Pero un día en aquel planeta, germinó una semilla extraña, venida de no se sabia donde, y el pequeño príncipe vigiló muy de cerca aquel retoño que no se parecía a ningún otro. Podría ser muy bien un nuevo género de Baobab. Pero el arbusto dejó pronto de crecer y comenzó a preparar una flor. El Principito que asistía a la instalación de un capullo enorme, sentía que de allí surgiría una aparición milagrosa, pero la flor no terminaba de prepararse para estar bella, al abrigo de su habitación verde. Elegía con cuidado sus colores. Se vestía lentamente, ajustaba sus pétalos uno por uno. No quería salir toda arrugada como las amapolas. No quería aparecer sino en pleno resplandor de su belleza. Y sí !. Era muy coqueta ! Su aseo misterioso había entonces durado días y días. Y he aquí que una mañana, justo a la hora de la salida del sol, se había mostrado.
Y ella, que había trabajado con tanta precisión, dijo bostezando: - Ah! acabo de despertarme... Le pido perdón... Estoy todavía toda despeinada... El Principito, entonces, no pudo contener su admiración:
- Qué bella es usted !
Imaginemos que he muerto, pero que por alguna razón me quedo atado al mundo terrenal y mi alma no puede descansar en paz e ir al infierno o al cielo o a lo que sea que siga después de la muerte.
Es decir que deje un asunto pendiente aquí en mi vida, bueno en realidad en este momento de mi vida, tendría muchos asuntos sin concluir, pero es esta la razón por la cual sigo aquí.
En el interior sé que existieron numerosos chances de que sucediera, pero hoy revise cartas, papeles de aquel entonces y me digo a mi mismo ¿En serio era así? ¿Tan inmaduro? ¿Como podían soportar mi actitud? Quizá estuvo en lo cierto todo el tiempo, si tan solo hubiera tenido en aquel entonces la mentalidad que tengo actualmente, es un sentimiento extraño, ¿ Por que habría de guardar tantas cosas relacionadas? Abro uno de los libros de mi estantería y encuentro una pequeña nota, su letra, su caligrafía, una lluvia de recuerdos desciende sobre mi, nostalgia, no puedo evitarlo, sonrió mientras un suspiro quiere salir de lo más profundo de mi alma, es tal como aquel primer día, sus converses, su cola de caballo, su risa, sus golpes, si tan solo hubiera tenido el valor en aquel entonces, en ocasiones me transporto a realidades alternas donde los sucesos son diferentes.
Busco con desesperación aquel poema de antaño, lo conservo, por la misma razón que aún desconozco, las rosas siempre han sido esa clase de personificaciones que me la recuerdan, la rosa del Principito, la rosa del Ruiseñor, caprichosas, soberbias, hermosas, tan frágil, tan peligrosa, tan única.
Me sorprende, que a pesar de los años, aún sienta esa sensación tan perenne, fui tan sincero en aquel entonces, al menos conmigo mismo, he ahí el error.
Queda ese sabor a derrota de todas formas, ¿Donde encontrar una combinación de mujer tan exquisita? Siempre serás un asunto inconcluso, me sentiré incompleto, y hablar de ti siempre implicara un verbo en pasado, no se a que viene este arrebato de emociones, no importa el tiempo, no importa lo que digan sobre ti, no importa la distancia. Siempre te querré.
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