viernes, 13 de julio de 2018

Ya nadie escribe cartas

No sé, quizá fue esa película de espías en la Segunda Guerra Mundial que pasaban en la televisión pero aquella noche no dormí y pude darme cuenta que mi amigo tampoco, cada uno sentado frente a la ventana esperaba  despierto a su destino con una canción de Scorpions de fondo.

Veo su silueta cruzar delante mío, ha pasado más de un año desde que nos vimos por primera y última vez para ubicarse justo en frente de mí, nos saludamos de forma torpe, tal como la primera vez, desconfiado beso su mejilla e intento avanzar. Huele a vainilla, pienso al apartarme.


Le cedo el paso y sube las escaleras con rapidez, me espera al borde del último escalón, se supone este debería ser un día muy importante para mi y sin embargo ella parece  más ansiosa que yo, me ve subir cansado y de forma risueña me toma del brazo; ella ni siquiera debería estar aquí y sin embargo permanece junto a mí, tal como debieron suceder las cosas.

https://youtu.be/EYyarcp5LtU

Alguien se dispone a dar un discurso y ella pronuncia mi nombre en voz alta, curiosos voltean a mirar y en silencio toma mi mano por debajo de la mesa. La miro cada que puedo para cerciorarme que sigue ahí; tomo entre mis manos uno de sus largos mechones castaños. Come frituras y se acerca a mi oído y hace todo el ruido posible mientras mastica.

En la muchedumbre ya se escucha entre susurros su nombre y el mío, reímos como quien quiere olvidar. Le pregunto cuánto tiempo se quedara, "mañana debo madrugar" dice con cierta tristeza y yo, con un vacío en el pecho y unas abrumadoras ganas de llorar me pregunto si quiero saber cómo terminará o si debo mantener con vida su recuerdo.

Me muevo a tientas y  a ciegas busco papel y lápiz, intentando no abrir los ojos y poder retener por unos segundos más su mirada fija en la mía.

Meet me tonight in dreamland

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