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| Imagen: Creative Commons - NASA |
Ser astronauta y recorrer el espacio parece una proeza que podrían alcanzar únicamente los protagonistas de películas como Interstellar, Gravity u Odisea al Espacio, una línea invisible que ha trazado lentamente la ciencia ficción ha desdibujado lo cotidiano de una profesión que si bien no todos pueden ejercer, es casi como cualquier otra.
Casi como escapando de ese mundo abisal, oscuro y carente de gravedad donde el silencio y el infinito son ley, llegó al Planetario Distrital de Bogotá el biólogo, educador y astronauta de la NASA, Richard Arnold II, introducido por el reconocido astrónomo y asesor científico Germán Puerta, el astronauta oriundo de Maryland habló acerca de su carrera, el enorme e inexplorado espacio y de su actual labor entrenando a las nuevas generaciones de astronautas.
Arnold habló acerca de sus inicios como profesor, reconoce que su vinculación a la NASA fue poco usual, puesto que son pocos los educadores que logran ingresar a este equipo, además recuerda como uno de sus héroes de la infancia a Jacques Cousteau, explorador e investigador submarino de origen francés, le motivó a reemplazar una escafandra por un casco de astronauta.
“Jacques Cousteau estuvo sentado ahí mismo donde tú estás sentado, claro, hace ya muchos años cuando visitó nuestro país” le confiesa Germán Puerta a él y a toda la audiencia, y así fue, el investigador francés visitó Colombia en el año de 1981, donde además de visitar la Amazonía, visitó Bogotá, recorrió sus calles y dio conferencias en la universidad Jorge Tadeo Lozano y el Planetario Distrital.
¿Cómo llegar a ser astronauta?, es una de las preguntas más comunes que le hace la gente, el astronauta levanta la mirada, “tienes que estudiar matemáticas, ciencia, y adquirir vastos conocimientos de ingeniería y medicina…ah y ruso” asegura.
“El despegue y el aterrizaje son quizá los momentos más peligrosos de la misión, ¿Qué si estaba asustado al momento de despegar? Quizá un poco, pero fueron los 8 minutos más excitantes de toda mi vida”
La misión STS-119 tenía como objetivo continuar con la construcción de la Estación Espacial Internacional e instalar nuevos páneles solares, realizando dos caminatas espaciales durante doce horas.
“No es una distancia muy larga, pero pude observar este increíble y hermoso planeta que compartimos” dice con orgullo.
Si bien, la vista de la Tierra desde la Estación no es tan sorprendente, las estrellas si resultan un espectáculo digno de ver, al estar tan cerca, pueden verse de una forma tridimensional que solo son capaces de ver aquellos con la preparación y el conocimiento suficiente para viajar al espacio.
El astronauta habló acerca de su experiencia en la Estación Espacial Internacional, considerada uno de los más grandes avances a nivel de ingeniería, la estación que se encuentra a unos 400 kilómetros de altura, puede ser distinguida desde nuestro planeta por su luminosidad que es equiparable al del planeta Venus.
En esta, actualmente tripulan seis astronautas, tres rusos, dos estadounidenses y un italiano, cuatro hombres y dos mujeres, Arnold equipara el estilo de vida de estas personas con los que habitamos en la tierra, durante las noches ven películas, en el día hacen ejercicio y realizan llamadas a sus familiares en la tierra, con la sutil diferencia de que llegan a ser testigos de entre 16 y 18 amaneceres por día.
La comida tampoco es un problema, ya que es seleccionada en la Tierra antes de partir, prácticamente se cuenta con todos los alimentos que podrías tener en el planeta, claro, el agua, uno de los recursos más importantes para la supervivencia es un tema diferente, el agua de la Estación Espacial Internacional es reciclada de los desechos del sistema urinario
“Prácticamente orinamos el café que beberemos en la mañana” me confiesa el astronauta con tono humorístico.
Además en la Tierra, permaneció en el Laboratorio Submarino Aquarius Reef, ubicado 17 metros bajo la superficie del océano Atlántico, en Cayo Largo y sumergido en medio de un arrecife de coral.
“Lo más peligroso de permanecer allí es que respiramos aire bajo presión, de resto, es un hermoso lugar para vivir”.
Finalmente, se refirió a los adelantos de la NASA y la preparación para llegar al planeta Marte, “Los más grandes riesgos están en la gran distancia que debe ser recorrida, además estamos constantemente expuestos a la radiación del sol". explicó Arnold II antes de levantarse y perderse de nuevo en el intrigante mundo que se expande sobre nuestras cabezas. Un mundo que esconde toda clase de misterios a salvo de la del hombre.

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