, porque no me considero alguien que sea superior a los demás, me hace sentir que tengo las capacidades y las fortalezas necesarias para cumplir una tarea así, pero como diría su amigable vecino de Marvel, un gran poder conlleva una gran responsabilidad y siento mucha presión, porque tengo que calzarme sus botas, dar la talla del trabajo que llevaba, no es momento para rendirse, a pesar de los golpes, creo que es mi deber lograr que salga adelante un proyecto que él dejó funcionando, no es tiempo de dudar, ahora es diferente, es una deuda, es una promesa por cumplir. ¿Abandonar el barco cuando se está hundiendo? No, no es mi estilo, me quedo con las palabras de un buen amigo mío, que son las palabras que leo cada vez que siento que me quedo sin fuerza. "No sé parce, yo no lo conocí pero si tuviese que hacer una probabilidad yo diría que usted puede calzar las botas de cualquiera, no sé , todos llegamos a un punto de quiebre, pero yo no lo veo a usted en el suelo por mucho tiempo. Lo que quiero decir es que a todos nos llega el momento en el que decimos "no puedo más" , pero luego es cuando se diferencia a quienes son capaces de los normales
los que siguen adelante son los que , al final hacen la diferencia. y yo creo que usted es de esos"
De la nada me siento viejo, una inesperada sensación me asalta, no puedo describirla, quizá sea algo muy cercano a la desolación o al ya acostumbrado sentimiento de soledad, no sé de donde viene, sólo sé que quiero apagar las luces y cerrar las ventanas, disfrutar del silencio y de la oscuridad, al menos por unos minutos, he visto caer a otros amigos antes que yo, una palabra cruza por mi cabeza mientras voy por la calle: Adaptación ¿Por qué sigo aquí?, entonces empiezas a hacerte preguntas, ¿Qué hubiera pasado si tu hubieras tomado el lugar de muchos otros? ¿Si siguieran con vida y tu fueras quien hubiese fallecido? ¿Serías igual de recordado? ¿Quienes te recordarían? ¿Cuántos volverían?¿Cuantas lágrimas serían derramadas? ¿Cuantas personas habrían asistido a tu entierro? ¿Me haría justicia la historia? ¿Qué se dirá de mí? Es un maldito pensamiento envidioso en realidad, no pude evitar sentirlo, me arrepentí enseguida de pensar algo tan cruel en un momento como ese.
Muchos se preguntan por qué suceden cosas así, recorren a varias respuestas en su mayoría religiosas, o demasiado cliches "Ya era su hora" "Dios necesitaba su ayuda allá arriba" después de mucho reflexionar y seguir con la misma palabra en la mente, sólo puedo llegar a una conclusión de mi buen amigo Charles Darwin: "No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio" ese es el motivo por el cual yo sigo acá y muchos otros mejores que yo, ya no. No soy superior, no soy el más inteligente, ni el más fuerte, ni el más rápido, pero puede que adaptable sea una palabra que va bien conmigo, y pienso que en realidad no le temo a la muerte sino a la partida de aquellos que acuden a ella antes que yo, ¿Cómo se supone que puedo ser un héroe sino puedo salvar a mis propios seres queridos? Ahora estoy parado frente a aquel hoyo en el suelo, con un nudo en la garganta más fuerte incluso que el que tengo en mi corbata, sosteniendo una rosa blanca en mi mano y sosteniendo la mirada a un cielo que sorprendentemente parece despejarse tras una lluviosa tarde. Sólo puedo escuchar el siniestro e incesante ruido de las poleas mientras desciende el ataúd y a lo lejos una locomotora avanzar rápidamente.
