Es curioso como escuchas el viento silbar a tus costados pero no puedes escuchar tus zancadas resonando en el eco infinito de la oscuridad, una débil bombilla intermitente en la distancia, caminas, decidido, acercándote poco a poco a ese vació oscuro que te absorbe poco a poco, te consume y ya no divisas más allá de algunos cuantos pasos, únicamente penumbra, te aferras a tu correa, aprietas los puños y avanzas.
Ni en tus sueños más oscuros habías imaginado cruzar un camino sí, imágenes sacadas de algún Silent Hill o una Racoon City, los periódicos son llevados por el viento que sopla fuertemente, requieres valor para dar cada paso, sin mi música no soy nada, admito mientras una figura sospechosa se acerca a mí, me mira con codicia, lo miro inexpresivo, me señala algo detrás mío, pronuncia algo, pero los acordes son más ruidosos, ni siquiera me detengo, lo miro hasta alejarme, se detiene para verme avanzar, con el rabillo del ojo estoy atento cualquier movimiento inesperado, seguramente soltó un insulto contra mí y siguió su camino buscando otra víctima, no lo se, yo seguí mi camino, también me detengo unos cuantos metros adelante, para verme iluminado por la luna, todo tiene un brillo azulado, así que estas son las noches de los viajeros. guiados por las estrellas, entonces que estas sean mi brujula en mi camino a casa.
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